El blog de Guillermo Sheridan
Comprobando poeta

Hace diez años celebré en el primer libro de Julio Trujillo, Una sangre, la diáfana conciencia de una escritura poética atenta a la mejor tradición lírica mexicana. Me entusiasmaba la forma en que Trujillo –escribí entonces– tenía la valentía de vivir, con todas las responsabilidades que implica, la conciencia de la tradición más libre y desinteresada de la expresión en lengua castellana, la de su altísima poesía.
Han pasado los años. La editorial Pre-Textos acaba de poner en circulación un nuevo libro de Trujillo, Bipolar, título encendido y arriesgado. No me deja de halagar la justicia de mi admiración decenal y la puntería de mi presagio. Es un poeta diferente y, para su bien, es el mismo poeta monista, material, sobrecogedoramente atento a sus sentidos y suspendido de su mor(t)alidad.
Trujillo –lo anuncia Enrique Krauze en el último número de Letras Libres– regresa a México luego de unos años en España. Que sea para bien.
EL PALACIO BLANCO
Hay espejos,
perfiles truncos y nucas inéditas,
imágenes promiscuas que se funden
en una luz lechosa y parpadeante.
Hay superficies frías como el mármol
que duplican los nervios
de la luz,
emborronándolos.
Otras los agudizan como el vidrio
de los vasos formados
bocabajo,
en cuyas bases gira hipnotizado el vértigo.
Atrás, al fondo,
la máquina epiléptica de juegos
agoniza ignorada.
Se está clonando el alcohol
en ordenados paralelepípedos.
Cerrar los ojos es abrir la música
del infame cantautor.
Adentro se cocina
un dolor naturalmente algebraico.
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Comentarios (16)
yo no voy a hablar de infras, nomás de que Eduardo Guzmán es un gran, gran poeta. Se lo pierde en serio el que no lo conoce.
Bueno, para no generar confusión (veo que mi redacción en el último mensaje fue deficiente), no quiero decir que los poetas de Harlem renaussance (Langston Hughes entre los mejores, por cierto, al igual que Countee Cullen) hayan sido influidos por Cesaire (quien publico su Cuaderno uno o dos años después de los primeros poemas de estos cuates), sino que hay una especie de espíritu que los hermana (aunque los de la Harlem se van mucho a lo político para mi gusto).
De todas maneras eran buenos poetas (y también los beatniks tenían sus cosas)... Sólo que no se entiende lo que digo: los poetas de hoy ya no creen en la poesía, son ingeniosos, teóricos, se toman todo en serio. No creen en la inspiración... y se les nota.
... sal a caminar, Cesar.
Bueno... sólo un último comentario, ¿no los poetas y demás artistas de la Harlem-Renaissance eran del siglo XX?, ¿qué no eran una versión a medias inspirada, a medias politiquera de ese gran poeta que fue Aimee Cesaire?, ¿qué Aimee Cesaire no fue admirador del surrealismo?, ¿qué su poesía no tiene más de un parecido con la de Saint John Perse?
¿Por qué hablas y hablas si no sabes qué estás diciendo?
La poesía no depende de épocas: es sagrada, es una revelación.
Dioniso contra las modas literarias.
Mmm bueno, sólo para terminar con este intercambio de tonterías (mías y tuyas, supongo)... Lo que quiero decir con que no los conocí es que no los leí nunca hasta hace poco (aunque me gustaran, algo realmente difícil pues son muy malos, no hubieran podido influir en mi -supuesta, nunca he dicho que existe- obra).
Y si dices que este siglo y no sé qué más... entonces los mentados infrarrealistas (al igual que todas esas postvanguardias chafas) son del siglo XX... igual que Tzara, Pound, Saint John Perse... Híjole... y yo que pensé que alguien se iba a enojar porque había puesto muchos poetas modernos (faltaron hartos poetas que me encantan: Safo, Arquíloco, Gutierre de Cetina, Li-po, Basho... uy, muchísimos).
Ya deja de estar obsesionado con la modernidá, qué falta de vida tienes, qué franco snobismo el tuyo, obsesionado con estar "a la última"... De verdad ya es enfermedad lo tuyo.
Sobre tus recomendaciones... pues la vida es muy grande para andarme preocupando por poetillas de computadora (además me da mucha flojera leer poesía en esta pantalla tan molesta). Prefiero salir a caminar.
Lo he dicho antes: soy prehistórico.
Y aunque no les guste pot "antiguo": Dioniso contra el mundo moderno; la poesía -la vida- contra toda clase de manos muertas.
No me gustó. Está trunco; ¿o es la imagen que se refleja en su espejo?
la búsqueda de "talento" te nubla la verdadera poesia ("no busco, encuentro", dijo Picasso... qué lugar común, bueno,,pardon), yo te aconsejaría, oh brother my brother (¿quien soy yo para aconsejar?, bueno...) que ya dieras el salto a este siglo; deja de buscar nombres, títulos, triunfadores, cartapacios.
Busca a los herederos de la generación eléctrica francesa, o a los del Harlem-Renaissance neoyorkinos, te vas a quedar mudo, ñero.
Y ya no mameyes con Dioniso, S-J Perse, Pound, Tzara.. etc etc etc..
De los infralocos, no te creo lo que dices (yo tampoco los conocí, tengo 20 años) en red está Ellicker, R. Medina, ¡BAUTISTA!, y Eduardo Guzman.. namas para un quemón. Y ya, abur.
Mmmm, no tengo dinero para comprar ese libro que mencionas. He leído varios poemas de ese personaje (Mario Santiago) y de sus compinches... Todos bastante malos y de una pretenciosidad y falta de talento bárbaros. En fin, fíjate que ni siquiera a los babeantes admiradores de Bolaño y su libro chafa les gustan mucho esos poemillas.
Respecto a que son mis maestros, pues está difícil porque ni los conocía cuando empecé a garrapatear versos (versos, ¿eh?, no poemas... no soy quién para juzgarlos: todo poema es perfecto por sí mismo, como un árbol) y cuando los conocí se me hicieron una copia de los beatniks en chafa (quienes a su vez eran epígonos de las postvanguardias, quienes a su vez eran terribles epígonos de las vanguardias).
En todo caso prefiero a Saint John Perse, al Pound de Personae (por cierto, el tal Santiago es una copia insufrible de los de más fallidos Cantos de Pound), a Neruda, a Hölderlin, a Tzara, a Eluard, a Blake... y en fin, a muchísimos poetas.
Bueno, de todas maneras, un saludo mi buen. Y lee más cosas.
Son tus maestros tambien, los esos infras, aunque lo niegues, Cesar, sacudirtelos intentas, ¿sacudírtelos, podrás?
(lee "Jeta de santo", FCE, 2008, y te vas a purgar, no le saques)
Chistoso ese Rodrigo que todo piensa que sale de los tales infrarrealistas... En fin, es lo que pasa en estos lares donde se endiosa a un grupo de mediocres que se emborrachan y gritan creyéndose revolucionarios.
Pues el poema de este cuate no me gusta... pero sí es mejor que los de esos cuates. Poetillas de diccionario y de academia "revolucionaria". Chafa chafa.
Entonces mis versitos socarrones son poesía y no una payasada hecha para molestar...
La poesía contra la vida moderna; Dioniso contra la Academía. La poesía no es una escuela literaria: canta, aúlla.
A mi no me gustó el último número: el tema daba para mucho más.
Pero bueno.
Los otros sí me gustaron mucho. El poema en la presente es una delicia (chomp,chomp).
Ese poema no me gusta matarile lire ron.
hay poetas que escriben
hay poetas que escriben en espejos
hay poetas que escriben en espejos y no dicen nada
hay poetas que escriben en espejos y ven su mirada
hay poetas que miran los espejos y no miran nada
hay poetas que hablan y nada dicen, hay poetas que nada dicen y dicen nada
hay poetas de palabras y palabras de poetas, hay poetas de fuego y de diccionario
hay diccionarios que de parelelepípedos hablan y la geometría en poesía se desnuda...
hay figuras desnudas que deletrean mejor el universo. La broma fue para los otros.
Sí, parece un poeta diferente y excelente.
Y, hablando del más reciente número de la revista, para morir de risa, el paseo por la telera que nos regala el maestro Sheridan, en su genial Saltapatrás.
Enhorabuena.
Sr. Sheridan: habrá que leer también el libro nuevo de Julio Trujillo: PITECÁNTROPO, publicado en la editorial oaxaqueña Almadía.
El Palacio Blanco es una gran cantina, al oriente, en verdad fascinante; el poeta no me parece tan propio, y se perdió más bien en la atención que le prestó a la "tradición lírica".
Esa generación intentó, fallidamente, imitar a los fugaces desequilibrantes-desequilibrados infrarrealistas, sus maestros "involuntarios".
Vientos frescos, Sheridan.
Gracias don Guillermo. Es un poema chingonométrico.
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