Crítica, conversación, diálogo.
Pobre Jones
Por Daniel Krauze
ANYTHING GOES
Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es la decepción del año. Una trama inverosímil (aún para los estándares del famoso arqueólogo), repleta de guiños a otras cintas que más bien parecen caprichos de dos niños –George Lucas y Steven Spielberg— con demasiado dinero y demasiados juguetes. Claramente, a Lucas no le bastó con poner a los Wookies brincando de las lianas como Tarzán; ahora también Jones Jr. hace lo mismo en lo que tiene que ser la secuencia de acción peor dirigida de la década. ¿Marlon Brando en una cinta de Indiana Jones?, ¿animales digitales?, ¿un personaje meciéndose entre los árboles de la selva?, ¿alienígenas dentro de la mítica ciudad de El Dorado? Pregúntenle a Lucas.
Hace poco menos de un año escribí una entrada para este blog en la que predecía que la cuarta entrega de la saga de Indiana Jones sería un fiasco. Mencioné, entre otros puntos, la propensión de George Lucas a destruir lo que, en su momento, fue bueno. Va a intentar matizar el pasado del personaje principal, dije. Tanto él como Spielberg llenarán huecos que no necesitan ser llenados: nos explicarán qué pasó con el Dr. Jones entre la última vez que lo vimos y el comienzo de la nueva cinta. Aseguré que el currículum reciente de ambos evidenciaba un probable final desastroso. Se van a ir por la tangente de lo cursi. Y aunque me equivoqué en el papel que jugaría dentro de la cinta, condené la inclusión de Cate Blanchett en el reparto.
Me hubiera encantado equivocarme. Me hubiera encantado que George Lucas aprendiera de los errores cometidos en las inefables precuelas de La Guerra de las Galaxias y tuviera a bien darnos una aventura similar, en tono y estética, a las anteriores películas. Me hubiera encantado que Spielberg embridara su propensión hacia la cursilería y hacia la dinámica -bastante gastada ya- de hijos en busca de sus padres.
Por todo esto, la cuarta cinta del famoso arqueólogo se hace acreedora del dudoso honor de ser la primera película atestada de efectos visuales que, fuera de parecer moderna, se asemeja a una reliquia del pasado. Y no lo hace de manera convincente: atrás quedó el espíritu de los seriales de los treinta que fueron usados tan efectivamente en las primeras cintas. Esta es una película insular, que parece ignorar lo que ha ocurrido a su alrededor en el universo de las cintas de acción de los últimos veinte años, como si Spielberg jamás hubiera visto un sólo episodio de Los Expedientes X o una sola película de Jason Bourne. La acción es particularmente opaca y confusa: jamás sabemos qué está en juego o si el peligro es real. Por su parte, los diálogos sufren de la misma enfermedad que aquellos de las precuelas de La Guerra de las Galaxias. Es un mal que parece ser exclusivo de Lucas: la incapacidad, absoluta, de crear un sólo diálogo que parezca provenir de un ser humano y no de un personaje que está inmerso en el acto de deletrear: deletrear cómo se siente, deletrear su misión, deletrear su pasado. Ningún personaje en la cinta sufre más de este mal que la pobre de Cate Blanchett, extraviada debajo de una peluca de príncipe valiente y un acento que no se decide entre ser australiano o ruso (Vat I vant to knouuuuu...). El resultado: claramente, el peor villano en la historia de la saga.
Pero más que eso, Indiana Jones es un película que parece haber sido hecha sin los fans de la serie en mente. Esta no es la primera vez que Lucas comete ese pecado. En el filme no veo siquiera un atisbo de interés por descifrar lo que nosotros, quienes hemos esperado veinte años para ver esta secuela, esperamos del personaje. O lo que, simplemente, nos tiene sin cuidado. Podría perdonar esto, si tan solo pareciera que Spielberg y Lucas estudiaron –antes de lanzarse a la filmación- quién diablos es Indiana Jones. Por lo que se ve, no tienen idea. Indiana Jones, ¿héroe de guerra?, ¿doble agente en Berlín?, ¿preocupado por la educación de su hijo?, ¿aprendió quechua al lado de Pancho Villa?... Ése no es el que yo conozco. Sr. Lucas y Sr. Spielberg: Indiana Jones no es un patriota. No le importa su gobierno (“Fools, bureaucratic fools!”), le importa la arqueología. ¿Ir a la guerra? ¡Ja! Se hubiera quedado dando clases, buscando el Arca de Noé en los Himalayas o los restos del último emperador maya. La educación de su hijo le hubiera importado un bledo, primero, porque nunca tuvo un hijo. Nunca estuvo a punto de casarse. Indiana Jones, Sr. Lucas y Sr. Spielberg, es un mujeriego: es la aventura hecha hombre (¿se acuerdan de su campaña publicitaria?... if adventure has a name, it must be...), un tipo que cambia de mujeres como nosotros cambiamos de calcetines: James Bond con un poquito más de alma, con problemas con su padre y sin esa afición por los martinis. Y de lo de Pancho Villa ni hablemos... en el nuevo universo de Indiana Jones, anything goes (como cantaba Willie Scott), y la coherencia y la magia se fueron a long, long time ago, to a galaxy far, far away...
- Daniel Krauze

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Comentarios (20)
Te sienta mal la ignorancia de los lectores... la lista, me imagino, incluye a esos cretinos a los que se les ocurriò darle el Nóbel a García Márquez.
Oiga, señor Mikos, ¿entonces para usted el teatro vale o no la pena como arte? Porque hasta donde sé no comenzó como un esfuerzo particularmente serio....
Y para el autor del texto...leyó usted el reportaje de Proceso sobre las calaveras de cristal? AUUUUUUUU!!!
Me encantó tu reseña y está genial su cierre, si gustas, pasaa revisar mis puntos en mi sitio: http://indie-visible.com/?p=83
Querido Pablo,
creo que la diferencia comienza con el muy reciente origen del cine y el muy distante origen de la literatura. El cine nació como entretenimiento; la literatura, no. Lo que condeno con vehemencia no es la literatura comercial (me gusta Javier Cercas, por ejemplo, gran amalgama de literatura y entretenimiento, para mencionar sólo a uno): detesto la carne de mercachifle revestida de literatura, como buena parte de lo escrito por los autores del boom (comenzando por García Márquez). Me sienta mal la ignorancia de los lectores y el colmillo de los agentes-editores abarroteros de España. Pero aquí hablamos de películas domingueras, no de temas serios. E insisto: larga vida a Indiana Jones, que me hace olvidarme de estas cosas tan solemnes, literarias y aburridas.
Un abrazo,
David.
Querido David, como puedes escribir por un lado en tu blog que
"A ti te gusta la "literatura" de mercado; a mí, la literatura desmarcada del mercado."
Y por otro lado defender con tanta vehemencia el cine comercial como Indiana Jones?
Cual es la diferencia entre el cine comercial y la literatura comercial?
abrazo
¿Guardarse un comentario sólo porque implica si me gustó o no?
¿No escribir si se trata de polemizar?
No estoy de acuerdo, creo que ambas se valen.
Saludos
Revo Jones
Yo creo que Spielberg y Lucas ya chochearon y dieron de hace mucho tiempo lo que tenían que dar. Ahora no son más que meras caricaturas de lo que alguna vez fueron sin los recursos de ahora.
Esta cuarta parte se me hizo una copia chafa de Lara Croft.
Coincido con Krauze, el personaje de Indy está patético. Un vil mandilón quien es relegado por el que parece más héroe (el hijo).
Si me apuran, quizá porque ya pasó mucho tiempo, pero también la 3a fue, con Connery, bastante malita.
Me quedo con la I y II para recordar al verdadero Indiana Jones.
Condenar una película de Indiana Jones por su inexactitud histórica es pueril. Si quieres exactitud vayan al Discovery Channel. (y ni ahí).
El asunto aquí es que dentro de sus propias reglas (creadas a partir de las tres películas anteriores) Indy IV no encaja con las otras cintas.
Es como si de repente los peores clones de la saga (La Momia, National Treasure) hayan tomado por asalto la producción y hubiesen filtrado sus peores ideas.
Lo que sigo sin entender como es que muchos críticos en periódicos y revistas han dicho que está muy buena, que es muy divertida y no se que más. Quien sabe que película vieron...
Un colofón: ayer vi Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal por segunda vez. Me acompañaban MP y sus dos hijos, de 6 y 8 años. El mayor se quedó boquiabierto, inmóvil, durante la larga secuencia de la persecución en la selva. No parpadeó. Lo mejor de todo: la cartelera estaba mal y no pudimos ver la versión doblada, así que entramos a una con subtítulos. Los niños no saben inglés. Aun así, la pasaron mejor que nunca. O igual que cuando les pasamos las primeras tres películas de la serie, procedentes de una época anterior a su existencia, en dvd. Así los niños, así las cosas.
Un saludo a los léctores de este espacio.
No quiero entrar en pólemica.
Vi la primera película de Indiana Jones a los 12 años... una edad ideal para dejarse sorprender... en ese entoces (al igual que con las dos películas sigientes) leí y leí cuantas críticas salian en los períodicos (aun conservo recortes en alguna caja empolvada en lo profundo del closet).
La historia se repite... ("los que no conocen la historia están condenados a repetirlar"). Los espectadores se molestan de la inexactitud, del "fusil" cultural, de la incredulidad geográfica: no sólo aparece un Chac mol y figuras de Nasca; Indina Jones literalmente se "mece" sobre el Calendario Azteca en una de las escenas.
Pero... ¿Que se puede esperar de Indiana Jones?.
Por otra parte; si, estoy de acuerdo en que todo aquel que se precie de ser fan (en menor o mayor grado) sabe que la referencia a Pancho Villa (y otras mas) proviene de la serie televisiva "El Joven Indiana Jones".
Pero hay que tomarlo como tal: Como una referencia a una serie de televisión (realmente mediocre para muchos) y no como "La biografía no autorizada de Pancho Villa" (por supuesto, escrita por el Dr. H. Jones).
Por otra parte, me desagradó el tema de los marcianos (¿pero qué se puede esperar de un Spielberg y un Lucas que son adictos recurrentes a esta mitólogia moderna?. No me mal entiendan. Admiro el trabajo de ambos directores, Lo que digo es, como dice el refrán: "Si Dios juega a los dados con el mundo...". ¿Porque Lucas y Spielberg no han de jugar con su propia creación?).
Para terminar he de decir que la cuarta película, en realiad no me gusto. Esperaba algo más... pero el problema está en que, a mis otoñales 30 ya no tengo los ojos de aquel niño de 12...
Esto, señores mios, si es una verdadera pena.
Saludos, Daniel. Tú también estás en tu derecho de salirte por la tangente. ¿Qué son las películas de Indiana Jones, y demás de la misma categoría, sino domingueras? Esperaba entretenerme: me entretuve. Esperaba ver al doctor Jones encarnado por Harrison Ford: lo vi. Esperaba una resolución inesperada: la tuve, y con creces. Esperaba pasarla muy bien: lo hice. Lo mismo me pasó con El quinto elemento, que, por tu respuesta, asumo que te parece un bodrio. No lo es. Es buen, sano entretenimiento, y en ese sentido la coloco al mismo nivel que las películas de Indiana Jones. Coincido con Guillermo: tu afán es polémico, nada más que eso. El mío, quizá, también. Ya luego hablaremos de Sex and the City, le película, esa sí para tirarse a llorar. Y así las cosas.
Aunque muchos de los comentarios de Daniel podrían ser oportunamente matizados, pienso que en esta entrega se hecha de menos, sobre todo, al Dr. Jones surtiéndole a los nazis... Los rusos nunca serán - en sentido de la saga que nos ocupa - tan perfectos y absolutos villanos como los esbirros de Hitler.
Daniel, a mí me alegra pues no sé de dónde más, excepto del universo de Jones, podrían hacerse referencias sobre el personaje creado por Lucas. Insisto: es su personaje, no veo quién podría conocerlo mejor. Yo, debo decir, creo que la obra es del autor. ¿De dónde preferirías que se hicieran referencias? ¿Quizá debieron hacer una encuesta general sobre cómo debería ser el personaje en la nueva entrega? De verdad no entiendo qué te hubiera dado gusto. De allí mi sospecha a que sólo quieras, pues, eso, polemizar. Dices que te hubiera gustado ver una película similar en tono y textura a las tres primeras. Pero a la vez te parece un "dudoso honor" que sea "la primera película atestada de efectos visuales que, fuera de parecer moderna, se asemeja a una reliquia del pasado". Lamentas que sea "una película insular, que parece ignorar lo que ha ocurrido a su alrededor en el universo de las cintas de acción de los últimos veinte años, como si Spielberg jamás hubiera visto un sólo episodio de Los Expedientes X o una sola película de Jason Bourne". Decídete: ¿prefieres que se mantenga el "tono y la textura" o que no se haga?
Esencialmente estoy de acuerdo con David Miklos. Esperaba ver una película entretenida y jaladísima. Creo que así fue, sólo que las palomitas sí me las acabé y creo que faltaron. Es decir: esperaba algo más o en otras palabras, esta es la película menos interesante de la serie. Para mi gusto, claro.
Estimado David,
Mi reseña no pretende ser una exploración de una película sesuda, ni tampoco pretende "filosofar" sobre el impacto de la cinta. Tampoco le pido al Dr. Jones que hable de Platón o que la relación con su hijo tenga tintes de Bergman. No. Lo único que pedí es que fuera una película similar, en tono y textura, a las anteriores; que tuviera los mismos diálogos con chispa y simpatía; que la acción se viera bien armada, trepidante (como las minas en "Temple of Doom"); que tuviera un villano decente. En fin, que fuera una película de Indiana Jones. Que respetara la saga que tanto quise, tanto de niño como hoy en día. Eso no fue lo que vi. Quizás tú, que pones a Indiana Jones en el mismo lugar que El Quinto Elemento, esperabas, solamente, una película dominguera. Estás en tu derecho.
Querido Guillermo:
Que lo de Pancho Villa venga de la serie de televisión, fuera de darnos alegría, debería alarmarnos. ¿Has visto la serie? Yo tuve la desgracia de ver el capítulo de Pancho Villa y sólo te puedo decir esto: es Edutainment en su más burda expresión. Dudo que entretenga a un niño de seis años. ¿De ahí había que sacar referencias?, ¿de verdad?
indiana jones tuvo un hijo y se caso con marion, porque es a la unica que amaba; punto.
fue a la guerra no por patriotismo, sino porque no soportaria ver un mundo gobernado por Nazis. punto
fue un maldito mujeriego, por eso se vino casando hasta los 58 años. punto
y lo de pancho villa....bueno ya lo dijeron alla arriba, solo un fan sabria lo que paso en las aventuras del joven indiana jones.
ese es el jones que conosco, conocí y redescubrí.
o que esperabas que en 20 años no hizo nada emocionante
por el contrario si viera a gerorge lucas lo primero que haria seria agradecerle por las dos horas mas emocionantes que he tenido dentro de un cine, como fan de la serie y del personaje me encanto la pelicula, esta a la altura de las otras tres y sobretodo llena algunos huecos como el retorno de Marion y las menciones honorificas a Henry y a Marcus. La calavera de cristal es solo un mcgufin (al igual que en las otras tres) lo que los fans disfrutamso son las sandeces de Indiana Jones, las cuales abundan en esta cuarta genial y nostalgica entrega.
Algo sí se hizo: tener al fan en mente. Siendo fan, debo decir que disfruté la película y que le hace justicia a la serie. Un fan sabría -caray, cualquier persona que le diera un vistazo a IMDB- que la referencia de Villa sale de The Young Indiana Jones Chronicles. Y también, cualquier fan habría leído, en el excelente texto "Keys to the kingdom" de Jim Windolf que apareció en la Vanity Fair del febrero pasado, el modo en que, aunque disfruta enormemente de la serie de Bourne, Spielberg decidió -con buenas razones- alejarse de ese tipo de "actualización". No veo cómo que sea una película "insular" sea negativo: ahí está, precisamente, la justicia que le hace al resto de la serie. Pero al parecer "anything goes", sospecho que de un modo u otro la queja habría aparecido: es como si la presente crítica estuviera diseñada no para criticar sino para sacar a los locos que van a defender a Indiana Jones. O para darte la razón a ti mismo del modo en que habías predicho el "fiasco". Y uno podría ponerse a defender con garras lo que le gustó, sentarse a decir no cuando se dice sí, sí cuando se dice no. Pero es agotador. Así que propongo esto: deja de polemizar. Si es cuestión de gusto y no te gustó, no hables de ello; no seas injusto. Ay, cómo hacemos ruido.
Hace varios años leí la reseña de El quinto elemento, de Luc Besson, escrita por Nelson Carro. Es parecida a esta diatriba. A Carro le parecía inexplicable lo que sucedía en la película de corte fantástico de Besson. Le parecía, sí, irracional. Miraba la película como quien mira una película sesuda, digamos, de Lars von Trier. No como quien mira una película concebida y filmada para niños. Besson cuenta que le exhibió la película a un grupo de niños. Cuando entró a la sala, uno de los niños había suspendido su mano, llena de palomitas, entre la bolsa y la boca, sencillamente anonadado. En fin, Daniel (por favor, pídele a los editores del blog que añadan la firma a tu entrada), que tú hablas de la más reciente entrega de Indiana Jones, a manos de Spielberg-Lucas, como si estuvieras ante una sesuda película de, digamos, Alejando González Iñárritu. A mí, Indiana Jones y la calavera de cristal me parece una gran summa de las obsesiones de Lucas y Spielberg. Es, sí, muy entretenida. Es, como debe serlo una película así, jaladísima. ¿Cuando ves a James Bond, por ejemplo, esperas que se ponga a dialogar dentro --o fuera-- de la caverna de Platón? No. Cuando veo a James Bond, espero eso: una película simplemente jalada, entretenida, sin más atributos. Me dejo sorprender, pues. Lo mismo me pasó con Indiana Jones, redivivo. Boquiabierto, las palomitas nunca llegaron a mi boca. Yo la aplaudo toda, lo mismo que los niños que estaban en la sala junto con mis amigos --ellos sí se pusieron a filosofar, pero después-- y sus padres. Así los látigos, así las cosas.
Y si le sumamos los desaciertos geográficos y arqueológicos, relacionados con los vestigios tendrían ganas de ver la película sólo para encontrar más gazapos, que como conejos se reproducen rápidamente.
Uno de ellos, que pude notar, está en la escena del cementerio, en la que desde una montaña con ruinas (casi que podrían ser incas por su construcción) se podía vislumbrar fácilmente el colibrí (una de las líneas de Nazca). Cerca de las líneas sí hay montañas, pero no con la cercanía que proponen en la película ni con las características que le ponen, además, es imposible que se vean desde ellas así las líneas. Para verlas hay que sobrevolar el desierto.
Otro. Creo que en una parte de la película quisieron demostrar que el poblamiento de Suramérica se debe a migraciones mesoamericanas. Es cierto. Pero en la entrada a la pirámide escalonada en medio de la selva amazónica se encuentran dos esculturas de Chac-Mool. ¿Me pregunto, por qué nunca tuvieron en cuenta representaciones de Chavín de Huantar? ¿No hay ideológico de fondo o es puro desconocimiento de esa cultura?
La verdad, yo también salí desilusionada, mi héroe de infancia quedó mal parado en la última película. Lástima.
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