Los vándalos gourmet

Desde hace unos días, la prensa informa sobre los disturbios en el Reino Unido. El pasado lunes 8, las bodegas de la disquera Sony al norte de Londres fueron objeto de rapiña, y un contingente importante del álbum que estaban a punto de presentar los Artic Monkeys quemado. La edición completa de treinta mil discos de “Young Pilgrim”, de Charlie Simpson, terminó hecha cenizas, justo un día después de que la BBC reseñara el álbum.

Muy a tono con el actual número de Letras Libres, Cocina y Comida, al día siguiente los vándalos se volvieron gourmet. El afamado chef inglés Jamie Oliver no se separó de su Twitter: “My love and thoughts go out to everyone effected by these riots, and all the people I work with who are in the thick of it... be safe.......”. Poco después, lo inevitable: los vándalos alcanzaron uno de sus establecimientos: “Sadly my restaurant in Birmingham got smashed up windows all gone whole area closed, cant open, staff and customers all safe!! thankfully jox”. Su escuela al sur de Londres corrió mejor suerte: “My cookery school was in the thick of Clapham riot but seems there not interested in reading or cooking as Waterstones & Resipease go left”. Jamie Oliver mostraba solidaridad con los restauranteros en Birmingham (“Birmingham restaurant got fixed up quick, sad for many of the other shop owners especially the small family run businesses in this climatex”), y decía que mejor se iba temprano a su casa.

En Notting Hill, muchos restaurantes fueron saqueados, incluido The Ledbury, que ostenta dos estrellas Michelin. Los vándalos rompieron la ventana de la puerta principal, asaltaron a los comensales, mientras el capitán y los meseros les sugerían que se tiraran al piso. En menos de dos minutos les arrebataron a todos los presentes anillos, relojes y joyas, además de la caja chica y la computadora del negocio. Los cocineros se organizaron y salieron con cuchillos y palotes y todo tipo de armas improvisadas. Esto ahuyentó a los bandidos, pero ya era demasiado tarde. Según otra versión, los meseros lograron ahuyentar en un primero momento a los enloquecidos jóvenes, quienes se retiraron para reorganizarse. Volvieron a la carga, y los comensales se encerraron en la cava de vinos. Pero entre los ataques, sí lograron robar joyas y celulares. Después de que el personal del restaurante ahuyentó a los intrusos, intentaron calmar los nervios de los asustados clientes. El champagne, el whisky y los pastelillos corrieron a cuenta de la casa.

Coyoacán. Agosto, 2011

“Sadly my restaurant in Birmingham got smashed up windows all gone whole area closed, cant open, staff and customers all safe!! thankfully jox”.

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Comentarios (0)

El problema es exactamente orillar y marginar a la gente hasta que no tengan nada que perder, la mejor manera de fabricar vándalos, sicarios, ayudantes de secuestradores, mulas, etc. ofeciendo carne de cañon a los grandes delincuentes ...

Hubiera deseado que el articulista tradujera todo lo que dejó en inglés, a fin de que un mayor número de gente entienda de qué se trató todo ello.

En cuanto al contenido del artículo, ¿qué más se puede esperar de vándalos como ésos, sin reivindicaciones políticas —o con las que le han hurtado al vecino más exaltado de su cuadra— y sin nada que perder? ¿Dónde estaba la ley en ese momento? ¿O todo mundo sólo atinará a quedarse viendo cómo se destroza un negocio tras otro hasta que una turba furiosa de cocineros se decida a poner el orden?

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