Wirikuta

A una hora y media desde Real de Catorce yendo hacia el oeste y pasando varias minas abandonadas y laderas sin árboles, las montañas de pronto caen casi verticales hacia el desierto que se extiende hasta el horizonte. Aunque se trata de ecosistemas radicalmente distintos, tanto el desierto como las montañas son ambientes secos y polvosos, apenas poblados por humanos, prácticamente sin vida animal y acogiendo solo a las plantas más tozudas. Y sin embargo, esta tierra aparentemente inservible y conocida como Wirikuta, su nombre indígena, estas 140,000 hectáreas que incluyen la Sierra de Catorce y El Bajío, han proveído a México de unas de sus mayores riquezas, tanto económicas como espirituales.