El blog de Guillermo Sheridan
Los quebrados de la democracia

Se comienza a discutir la necesidad de educar a los votantes sobre la manera de lograr que su voto cuente y no sea anulado por la comisión de un error. Y hay que hacerlo porque la metodología tiene un grado de complejidad que, me temo, rebasa la capacidad intelectual de no pocos votantes y, en consecuencia, propiciará descalabros de toda índole. Ya se habla de “educar para evitar la confusión”. Pues decir eso ya equivale, en México, a aceptar que la confusión será inevitable.
(Lo mismo que ayer en el debate: el estupor con que el “moderador” explicó reglas que no entendía sólo compitió con el de los candidatos. Diez minutos en lugar de los 4 programados. ¿Podía ser de otro modo? El “moderador” le dijo a AMLO, lo juro, en un momento dado: “Tú eres el primero que cierra en tercer lugar el principio del debate”…)
La cosa es que en estas elecciones se podrá votar de muchas formas.
Mala idea.
Gracias a las coaliciones entre los partidos, habrá una buena cantidad de combinaciones. Por ejemplo, hay sólo cuatro candidatos a la presidencia, pero habrá doce formas de votar por ellos. AMLO puede ser votado de siete maneras, válidas todas ellas, y Peña Nieto de tres (y Josefina sólo de una). Por ejemplo: AMLO figurará en las boletas como candidato del PRD, el PT y el MC. Si usted tacha esos tres partidos –o sólo dos, o sólo uno– contará como un solo voto para AMLO. (Lo mismo con EPN y sus partidos: PRI y PVEM.)
El asunto es que si tacha usted dos o tres partidos, además del voto por su candidato, dará un voto a cada partido. (Si los partidos que tache están coaligados, su voto vale, si no están coaligados, se anula.) Los escrutadores darán así un voto al candidato y un cacho de voto a cada partido tachado, porque si usted tacha los tres partidos de AMLO –por ejemplo– le da 1/3 de voto a cada uno. Los escrutadores, de este modo, llevarán dos cuentas: la de los votos que obtuvo el candidato, y la de las fracciones de voto que se corresponderán a cada partido. El otro lío es que hay lugares en los que están coaligados para presidente y senadores, pero no para diputados y presidente, etcétera…
¿No entendió? No se preocupe: faltan 20 días y el código electoral, COFIPE, sólo tiene 404 artículos.
Por lo pronto, imaginarse a los ciudadanos escrutadores haciendo quebrados creo que descarta, de entrada, cualquier posibilidad de que el famoso “conteo rápido” llegue a suceder. Es más, apuesto a que va a pasar un promedio de tres semanas y un tercio para que cada casilla logre hacer los quebrados y complete las actas a satisfacción de las partes-partidos. Previsiblemente, serán semanas llenas de manifestaciones gritando “fracción de voto por fracción de voto” y corretizas de algoritmos.
Durante décadas votar fue fácil. Las instrucciones se reducían al tajante imperativo VOTA ASI: PRI. Era imposible equivocarse (incluso si se votaba por otro partido). Los elementos no podían ser más simples: un círculo con el escudo del PRI adentro y la orden de tacharlo con una crayola. Punto. Las únicas competencias requeridas eran conocer los colores del lábaro patrio y la destreza suficiente para atinarle con un tache.
La culpa del relajo que se va a armar (porque se va a armar) se debe sobre todo a esta ocurrencia de que un candidato represente al mismo tiempo a un partido y a uno o más partiduchos. Si durante cien años se repitió que tachar más de un partido mataba al voto, ahora hay que aprender que tachar más de un partido engorda el voto. Según la ley electoral en vigor, ningún ciudadano puede estar afiliado a más de un partido, pero los candidatos no sólo pueden, sino hasta se hacen postular por más de un partido que es, a la vez, idéntico pero diferente.
No sé si esto obedece a la versatilidad de los candidatos o a la esquizofrenia de los partidos, o viceversa, o ambas cosas a la vez, pero así es. Tampoco entiendo por qué si los partidos son diferentes, y reciben dinero público para ser diferentes, a la hora de postular candidato se hacen idénticos.
Y, para terminar, tampoco entiendo por qué si el COFIPE dice con toda claridad (en su artículo 4.2) que “el voto es universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible”, hay un ciudadano como Manuel Espino que dice tener un millón de votos y una ciudadana Elba Esther que tiene tres.
Supongo que es un problema de quebrados.
(Publicado previamente en El Universal)
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Comentarios (16)
Pues habra que aprender a votar nuevamente, ahora que existen muchas formas de votar por el mismo candidato o partido o coalición.
Pero por ejemplo, si yo quiero votar por josefina pero luego apoyar tambien el prd, si puedo?
Bueno mi Alex , la COFIPE no prevee a los que tenemos el corazón partido....snifff.
Nooo, mi buen Alex, esa posibilidad está expresamente prohibida en el artículo 193- Interior 8, del COFIPE.
La obligación para los votantes del PRI de también marcar -en esa misma boleta y para mayor seguridad- los emblemas de las "izquierdas" es una especie de graciosa concesión de parte del legislador, al haberse éste percatado de que el 93.1% de los ahora izquierdosos fueron amamantados, en algún momento de sus brillantes trayectorias, en las ubres del tricolor; pero se permite solamente por eso. No exageres.
Es muy injusto para los panistas, en los que tal proporción aproximadamente es 50%-50%. Yo digo que no está bien.
Algunas sugerencias para transparentar los votos, según mi leal saber y entender:
Cada votante puede formar sus alianzas ideales. Por ejemplo, para asegurar su victoria, los que quieran que NO gobierne más el PAN deberán tachar el recuadro del PRI + OTROS CUATRO EMBLEMAS en la misma boleta. El PAN nunca le podrá ganar a la SUMA de los votos del PRI + VERDE + PRD + PT + MOVIMIENTO CIUDADANO. Hay que echarle montón al PAN, para aplastarlo.
Y los que prefieran que gobierne la izquierda deberán cruzar el emblema que aparezca arriba a la izquierda... para que no haya dudas acerca de su preferencia ideológica y decisión electoral.
Estas dos recomendaciones se podrán aplicar en la boleta para presidente, senadores, diputados, gobernadores y presidentes municipales.
Así, me parece que resulta mucho más fácil entender las reglas del juego y ayudaré a que los responsables de casillas puedan irse a descansar más temprano.
Yo sugiero agregarle un grado de dificultad: en vez de votar con un tache, hay que votar con un número que indique si votamos por ese partido como primero, segundo o tercer lugar.
O si eso les parece demasiado simple, mejor con porcentajes y así puedo ponerle 34%, 29% y 37% a los partidos que guste. Y claro, si la suma excede el 100% o queda abajo, los funcionarios de casilla deberán hacer el cálculo para repartir proporcionalmente la puntuación.
Y si en esas estamos, ¿qué tal si imprimimos las boletas en blanco y negro? Digo, para que el votante tenga que leer y no se deje llevar sólo por los colores...
Eso es creatividad y de la buena, Javier Lara. Lo del reparto porcentual me parece genial.
Por lo que a mi toca, apoyo tu "emoción".
¿Por qué no nos habrán nominado como consejeros del IFE?
Y qué pasa si, en un arranque de democratismo a ultranza, voto por el IFE?
En ese caso, Alex -y aunque no esté previsto en el COFIPE- yo creo que te entregarían la Medalla Manuel Bartlett en grado de Caballero de la Democracia Siglo XXI y el PUP te organizaría algún otro homenaje.
Por qué se dividen los votos? El voto no se divide, el voto es directo al candidato, aún si tachas todos los partidos por los que está postulado; ahora bien, respecto al fraccionamiento o división, es únicamente para los porcentajes de votos que recibirá cada partido, de tal suerte que tampoco debería prestarse a confusión pues esta es labor para las escrutadores que inclusive son seleccionados de acuerdo a su grado de escolaridad. Vota por tu candidato atendiendo a tu filiación partidista, no se requiere ser experto para entenderlo.
Para este caso en especifico, Maestro Sheridan, ¿A quién, donde y cómo hay que ir para Mentarles su dulce Madre?
Estamos quebrados...
Pus sí que está caníbal: la elección, desde ahora, ya abortó.
Para documentar la amigable aritmética electoral más mejor: http://www.eluniversal.com.mx/notas/842592.html
PD.- Excelente el comento de Antonio Izardui, al cierre de la nota.
El voto será de acuerdo a la estatura del votante? Importará el tamaño del calzado? Es bueno calzar grande y vivir lejos? Se podrá votar en zancos para que el voto valga más? Tremendas interrogantes que el IFE debe aclarar!
Chíngale, lo peor es que yo ni sabía y ora ya me hizo bolas.
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