Peña y el “gran imponderable”
Por León Krauze

En el verano de 2008 tuve una plática con un estratega electoral que trabajaba, insomne, para Barack Obama. Quise saber cómo funcionaba el diseño de una campaña en un ambiente tan complicado como la política estadunidense. Me dijo varias cosas, pero una me vino a la mente al analizar el statu quo de la elección presidencial mexicana. “Lo primero que un equipo de campaña hace es poner sobre la mesa todas las variables que pueden entrar en juego hasta el día mismo de la elección”, me confió. “Y cuando te digo todas me refiero a todas: agresiones, campañas negativas, escándalos ocultos de los candidatos… hasta atentados”. Recuerdo haberle dicho que no todo se puede planear, que en política, como en la vida, siempre hay algo que se escapa al análisis: un fantasma inesperado que se aparece justo en el punto ciego. Estuvo de acuerdo: “A eso yo le llamo ‘el gran imponderable’. Y nada nos preocupa más que la variable imprevisible”.
Para la campaña de Enrique Peña Nieto, el movimiento estudiantil se ha convertido ya en el famoso “gran imponderable”. Hasta hace unas semanas, incluso durante el primer debate presidencial, Peña Nieto y su equipo habían mantenido el control absoluto del mensaje del candidato y, asunto crucial, de la narrativa de la campaña. Ahora parece que han perdido ambos. Mala noticia para el PRI. Pensemos, por ejemplo, en 2006. En aquella elección, Andrés Manuel López Obrador fracasó en su intento de adueñarse de la narrativa de campaña: el electorado no hablaba del “cambio” que prometía el lopezobradorismo; discutía, en cambio, sobre si López Obrador era o no un “peligro para México”. Sin el manejo de la narrativa, el candidato de la izquierda perdió el control de la elección. Ese peligro corre hoy Enrique Peña Nieto. Su aparente caída entre los votantes independientes demuestra que ha dejado de ser él quien dicta los temas y los tonos de la campaña. El debate entre los indecisos ya no es si el regreso del PRI es inevitable, ahora se habla del candidato priista como un joven-viejo, representante final de una especie en extinción: el último de los dinosaurios. El “gran imponderable” le ha robado a Peña la zona de confort.
Ahora, el equipo de campaña del PRI enfrenta una disyuntiva. Hasta hace unos días, los peñistas habían optado por seguir al pie de la letra la estrategia del puntero que goza de una amplia ventaja: una campaña sin mayor confrontación, de “propuestas”, sin “ensuciarse”, sin tomar la iniciativa de atacar. Es la táctica que llevó a Eruviel Ávila al gobierno del Estado de México. Y, hasta mediados de mayo, los peñistas la habían ejecutado a la perfección. Pero mantener al puntero lejos del lodo solo es posible cuando la ventaja es suficientemente cómoda. Peña Nieto podía darse el lujo de sonreír a la cámara y aparecer abrazando multitudes cuando la distancia con López Obrador era de quince o veinte puntos. No estoy tan seguro de que pueda hacerlo ahora, cuando es evidente que la diferencia es de, quizá, un dígito.
Así las cosas, tras la aparición del tan temido “gran imponderable”, Enrique Peña Nieto tiene que tomar una decisión urgente. Puede arriesgarse y apostar a que su ventaja aguantará el vendaval de junio. Puede confiar en que su imagen no se verá ya más afectada entre los indecisos. Tener fe, pues, en que obtendrá una victoria apretada pero clara. O puede optar por tomar sus precauciones y atacar al segundo lugar, el claro beneficiario de la irrupción de esa variable impredecible que ha sido el movimiento estudiantil. Opciones narrativas no le faltarían. Sobra decir que, durante el último lustro, Andrés Manuel López Obrador ha sido protagonista de momentos, digamos, polémicos; todos ellos invaluables para sus rivales políticos. Hasta ahora, por razones estratégicas comprensibles pero, quizá, caducas, ni Josefina Vázquez Mota ni Enrique Peña Nieto han querido realmente aprovechar el lado más oscuro de su rival perredista. Con la irrupción en la escena del “gran imponderable” —que viene cargando su propio costal de sorpresas— quizá sea hora de reconsiderar: tremendo riesgo corre aquel que apuesta por el silencio como estrategia electoral.
(Imagen)
(Publicado previamente en Milenio Diario)
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Comentarios (16)
El León cree que todos son de su condición! Le falta mas altura a su análisis, como que se le esta pegando el estilo Televisa. Tírele al mono!
Es curioso, pero varios son los peñanietistas que tienen una debilidad incontrolable por las actrices. ¿No lo cree, señor Krauze? Parece que sus roses directos e indirectos con esas féminas en particular, sus constantes pláticas de sobremesa con ellas han terminado por obnubilar su buen juicio, por volver perezozo y frívolo su razonamiento. La estupidez se contagia. No puede ser casualidad. Hay hasta un monigote de programa matutino convertido en candidato a diputado. Algo está pasando en el PRI. Algo que se nos escapa.
Muy decepcionado me encuentro de este tipo de articulos joven Krauze.
Ahora si ya la hizo PenaNieto con el apoyo de Fox, ese ser paradigmático del "cambio democrático" tan caro para LL, y la asesoría para una guerra sucia de Krauze ... Los interesados que están detrás de Peña Nieto son los más interesados en hacer cambios para que las cosas sigan igual. Por eso salió electo Fox en el 2000, para tener un cambio "democrático" en donde no cambiara nada importante para los que realmente detentan el poder.
¡Fox y Peña! ¡A la huguera!
¡Ya basta de guerra sucia! Lo que queremos es conocer bien a los candidatos y ver sus propuestas. Lo que la gente necesita es saber lo que representa cada uno de ellos, con sus aciertos y sus errores. Ya no podemos seguir basándonos en los rumores, los prejuicios y los temores paranoicos que promueve la guerra sucia. Ésta es la peor de las estrategias porque los que perdemos somos nosotros.
"...ni Josefina Vázquez Mota ni Enrique Peña Nieto han querido realmente aprovechar el lado más oscuro de su rival perredista..."
¿En qué momento se incita a la violencia y al engaño? Krauze solo consigna un hecho real de las campañas.
Engañarnos sería considerar que Andrés Manuel no tiene momentos oscuros o por lo menos notablemente contradictorios.
De verdad que usted Sr. Krauze Jr. cada vez escribe de manera más superflua; incluso se permite hacer recomendaciones viscerales: ¡fomentar el odio es válido! ¡promover el engaño es estrategia! Ya se lo habían dicho y lo reitero, lástima de contar con este espacio para expresar sus ideas.
No creo que los estudiantes se conviertan en imponderable para el nuevo PRI . Por ejemplo , la mayoría de los líderes del 68 fueron coptados por el gobierno y algunos sobrevivientes cobran en cada legislatura hasta que la muerte los separe del hueso ( Pablo Gómez y el pino ). No veo por dónde los 132 corran con menos suerte . ¿ Los veremos militantes de los partidos políticos o integrados al gabinete en turno ? Time , time . Su postrera evidencia está , fatalmente , en youtube.
Tranqila, inmaculada Laura .G, ¿a poco nunca le as entrado a la corrupción? ¿Y cuando le rogaste al agente de tránsito que te recibiera una dádiva porqe no tenías tiempo de ir a pagar la infracción? Menos ipocresía, laura de América.
Que muchos disidentes del 68 se integraran al sistema de partidos a mi no me parece tan deleznable como a tantos que si. Hubieran preferido, por ejemplo, que los panistas originales hubieran vivido siempre en disidencia, sin intentar integrarse al sistema, sin crear un partido que a ellos le fué permitido por protestas y mucho esfuerzo?
Eso querrían de la izquierda (como quiera llamarle a la esición priista del 88)?
No entiendo porqué si al mismo tiempo nos queremos llamar demócratas. La historia me parece que ya arroja algunos resultados: el IFE del 2000 es resultado de gestiones de esa izquierda que hoy, mal o bien o, para ser muy precisos, tan mal como el PAN o el PRI, apoyó y presionó para obtener la reforma electoral.
Estos malabares ideológicos a través de los que se pretende ignorar la historia reciente me parece desafortunados pero también inevitables. A mi tampoco me tiene contento el estado actual de la izquierda, el del PAN tampoco, el del PRI menos.
Pero tampoco me abrazo al pensamiento mágico, como hacen algunos, de descalificar todo de todos. Eso es una falsedad, una tontería y un despropósito que sólo viene de la mente propagandística: aquella que genera propaganda o que es tan, pero tan pobre, que prefiere consumirla a pensar.
Un abrazo.
Los líderes del CEU negociaron el movimiento estudiantil en casa de Camacho Solís a cambio de becas en el extranjero ( Carlos Imaz , Imanol Ordorika )Antonio Santos no se benefició de tal "prestación" porque nunca concluyó su licenciatura en Estudios Latinoamericanos y sin embargo hoy , ostenta , un jugoso hueso en el gobierno priísta de Juan Sabines ; antes , fue secretario particular de Rosario Robles donde se desempeñó como enlace entre Carlos Ahumada y la góber capitalina.
A veces pienso que la única manera de deshacer el muégano pripanperredé es pacientemente a lengüetazos.
Saludos.
Su remate es una maravilla.
Un abrazo.
Que gran idea !! El Peje es un Super Peligro para México 2.0 ... Que increíble manera de promover la democracia en estas páginas ...
Y tú, ¿Cómo promueves la "democracia", Hugo? ¿Qué nos quieres decir, para que ya lo digas todo de una buena vez? ¿Te sientes el iluminado de la revista? ¿Porqué no aprendes a respetar, como ya te lo recomendó un lúcido intelectual? ¿Ciencias Políticas te inició en algún conocimiento hermético vedado a los mortales? ¿A quiénes quieres convertir, como impasible Testigo de Jehová?
Tú monólogo es irritante, Hugo; no tienes ningún interès ni respeto por otras opiniones que no sea las tuyas; entonces, escribe para tí mismo largos panfletos, indoctrínate y ponte en paz, hermano.
En pocas palabras, esto es una abierta invitación a desplegar iniciativas que formen parte de una guerra sucia, de lo cual ya estamos hartos. No me parece que se deba contemplar esa posibilidad, si realmente queremos un proceso que se base en conocer las propuestas, más que en atacar a los adversarios. Ya tuvimos demasiado de esto último, y los mexicanos ya cambiamos. Sería totalmente contraproducente para el que aplique dicha estrategia.
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