La paja en el ojo ajeno

Parece que las frases hechas son el leit motiv de la gramática futbolera. Todo mundo se queja de los errores del árbitro pero si alguien propone que se modifique el reglamento o se acuda a la tecnología, surge la frase hecha: “El error es parte del juego” y se cancela toda posibilidad de progreso. Justo eso sucede ahora que ha brotado el tema de los insultos racistas que recibió Felipe Baloy el domingo pasado en la cancha de Ciudad Universitaria.

“Todo lo que pasa en la cancha debe quedarse en la cancha”, este principio casi axiomático del futbol parece ser el único argumento que queda a los que pretenden minimizar dichos insultos racistas. Sobre todo por los que alguna vez fueron jugadores y ahora comentan y que, seguramente, participaron de este juego “víctima-victimario” cobijados por la cancha, por la cúpula de silencio en la que se debe convertir. Aunque los que vivimos la cancha sabemos que todo lo que se dice dentro tiene que ver más con insultos para desesperar al rival que verdaderas posturas o creencias, es peligroso entrar en estas discusiones.

El asunto no es nuevo en el mundo del futbol. Al Ramsey calificó de “animales” a los jugadores argentinos a los que acababa de enfrentar, y el presidente del equipo turco Trabzonspoor, Mehmet Ali Yilmaz, llamó “caníbal” y “descolorido” a Kevin Campbell, obligándolo a declararse en huelga para obtener su traslado al equipo inglés Everton. Desde que Eto’o amagara con abandonar el campo en Zaragoza, nos hemos apresurado a afirmar que el asunto es grave. A pesar de esto, atrás de estas posturas conscientes, hemos escuchado frases torpes que demuestran que el asunto no ha sido comprendido cabalmente. La mayoría de los periodistas deportivos en ese entonces aceptaron la gravedad pero matizaron: “el caso es muy grave, pero Eto’o exageró”; o “en lo que cobra está incluido que reciba insultos”. Ahora, hemos oído frases similares: “En Argentina, a la gente de cariño se le dice negro” (claro, aunque cuando se le acompaña del apellido de mierda, deja de ser tan cariñoso) o la maravillosa disculpa de Mario Trejo, director deportivo de los Pumas: “Si no es algo que manifiesta en su redacción el árbitro o el comisario que para eso están, no hay gran fundamento, pero estamos abiertos y si hay una protesta por parte de ellos nosotros responderemos” (¿de verdad un árbitro es el que debe detener las expresiones racistas de los demás?).

Seguramente las aseveraciones de los jugadores del equipo de la Universidad Nacional no reflejen su verdadero sentir, que fue algo que debió quedar en la cancha o la calentura del momento fue el motor que las generó. Seguramente. Sin embargo, las opiniones que siguen deben demostrar que se condena este tipo de situaciones y no, contrariamente, permitir que salga, como si estuviera latente, un comportamiento que es necesario erradicar. Siempre pensé que si los Pumas cantan el himno universitario con el puño en alto, sólo lo hacían por cierta ignorancia de un entrenador que impuso esa moda, un entrenador al que calificaron de “indio” cuando jugó en España. No lo releguemos, estas conductas han generado desgracias. No olvidemos el terrible asesinato de Aitor Zabaleta, un aficionado de la Real Sociedad oriundo del País Vasco español, que se produjo después de apedrear un autobús de aficionados del Atlético Madrid tras un partido de liga jugado en San Sebastián, durante el cual un grupo de fanáticos que se autodenomina Bastión Atlético cantó “Fuera, fuera maricones, negros, vascos, catalanes fuera, fuera” al son de los acordes del himno nacional español. Aunque la versión oficial asegura que lo que le costó la vida a Zabaleta fue ser partidario de otro equipo, las simpatías políticas del grupo agresor quedaron más claras cuando en el partido de vuelta sus miembros fueron filmados brincando con una bandera en la que había una cruz gamada.

Ahora que nos quejamos acremente de la ley propuesta en Arizona contra los inmigrantes mexicanos, a los que se apresaría sólo por el color de su piel, no podemos caer en los mismos agujeros. Demostremos que ahora sí va a pasar algo. No esperemos a que aparezcan medidas extremas para entonces sí detener esto (fanáticos del Real Madrid tuvieron multas de hasta 78,000 euros por emitir sonidos de simios cada vez que tocaban la pelota jugadores negros del Levante en 2005); entendamos que los pensamientos radicales sólo han generado desgracias, y me resisto a creer que no hemos aprendido nada. Tenía razón Lord Ashton: “política sin historia es mala literatura”.

– Carlos Azar

Felipe Baloy

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Comentarios (12)

Mostrando 12 comentarios.

Estimada Rosa Martha:

Me gustó tu comentario y coincido plenamente con él, cosa que me pasa frecuentemente.

Salúdame de mi parte a ti misma y a mi consentido total del blog.

Usted siempre con sus comentarios mesurados y sensatos, doña Rosa Martha; incluso, algunos me parecen divertidos.
Salúdeme a la señorita de las citas; me refiero a las de los hombres ilustres.

P.D. No he visto a Paul, creo que está en Arizona. Si no muere de insolación in the desert, lo saludaré de su parte con mucho gusto.

A los aficionados al fútbol les hace falta leer el artículo sobre los neandertales. Que les den una hojita con la información a la entrada del estadio. No, no, tampoco porque entonces van a empezar a gritarle algo a los güeritos como Beckham.

Y, es que se trata de racismo, mala educación o sólo parte de los "usos y costumbres" del aficionado común y muy corriente?. Y a casos como el de Cuauhtémoc Blanco que siempre parece conocer muy bien a las progenitoras de sus contrincantes, cómo se le llamaría? ¿Por qué defienden a los jugadores "de color negrito" (así con cariñito), lo cual está bien pero no defienden a los jugadores de "colores en diversidad" y a aquellas que los trajeron al mundo para ser la crema y nata del deporte?

Totalmente de acuerdo en que deben acabarse todas estas actitudes ofensivas del tipo que sean.

Saludos. Saludos Dust y a tu primo Paul Vauhrient O.

Desertor no, don Sergio; quizá persona non grata. Es el destino de los beaners, pero algún día regresaré a Tucson con otra identificación (seudónimo).

Falso que todo lo que pasa en la cancha se queda en la cancha. Ejemplos sobran de decisiones tomadas a posteriori. La suspensión de Raúl por anotar un gol con la mano, después de revisar el video al día siguiente. La expulsión de Zidane en el pasado mundial luego de que el cuarto oficial viera el cabezazo en la repetición en la pantalla del estadio y lo notificara al árbitro. El aumento o disminución cada semana de sanciones como consecuencia de la revisión de los videos. Si tales criterios son válidos uno o dos días después, ¿por qué no aplicarlos al momento, cuando aún se puede impedir que la actitud tramposa o artera beneficie al malandrín o al agresor? O bien, ¿por qué sancionar a Zidane por algo que no fue presenciado por el árbitro, los abanderados y el cuarto árbitro? No abogo por que se convalide lo malo o lo tramposo porque no se observó, más bien pienso que lo que hace falta es emparejar el terreno para que las reglas sean de aplicación general y además para que los golpeadores y mañosos lo piensen antes de emplear sus malas artes, sabiendo que habrá consecuencias de sus acciones. Si esto retrasa un poco el curso del partido, ni modo. Y establecer reglas como en la NFL o el tenis, en cuanto al número de retos a las decisiones, a la pérdida de intentos de reclamación por retos infundados o erróneos, así como la posibilidad de que, en caso de duda, pueda el árbitro de propia iniciativa revisar la imagen para rectificar o ratificar su decisión.

Por lo que hace al racismo, esa y muchas otras actitudes deben ser eliminadas. No es condición sine qua non para la existencia del juego el insulto o la ofensa, del tipo que sea. Basta de actitudes arcaicas de “sea hombrecito, aguántese” o “este no es un juego de niñas”. Para conservar esa mística basta con tolerar el juego fuerte, recio, sin que sea mal intencionado. No se requiere de la injuria. Así es que la mano dura con jugadores y público se vuelve necesaria.

Al parecer algunos desertores de pronto volvemos a juntarnos. Veo por aquí a Dust y Revovatsu. (¿revo-qué?)

La mentalidad de los aficionados, directivos y futbolistas de soccer es chimpancesca, pues va a la zaga de deportes cuyas reglas están mejor pensadas y han sido aprobadas por la realidad.
Les costó años a los torpes cárteles del futbol darse cuenta de que era conveniente que en las camisetas de los jugadores apareciera el nombre del jugador (ahora, abusan y le pegan todo tipo de marcas a la playera del futbolista-propagandista). Después cayeron en la cuenta de que ejercitarse en el gimnasio no hace más torpes y robóticos a los jugadores.
Muchos años después, desecharían las camillas para sacar de la cancha a los tramposos jugadores que fingen una lesión, y adoptarían "el carrito de las desgracias".
El futbol es para aficionados y jugadores marrulleros, gente que no se inmuta si el jugador de su equipo escupe a un contrario, le pellizca los testículos, finge un faul, le jala la playera al futbolista que está a punto de anotar, realiza una entrada asesina.
En fin, futbolistas y diputados son la misma cosa corrupta. A propósito, los "adelantos en el soccer son copias descaradas de las reglas y procedimientos del futbol americano.

¿Hasta cuándo emplearán la repetición de las jugadas para dar un fallo certero?
Habrán de pasar 5, 20 o 30 años, chi lo sa.

es negro y se akbo yo estuve en el partido del necaxa vs leon y nunk se escucho sonidos de simio no stes inventando mamadas y la neta yo soy bien pinche racista y hubiera sido el primero en apoyar los sonidos de simio, y perdon mi color de piel me lo permiten a la &/()&%%&(/&/ pinches changos de cagada.........

No es cierto que todos los jugadores se dicen de todo en los partidos. Sólo los maleducados.

En graves problemas estamos si la esencia de un deporte es el racismo, es la intolerancia y la complacencia a estas actitudes. No creo, la verdad, que sin estos elementos el futbol sea muy diferente a lo que es, en esencia, hoy en día, simplemente hay que ver el futbol inglés, en donde el público valora y castiga ciertas actitudes y no por eso deja de ser el país en donde mejor se juega este deporte.

Revo

Carlos, creo que mezclas ideas. lo que insulten o agreden los aficionados hay que castigarlos. Dentro de la cancha (entre pares) se dice de todo, Hijo de ... P o Ch. Maricón, mama V. y otras linduras. Vean el en partido de ida como Vuoso (se ve en la transmisión) le dice a Verón una letania de Hijo de todas las modalidades. No chillen, es fut, es en la cancha, no en la escuela.

Soy aficionado del Club León, pero no puedo dejar de advertir que en la final "de vuelta" león-necaxa desde la tribuna se imitaban sonidos de simio cada vez que el jugador, de raza negra, Everardo Barbosa tocaba la pelota. Me descepcionó la afición y me descepciona más que en ningún diario local o que la misma directiva necaxista condenara tal incidente y , únicamente, se dijera q la "la afición de león es de primera"...

Si los fanáticos del Real Madrid tuvieron que pagar multas por emitir sonidos de simios, debería pasar lo mismo aquí con la afición de TODOS los equipos que cuando el portero del equipo contrario se prepara para despejar, entonan un largo: PUUUUUUUUUUTOOOOOOOOO.

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