La Hidra mexicana

El retorno del PRI

 

¿Ha aprovechado el PRI su travesía en el desierto para hacer un examen  de conciencia de sus hábitos corruptos y usos no democráticos? Para Roger Bartra la respuesta es no, y culpa a la clase política en su conjunto de ser responsable de no haber superado una cultura anclada en la ilegalidad que tiene al viejo-nuevo PRI de siempre a las puertas de Los Pinos.

Enero 2012 | Tags:

 

Las fracturas en las corrientes políticas de izquierda y de derecha han auspiciado que en México se fortalezcan los representantes y herederos del antiguo régimen autoritario. La trágica falta de una convergencia entre las fuerzas democráticas de la derecha y la izquierda –entre el PAN y el PRD– propició, desde el año 2000, que creciera un pantano político, aparentemente mediador y centrista, alimentado con las aguas negras del antiguo autoritarismo. Ante las elecciones presidenciales de 2012 son evidentes las consecuencias políticas de estas fracturas: el PAN se presenta como un partido desgastado por el ejercicio aislado del gobierno durante dos sexenios y el PRD aparece como una corriente en franco deterioro electoral. Ni la derecha ni la izquierda lograron, por diferentes razones, fortalecerse como opciones plenamente modernas. En contraste, el partido del antiguo régimen se ha fortalecido notoriamente.

Todas las encuestas sobre las intenciones de voto hechas en 2011 dan como favorito al PRI. Muestran que desde 2009 las opiniones favorables a este viejo partido van en ascenso, mientras que el apoyo al PAN y al PRD desciende gradualmente. Este último queda en tercer lugar con un porcentaje que rebasa los quince puntos.

¿A qué se debe este ascenso del PRI? Aparentemente este partido, desde que perdió la presidencia, no ha dado ningún viraje espectacular, no ha modificado esencialmente su programa, no ha hecho una crítica pública de su pasado autoritario y sus dirigentes conservan intacto su viejo estilo de comportarse y de hablar. El PRI no parece haber absorbido nuevas ideas ni ha generado una novedosa u original visión de México. Leer los documentos del PRI es como sumergirse en la más plana grisura que nos podamos imaginar: no hay allí nada interesante, nada nuevo, nada imaginativo. Durante más de diez años, desde el gobierno de Ernesto Zedillo hasta las elecciones del 2006, el PRI sufrió un evidente declive electoral. Después de perder la presidencia en 2000, su peor momento fueron las elecciones de 2006, donde quedó relegado como una tercera fuerza. El espectacular choque entre Felipe Calderón y López Obrador ese mismo año indirectamente estimuló la recuperación del PRI. Aparentemente todo el trabajo lo hicieron sus dos contendientes –el PAN y el PRD–, que no fueron capaces de aunar sus fuerzas para impulsar un cambio profundo del sistema.

 

La hidra mexicana 2

 

Así, en la sombra y calladamente, ha ocurrido una mutación muy importante en el PRI: se ha convertido en un verdadero partido político. Hay que recordar que el PRI, durante los decenios del autoritarismo, nunca fue un auténtico partido. Era la agencia electoral altamente centralizada de un sistema autoritario, encargada de captar el apoyo de la población por medios corporativos. Formaba un apéndice burocrático que se activaba durante las elecciones y que administraba con eficacia variable las dosis necesarias de fraude. Se convertía estacionalmente en el canal que usaban el presidente y los grupos políticos poderosos para repartir diputaciones, senadurías y gubernaturas. Este aparato mediador era controlado desde la Secretaría de Gobernación. Estrictamente hablando, el PRI no era el partido gobernante: era una mera extensión del gobierno.

En sus lejanos orígenes, en 1929, el partido oficial fue el instrumento que permitió unificar a las diversas fracciones revolucionarias y canalizar ordenadamente las luchas por el poder. Después se fue convirtiendo en un simulacro de partido, un duro cascarón que ayudaba a darle al sistema político una apariencia democrática. Desde luego, fue un espacio complicado cruzado de pugnas e intrigas. Sus sectores obrero, campesino y “popular” animaban extensas estructuras mediadoras. El partido oficial era un inmenso aparato estatal especializado en manipular procesos electorales.

Este enorme aparato se había estado desgastando mucho y ya no funcionaba adecuadamente desde, por lo menos, los años ochenta. Pero al perder las elecciones del 2000, el PRI sufre un golpe descomunal e inicia un proceso de decadencia. Le fue cortada la cabeza central –el señor presidente– y el aparato dejó de funcionar como antes. Súbitamente, la burocracia priista se encontró en condición de orfandad.

El PRI, malherido y en decadencia, se fragmentó y se refugió bajo la sombra del poder de los numerosos gobernadores que le quedaban, y que fueron como las cabezas de una Hidra política enloquecida por haber perdido el poder central. Las querellas fueron intensas y rudas. Baste recordar, como ejemplo, los pleitos que llevaron a Elba Esther Gordillo, la dirigente magisterial, a abandonar el PRI y al poderoso gobernador del Estado de México, Arturo Montiel, a caer en desgracia, acusado de corrupción. Pero el fragmentado PRI reposaba en un caldo de cultivo muy nutritivo: el poder de los gobernadores, que mantenían en pequeña escala sistemas que parecían calcados del viejo modelo autoritario nacional, como lo han mostrado los excelentes estudios de Joy Langston.[1]El gran problema con estas cabezas de la Hidra es que, como sucedía con el monstruo clásico griego combatido por Heracles, al cortar una cabeza crecen varias en su lugar. El héroe mítico descubrió un método para evitar esta proliferación de cabezas: había que cauterizar con fuego las heridas del monstruo. Esto es precisamente lo que no pudieron o no quisieron hacer los gobiernos panistas.

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Comentarios (10)

Mostrando 10 comentarios.

El PRI marco un antes y un después de la sociedad, la cultura y la política mexicana, a peor o mejor. De eso no tengo ninguna duda.

No sé cómo se puede hablar de una "cultura democrática" diferente si precisamente se cometió un fraude electoral dentro de la "alternancia" política.

Roger Bartra: modernidad y democracia. Uno de los libros obligatorios en mi formación como historiador era EL MODO DE PRODUCCIÓN ASIÁTICO de Roger Bartra, en feliz compañía con la historia de México narrada en términos marxistas por Enrique Semo, ahora como bien observó en su momento José María Espinasa, Bartra se ha tejido una tradición intelectual:no la del marxismo, sino el de la tradición del ensayo de Montaigne. En tiempos pasados en lugar de leer a Bartra, leía VUELTA de Octavio Paz. Esta nota es necesaria, pues en la presentación del ensayo LA HIDRA MEXICANA de Bartra se exige al PRI el examen de conciencia de la que hablaba Paz, un eco secular del cristianismo. Paz en el pasado veía con simpatía a Bartra, un "científico social" haciendo uso de la metáfora para pensar la sociedad y la política. Nos recordaba Paz que las grandes aportaciones a la cultura moderna pasaban por una lectura atenta de los clásicos: Marx, Freud, Einstein, ejercieron esta lectura atenta. La belleza ensayística y la penetrante mirada hacia los usos y costumbres de nuestras formas autoritarias, antimodernas -reflexión que no encontramos en nuestros opinadores formados en las ciencias sociales- emparentan el ensayo de LA HIDRA MEXICANA con nuestra tradición del ensayo político de HORA CUMPLIDA (1929-1985) de Octavio Paz.

Muy buen análisis de el Sr. Bartra, mi única pregunta sería, si el Pri esta emergiendo como una fuerza nuevamente, ¿no será por estos otros tres factores principalmente?, (1) la cultura que no se puede cambiar en 12 años, (2) el dinero que el Pri derrocha endeudando a las entidades donde gobierna y que aprovecha para comprar el voto, en sus estados y en los otros tambien, y (3) la percepción intelectual de amplios grupos academia que tienden a culpar al PAN y las administraciones de la llamada transición, terminando por convencernos a todos que la democracia es algo para lo que no nacimos los mexicanos, y esa es la verdadera victoria del PRI, aquella en la que la decepción de la democracia es la garantía de su retorno, esa victoria cultural es la que nos va a dar en toda ... y yo creo que usted Don Roger ha abonado a esa percepción, sobre todo en su artículo. No dejo de ser su admirador. Saludos

Si como no, problema de percepción ... para repetir como loro las justificaciones del calderonato. Y para nada cuentan los 50 mil muertos y los mas de 50 millones de pobres y la gran corrupción y el gran desgobierno y la repartición de puestos públicos al por mayor para panistas sin ninguna experiencia ... mas lo que se acumule en la semana hasta que termine la agonía del calderonato.

el autor es uno más de los extraviados de la transición...no analiza la cuestión desde el punto de vista de las luchas de clases ni de la lucha general antiimperial.. entiende una democracia abstracta donde sólo caben la derecha y una "izquierda desideologizada que sucumbió por avandonar todo referente ideológico.. se volvieron demócratas sin objetivos...

antiguo régimen? y el autoritarismo derechista no explica la vuelta del PRI?

Son increíbles los malabarismos del autor para buscar por todas partes las razones del inminente regreso al poder del PRI y no mencionar en lo minimo lo que es la razón básica: el pésimo desempeño del PAN y la continuidad de un corrupto sistema de gobierno, durante los casi 12 años "del cambio democrático".

Letras Libres está a punto de pasar a la historia por su apego incondicional y acrítico al frustrante panismo, como lo fue en su momento Nexos con el frustrante salinismo.

Agudo, penetrante y esclarecedor ensayo sobre nuestra cultura política anclada en los viejos usos y costumbres surgidos del autoritarismo imperante en la era del PRI, que aún siguen vivos y que probablemente resurgirán si ese partido vuelve a la presidencia, como todo parece indicar. No puedo estar más de acuerdo que entre el viejo régimen que no ha muerto y la cultura democrática que apenas despunta, todavía no cuaja entre nosotros (los mexicanos) ésta última, y tampoco se consolida. Me temo que en términos evolutivos quizá tengamos un retroceso, ciertamente imputable a la incapacidad de los gobiernos panistas, a los fracasos y descalabros del PRD y las izquierdas (que ellos mismos se propinaron con AMLO a la cabeza) y a la paciente espera del PRI para recuperar el poder perdido.

¡Siempre ha sido un placer leer a Roger Bartra! Excelente análisis y negro futuro para México el retorno del PRI a Los Pinos.

La de Bartra, la mejor lectura del momento. Su artículo puede encabezar una serie de reflexiones interesantes. Por ejemplo, ¿cuál es la naturaleza íntima del vínculo entre la violencia desatada y el PRI? Existe el vago mito o sentir de que el PRI, quién sabe por qué, pondría fin al caos. Este mito, quizá el más importante, tarde o temprano será utilizado por los analistas de Peña para activar ese voto crédulo, necesario para terminar de ganar las elecciones.

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