La civilización del espectáculo

La creciente banalización del arte y la literatura, el triunfo del amarillismo en la prensa y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la suicida idea de que el único fin de la vida es pasársela bien. Como buen espíritu incómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo.

Febrero 2009 | Tags:

Claudio Pérez, enviado especial de El País a Nueva York para informar sobre la crisis financiera, escribe, en su crónica del viernes 19 de septiembre de 2008: “Los tabloides de Nueva York van como locos buscando un broker que se arroje al vacío desde uno de los imponentes rascacielos que albergan los grandes bancos de inversión, los ídolos caídos que el huracán financiero va convirtiendo en cenizas.” Retengamos un momento esta imagen en la memoria: una muchedumbre de fotógrafos, de paparazzi, avizorando las alturas, con las cámaras listas, para capturar al primer suicida que dé encarnación gráfica, dramática y espectacular a la hecatombe financiera que ha volatilizado billones de dólares y hundido en la ruina a grandes empresas e innumerables ciudadanos. No creo que haya una imagen que resuma mejor el tema de mi charla: la civilización del espectáculo.

Me parece que esta es la mejor manera de definir la civilización de nuestro tiempo, que comparten los países occidentales, los que, sin serlo, han alcanzado altos niveles de desarrollo en Asia, y muchos del llamado Tercer Mundo.

¿Qué quiero decir con civilización del espectáculo? La de un mundo en el que el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal. Este ideal de vida es perfectamente legítimo, sin duda. Sólo un puritano fanático podría reprochar a los miembros de una sociedad que quieran dar solaz, esparcimiento, humor y diversión a unas vidas encuadradas por lo general en rutinas deprimentes y a veces embrutecedoras. Pero convertir esa natural propensión a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias a veces inesperadas. Entre ellas la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad, y, en el campo específico de
la información, la proliferación del periodismo irresponsable, el que se alimenta de la chismografía y el escándalo.

¿Qué ha hecho que Occidente haya ido deslizándose hacia la civilización del espectáculo? El bienestar que siguió a los años de privaciones de la Segunda Guerra Mundial y la escasez de los primeros años de la posguerra. Luego de esa etapa durísima, siguió un periodo de extraordinario desarrollo económico. En todas las sociedades democráticas y liberales de Europa y América del Norte las clases medias crecieron como la espuma, se intensificó la movilidad social y se produjo, al mismo tiempo, una notable apertura de los parámetros morales, empezando por la vida sexual, tradicionalmente frenada por las iglesias y el laicismo pacato de las organizaciones políticas, tanto de derecha como de izquierda. El bienestar, la libertad de costumbres y el espacio creciente ocupado por el ocio en el mundo desarrollado constituyó un estímulo notable para que proliferaran como nunca antes las industrias del entretenimiento, promovidas por la publicidad, madre y maestra mágica de nuestro tiempo. De este modo, sistemático y a la vez insensible, divertirse, no aburrirse, evitar lo que perturba, preocupa y angustia, pasó a ser, para sectores sociales cada vez más amplios, de la cúspide a la base de la pirámide social, un mandato generacional, eso que Ortega y Gasset llamaba “el espíritu de nuestro tiempo”, el dios sabroso, regalón y frívolo al que todos, sabiéndolo o no, rendimos pleitesía desde hace por lo menos medio siglo, y cada día más.

Otro factor, no menos importante, para la forja de la civilización del espectáculo ha sido la democratización de la cultura. Se trata de un fenómeno altamente positivo, sin duda, que nació de una voluntad altruista: que la cultura no podía seguir siendo el patrimonio de una élite, que una sociedad liberal y democrática tenía la obligación moral de poner la cultura al alcance de todos, mediante la educación, pero también la promoción y subvención de las artes, las letras y todas las manifestaciones culturales. Esta loable filosofía ha tenido en muchos casos el indeseado efecto de la trivialización y adocenamiento de la vida cultural, donde cierto facilismo formal y la superficialidad de los contenidos de los productos culturales se justificaban en razón del propósito cívico de llegar al mayor número de usuarios. La cantidad a expensas de la calidad. Este criterio, proclive a las peores demagogias en el dominio político, en el cultural ha causado reverberaciones imprevistas, entre ellas la desaparición de la alta cultura, obligatoriamente minoritaria por la complejidad y a veces hermetismo de sus claves y códigos, y la masificación de la idea misma de cultura. Esta ha pasado ahora a tener casi exclusivamente la acepción que ella adopta en el discurso antropológico, es decir, la cultura son todas las manifestaciones de la vida de una comunidad: su lengua, sus creencias, sus usos y costumbres, su indumentaria, sus técnicas, y, en suma, todo lo que en ella se practica, evita, respeta y abomina. Cuando la idea de la cultura torna a ser una amalgama semejante es poco menos que inevitable que ella pueda llegar a ser entendida, apenas, como una manera divertida de pasar el tiempo. Desde luego que la cultura puede ser también eso, pero si termina por ser sólo eso se desnaturaliza y se deprecia: todo lo que forma parte de ella se iguala y uniformiza al extremo de que una ópera de Wagner, la filosofía de Kant, un concierto de los Rolling Stones y una función del Cirque du Soleil se equivalen.

No es por eso extraño que la literatura más representativa de nuestra época sea la literatura light, es decir, leve, ligera, fácil, una literatura que sin el menor rubor se propone ante todo y sobre todo (y casi exclusivamente) divertir. Atención, no condeno ni mucho menos a los autores de esa literatura entretenida pues hay, entre ellos, pese a la levedad de sus textos, verdaderos talentos, como –para citar sólo a los mejores– Julian Barnes, Milan Kundera, Paul Auster o Haruki Murakami. Si en nuestra época no se emprenden aventuras literarias tan osadas como las de Joyce, Thomas Mann, Faulkner y Proust no es solamente en razón de los escritores; lo es, también, porque la cultura en que vivimos no propicia, más bien desanima, esos esfuerzos denodados que culminan en obras que exigen del lector una concentración intelectual casi tan intensa como la que las hizo posible. Los lectores de hoy quieren libros fácilmente asimilables, que los entretengan, y esa demanda ejerce una presión que se vuelve un poderoso incentivo para los creadores.

Tampoco es casual que la crítica haya poco menos que desaparecido en nuestros medios de información y que se haya refugiado en esos conventos de clausura que son las Facultades de Humanidades y, en especial, los Departamentos de Filología, cuyos estudios son sólo accesibles a los especialistas. Es verdad que los diarios y revistas más serios publican todavía reseñas de libros, de exposiciones y conciertos, pero ¿alguien lee a esos paladines solitarios que tratan de poner cierto orden jerárquico en esa selva y ese caos en que se ha convertido la oferta cultural de nuestros días? Lo cierto es que la crítica, que en la época de nuestros abuelos y bisabuelos desempeñaba un papel central en el mundo de la cultura porque asesoraba a los ciudadanos en la difícil tarea de juzgar lo que oían, veían y leían, hoy es una especie en extinción a la que nadie hace caso, salvo cuando se convierte también ella en diversión y en espectáculo.

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Comentarios (61)

Mostrando 1 - 50 de 61 comentarios.

Vargas Llosa el "Adorno" Latinoamericano, a propósito ¿donde estan las referencias y citas a todo lo que afirma?, por que a punta de "ad autoritatem" (por que lo digo yo) no las vamos a ganar todas doctor...

Pues apenas a 5 años de escrita su reseña, el señor Vargas se ha tenido que comer sus palabras con sus desafortunadas declaraciones sobre el gobierno en México.

creo yo que es importante dar a conocer las caracteristicas actuales de nuestra sociedad, tan proclive al  cambio constante  y a la  transformacion, por que de alguna manera ilustra tendencias y manias que cada ves se hacen mas comunes. El hecho de que la sociedad este un proceso constante de cambio no quiere decir que sea malo, pero, es innegable que en este proceso se esta dejando de lado la cultura (la de antaño) y actividades relacionas a esto anterior y que por cierto en esta sociedad no se siente por la superficialidad de las actividades cotidianasy por la falta de reflexion.

 

Sí pués. Cada día crece mi temor de si no hago el ridículo monumental leyendo los clásicos, disfrutando buena música clásica, o manteniendo una actitud crítica para con la sociedad y sus incoherencias. Más de una vez he sido llamado amargado por mi discurso de descontento amplio, pero es cierto, me amarga la vida la sociedad que me rodea, con sus bajezas y poses estúpidas, y su liberalidad proclive a la banalidad de las cosas, incluso de los sentimientos. En la obra teatral, Ojos bonitos, cuadros feos, en el capítulo IV, Eduardo Zanelli llega a una conclusión acerca de su inteligencia: Sólo me sirvió para percatarme que vivo rodeado de imbéciles; esa sería la mejor revelación de cuanto he observado de la sociedad que gravita alrededor mío.

Gracias Mario por ayudar a abrirle los ojos a esta nueva generación.

Excelente, deberia ser obligatorio leer este articulo en las Universidades y colegios. De veraz que no me esperaba este contenido, pues el titulo me era un poco confuso, pero me encanto. Es muy cierto, es una verdad que a veces queremos esconder.

lean a guy debord señores...año 1967....

Vargas hablando del abaratamiento de la cultura... 

acá está Debord para los interesados http://criticasocial.cl/pdflibro/sociedadespec.pdf

      

 

 

 

        leo me canso,leo me canso y digo:por qué se endilgan adjetivos que parecen ofensivos?un libro se goza y se suma y ya...ya vendrá otro de un modo mejor,tal vez más penetrante y de otro autor...y ya...qué es lo que importa?recoger para hacer...pero decir...eso que se dice del autor qué es?hay inteligencia y buena escritura,pudo decir más?irrita a quién?no a mi,por qué?respóndase el lector

Atlachinoli  es Aguaquemada en nahuatl y significa energía o poder en el ritual de Temazcalli, y es para desear Salud y armonía en todas sus relaciones, además así fue como Fuentes tituló una colección de cuentos donde no se encuentra el de "las buenas conciencias" (novela breve) algo así como su "retrato del artista adolescente" que cronógicamente es anterior a "la región más transparente" con la que bien se aplica el criterio vargasllosiano de creación del personaje, tal como lo hizo en "la historia del deocidio" con García Marquez hasta "Cien años de soledad". Ahora para quien quiera leer una gran epopéyica y odiseaica novela les recomiendo "La Guerra del Fin del Mundo" y ya que el mundo no se destruyó en el siglo XIX ni en el XX, y espero que este nuevo siglo de "la sociedad del espectáculo" continúe, me permitiré volver a leer la espectacular obra de Mario Vargas Llosa.  Grs Letras libres.

 

Soy mexicano de 60, a los quince leí La ciudad ... y La casa..., luego en los 70s Los Jefes y los anteriores y posteriores que sacaron los del bom, y mis preferidos eran Cortazar con su Rayuela y Gabriel con Cien años, pero reconozco por mi nacionalidad, que Fuentes se convirtió hasta hace casi un año, en el principal exponente intelectual y literario de nuestra generación, ahora creo que Don Mario Vargas Llosa es el único que nos queda activo de esta generación, que como dice Don Javier Sicilia, al que también le pongo el Don aunque sea menor que yo, por señalar al moderno "patibulo del internet" cosa que no se si Don Mario trate, porque aún no he leído este último libro, pero reconozco que aquella tesis que sobre la genealogía de la novela y los personajes del autor de Cien años, me hizo reconocer a Mario Vargas Losa como ahora el Nobel lo hizo, como un ser humano extraordinario y con autoridad moral, para ser también, aunque sea incaperuano, un mexicanísimo Hueytlatoani, al que nunca le afectarán las críticas de quienes le desconocen.

Atlachinoli Don Mario

Un mundo que por llenar sus manos y darle rienda suelta a su frivolidad pierde la riqueza de su corazón y su razón. Gran radiografía de nuestros tiempos la que articula Vargas Llosa. Queda poco por o añadir pero sí mucho por reflexionar y discernir en la vida de cada día!

Gracias Maestro ¡ cómo se echa de menos un Texto como el suyo en esto tiempos ! Que no me tenga que remontar a principios del siglo XX o a siglos atrás para beber de las mieles del Humanismo .

Saludos desde Guatemala.  Tuve la oportunidad de ver la entrevista que diera el autor a CNN y creo que su percepción del fenómeno de trivialización es acusioso y correcto. Instaría a quienes lo tengan enfrente a que se autoevalúen sobre que tan involucrados están dentro de esa tendencia. Digo esto porque muchas veces pasa desapercibido y cuando nos damos cuenta estamos inmersos en ello, y hasta aplaudiendo la invasión cultural de los mas desarrollados. El resumen EXCELENTE, gracias.

Parece sermón... jaja

De cualquier forma si te resulta indignante u ofensivo no es culpa del autor sino por la falta de solidez de tus convicciones.

Es una pena que quienes comentan el artículo de Vargas Llosa, ponen más atención a una presunta soberbia del escritor que al mensaje de fondo que intenta compartir. Típica falacia ad hominem. Está claro que la propuesta de fondo se reduce a lo siguiente: no es un error contagiarse por la cultura del entretenimiento, el error es verla como un fin en la vida. 

Excelente artículo, y bien por Vargas Llosa. 

Que alguien lea "El Hombre Light" del psiquiatra Enrique Rojas, se parece mucho a este libro

La obra del siquiatra Enrique Rojas es un plausible intento por conseguir desterrar la frivolidad y ponerse como meta los temas trascendentes, importantes para el desarrollo de sociedades que aun no han alcanzado su pleno auge.  Sin embargo, penosmente, el siquiatra no controla el manejo de los momentos, se le escapan de las manos las precisiones que deberían redondear una faena.  No se la edad del autor, si fuese joven, tiene un interesante plazo para conseguir la maduración y sus obras pueden alcanzar el resultado que desea.  Hay que darle ánimo y esperar resultados.

Lo cierto es que es un tema que mucho se toca, pero que poco hace para apretar el deseo del autor. Vargas Llosa desmuestra una nostalgia que se logra entender, que te dice lo que pasa en la cultura polular. Lo que le sobra a toda esta conclusión es una soberbia altiva y algo de cinismo. No puedo negar que se desarrolló en tiempos mejores que éste, y eso le de ventaja para comparar y abominar nuestra sociedad, sin embargo, tiene la desdicha de echar la culpa a todo hombre que pise tierra en este momento, menos él. Haber ganado el nobel no hace perfecto a nadie, recuérdenlo.

A Vargas Llosa el Premio Nobel le ha caído muy mal. El hombre ya se siente un Dios del Olimpo y ha perdido toda perspectiva cuerda del pasado y futuro de la humanidad. El poder (o en este caso la fama del Nobel y la fortuna) corrompe la mente, lo estamos viendo en él.

Completamente de acuerdo contigo.

Los Stones? actualizate maestro!!!

Llevo dos capítulos, y ya me ha indignado unas cuantas veces, sinceramente, coincido en que me resulta reaccionario, aún cuando en unas cuantas cosas coincido. Cuando afirma que hay muy poca gente que no tenga necesidad de tener creencias religiosas que den sentido a su vida, y esas pocas es porque lo obtienen de la Cultura con mayúsculas, me parece que sólo consigue ver el mundo desde su propia óptica: los demás somos seres angustiados y sin razón de vivir, según él. Y qué quieres que te diga, parece que, finalmente, sólo tienen derecho a disfrutar de la Cultura los intelectuales como él, el resto de la humanidad no es capaz de producir nada bueno ni de discriminar entre la basura -o simple entretenimiento sin pretensiones- de lo que aporta algo, esos valores que Llosa, me temo, no considera tales si se salen de su línea propia. Sólo él es culto, inteligente, razonable, religioso y bueno. Quizá prefería aquellos tiempos en que el común de los mortales no tenía acceso a un libro ni a una obra de teatro, total, para qué, no lo iban a entender... 

Totalmente de acuerdo contigo amigo: Vargas LLosa ya se salió de  la realidad. El Premio Nobel ya lo volvió imbécil. Se cree ahora SUPERIOR a los mortales. Se cree un DIOS DEL OLIMPO CULTURAL, y todos los demás, somos un populacho  que sólo busca divertirse a lo bruto, sin concedernos ninguna inteligencia. Sólo ÉL es inteligente y cullto, los demas: una bola de tontos mediocres. El anhela el pasado. Sería feliz si la humanidad se hubiera quedado allá por siempre, en aquél "mundo perfecto", donde los CULTOS enseñaban el camino al pueblo. Pero que bajo ha caído Vargas LLosa con esa forma tan OBTUSA de pensar. Lástima.

Me parece que usted no entendió el artículo. Vargas Llosa está a años luz de parecer tener una mente obtusa. Más bien es el lamento de alguien que apuesta por la mejor versión del ser humano.

Me parece que no entendio, le sugiero que lo vueva a leer,si es posible acompañado por un tutor.

Actualizcese don mario... eso de que todo pasado fué mejor ya suena a cliché. si no le damos tanta importancia a escritores y filosofos es por que también el conocimiento y las ideas se rigen por modas. en materia social y de humanidades no hay nada que nos puedan aportar, y en cuestiones de desarrollo tecnológico, pues gracias a ese consumismo, sus cientificos adorados comen. 

 

Los escritores ya me producen bostezos.

La prueba del sazón se encuentra en la sopa, y este caballero... ¡nos ha servido un plato completo! Una ilustración más acertada de la pobreza de estos tiempos no se puede encontrar.

Claro ejemplo de lo que intenta transmitir Don Mario, ahora la gente tampoco lee a profundidad un artículo y ni siquiera hacen el esfuerzo de entenderlo.

Los valores es algo que nunca pasan de moda y mucho menos la filosofía que es la raíz de la ciencia misma.

 

Saludos!!!

Me gusta mucho el libro .Vargas Llosa nos hace reflexionar sobre la necesidad de valores y espiritualidad en la sociedad moderna. Sabe expresar sus sentimientos en esa nostalgia por todo aquello que siente que se esta perdiendo en el mundo actual

hoy en dia se busca lo facil, lo se piensa en el futuro incluso el pasado se olvida rapido, pasamos la vida buscando placeres efimeros que llene esos huecos, que nadie podra llegar ese sin sabor que nos deja o ser muy pobres o muy ricos, muy pobres porque no podremos comprar cosas inutiles pero que llenan nuestras casas y nos hacen sentir temporalmente bien y muy ricos porque no encontramos sentido a la vida ya lo tenemos todo y no nos falta nada mejor obtemos por el suicidio, y es asi los ricos quieren ser pobres y los pobres ricos entrando en un circulo vicioso que nos obliga a ser de una u otra clase pues no podremos ser neutrales pues un lazo que no vemos nos ahorcara lentamente y caemos en las drogas, alucinogenos o narcoticos que nos vuelven presos del mundo no nos permite ser libre y nos amarra una bola a nuestros pies para caminar por ella por el resto de nuestra existencia en este planeta hostil y lleno de trampas en las cuales caeremos de una u otra manera.

Ya Octavio Paz lo comentaba, en las actuales democracias capitalistas: A mayor riqueza material, mayor pobreza espiritual. La conversion de la persona en objeto mercantil.

Ya lo comentaba Paz, que en las actules democracis capitalistas: A mayor riqueza material, mayor pobreza espiritual. La conversion de la persona en objeto mercantil.

Jaja toda la vida ha existido la pobreza espiritual. Un claro ejemplo es la prostitución, que tiene cientos de años de existencia: la mujer convertida en objeto mercantil. Me rio de que creas que todo lo que dice Mario creas que tenga una relación con las democracias capitalista. Cuando ya existía años atrás.

Precisamente, la prostitución en la antiguedad tenía un alto contenido religioso y mítico.

Muy de acuerdo contigo Augusto. Parece que hay gente que siempre quiere echarle la culpa a algo, en este caso a su regimen político/económico. Podría pensarse que creen que su pobreza espiritual es culpa de algo que ellos no pueden controlar. El artículo hace una buena observación, tener una riqueza espiritual es un proceso que conlleva una reflexión y pensamiento profundo.

Sr. Esteban, curiosamente, su segundo argumento contradice a su primer argumento; lo que ocaciona que de alguna forma coincidamos. Saludos.

Un tema ya muy discutido. Cierto: todo acto humano es un acto cultural. Distinguir entre esos actos o esa obras es precisamente lo que requiere de una forma de "medir". Hay actos y obras que deben distinguirse de un propio grupo o de entre grupos; así ha sido en la historia humana, y en nuestra observación hemos logrado diferenciar la obra espontánea, que resulta de los usos y costumbres, de aquella que constituye un acto deliberado, de conciencia.

Dirían lo mismo del libro Justine del Marqués de Sade en plena revolución francesa. Vargas Llosa es un dinosaurio, y no alcanzó a actualizarse a las tendencias, esa imposibilidad lo lleva a escribir como todo tiempo pasado fué mejor...

Es un viejo sabio y un escritor talentosísimo y juicioso de gran referencia.

Así como hay una banalización de la cultura, creo que hay una proliferación de la misma, yo me deleito con la posibilidad de adquirir libros virtuales de calidad, intercambiar ideas interesantes en blogs y conocer más sobre el mundo. Es una elección tomar la anestesia de lo banal o no. Además de la publicidad, existen medios que nos permiten cuestionarla, compararla y discernir. O es un eufemismo decir que todos somos iguales y tenemos las mismas capacidades?

 

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.

Sócrates

Filósofo griego (470 AC-399 AC)

 

Que no este articulo ya había sido publicado en el número 122 del año 2009. ¿Por qué lo esta repitiendo?

Vargas Llosa habla de Guy Debord (y antes de él, de otros teóricos de la cultura que lo precedieron) en su ensayo, y avisa sobre la diferencia del enfoque: el de Debord es marxista (por lo tanto, centrada en los modos de producción y el consumo que deviene en alienante), y el suyo se ciñe al ámbito de la cultura, “entendida no como un mero epifenómeno de la vida económica y social sino como realidad autónoma, hecha de ideas, valores estéticos y éticos y obras de arte y literarias que interactúan con el resto de la vida social…”

Esta vez Llosa ha devuelto mi entusiasmo por su trabajo, despues de varios intentos de poder terminar de leer algunas de sus obras terminaba por abandonarla en las primeras paginas, pero parece que este si me llevara hasta la ultima pagina, aunque tambien cabe decir que el hace una recopilacion digerible tambien de otros filosofos que ya han venido trabajando el tema..pero aun asi , esta bien que le de un nuevo aire a este tema tan importante .

El libro completo (El de Debord: La Sociedad del Espectáculo) lo pueden encontrar en el Archivo Situacionista Hispano (ASH), en:
http://www.sindominio.net/ash/espect.htm

Importante que una sola golondrina trate de aclamar el verano que no existe,existe el invierno,agua y más agua fangosa, senegales imposibles y pantanos sin confines en la conciencia inverida de esa cosa que es el hombre. La civilización occidental y cristiana ha muerto.

Aun no he leido el libro de vargas llosa en total, puedo ofrecer que este tema no es nuevo, obviamente no solo encontrado en debord, pero sobretodo es un tema de Romanticismo/Neo-platonismo que funciona con la idea de que ahora vivimos en un mundo caido, cuando lo comparamos con algun tiempo anterior (mitico), cuando todo funcionaba con harmonia y orden.  William Wordsworth, en su "preface to the second edition of the lyrical ballads," de 1800, analyzo el mismo asunto, en una era mucho mas sencillo que nuestra. Hay algo medio reaccionario de este tema; representa un deseo por un mundo de orden.  Pero no hay tal cosa, y el mundo es como siempre lo que hagamos de el.... (perdon mi espanol chueco, soy gringo;b)

Me parece que tocas un punto crítico, Joseph, cuando sugieres que hay algo de reaccionario en el texto de Vargas Llosa; pero me parece también que es equiparable al punto que toca el mismo Vargas Llosa cuando sugiere que la democratización de la cultura nos ha conducido a la cultura del espectáculo. Las líneas divisorias son tan sutiles e intrincadas que es difícil distinguir cuando está pisando uno de un lado o de otro.

Lo que sí me parece claro es que no hay vuelta atrás. La solución, por llamarle de alguna manera; en que nosotros, mortales comunes y corrientes, podamos comentar y ponerle o quitarle estrellitas a un artículo como este, o como cualquier otro, para que otro mortal venga y nos permita influenciarlo, o nos ignore.

 

e sensacionalismo fue un igrediente que los medios han sabido aprovechar para conevrtir toda cosa en mercancia, aqui hay muchos que quieren justificaro, pero seria bueno que ya empiezen a usa el sentido logico antes que la emocion para debatir.

 Sera valido que todo esto que vivimos no es mas que Federico Nietzsche puesto patas arriba?

Vargas Llosa llega muy tarde a esto, exactamente unos 45 años tarde, lo que para un aspirante a pensador, es la descalificación inmediata de todo lo que pueda pretender su "visión" sobre el presente y el futuro posible, y la certificación de su senilidad intelectual: desde el vamos, pretende ser la versión conservadora y diluida de todo aquello que Guy Debord detectó, conceptualizó, analizó al detalle e instaló en 1967 con "La sociedad del espectáculo", ampliado luego en 1988 con "Comentarios sobre la sociedad del espectáculo". Pero sin tocar jamás el núcleo de la teoría práctica debordiana: la conversión de todo lo que nos rodea en mercancía e imagen. Obviamente, es imposible comparar a Vargas Llosa con Debord, sería lo mismo que pretender que Francis Fukuyama está en el mismo nivel de Karl Marx. El propio Vargas Llosa es, justamente, una parte de la exacerbada sociedad del espectáculo descripta por Debord, uno de sus agentes más conspicuos, al menos en el mundo de habla hispana. Payaso mayor. Lo patético es que el mundillo cultural y editorial siga reconociéndolo como una voz autorizada de algo. Es apenas un buen escritor -o más bien lo fue-, que produjo un par de novelas buenas ("La casa verde",  "La ciudad y los perros"). Apenas eso. Su encumbramiento habla más de la maquinaria cultural que lo sostiene y de la que vive, que de él mismo, que es completamente irrelevante.

Y lo que veo aquí son pseudointelectuales que están detrás de un teclado: sociólogos de pacotilla que no analizan obras, sino que demuestra, tan solo, haber leído historia literaria y crítica, mas no haber profundizado en estas materias. Al leer sus comentarios siento el mismo asco con el que leí un ensayo de Augustín Cueva sobre Pablo Palacio: repugnancia. No había nada allí; solo habían vanas ironías, sarcasmos y denuestos contra quienes amaban las obras de Palacio, además de una historia editorial sobre influencias y publicaciones (quería comprobar que Palacio no había influido, no era conocido, no era vanguardista, etc...tonterías). No había análisis de estilo, de ideas, de influencias, de temas, nada. Ustedes son gente de café que discute cosas irrelevantes, creyéndose intelectuales, pero que jamás prestaron verdadera atención a las obras que decían conocer. La crítica de Vargas Llosa, me parece, va dirigida a gente como ustedes que no siente pasión auténtica por los libros, sino por resumidas teorías culturales y pastillas culturales mínimas que les ofrece la industria.

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