Poema Descompuesto

La joven y hermosa poeta norteamericana radicada entre nosotros, Robin Myers, nos presta un poema inédito para el siguiente experimento. Primero se presentó una traducción al castellano (11 de mayo). Hoy, después de cuatro traducciones, se retraduce al español. Los poetas participantes sólo tendrán acceso a la versión que tienen que traducir. Como en el juego infantil, teléfono descompuesto (o chinese whispers, en inglés) esperamos ver una descomposición progresiva del poema original, mismo que se revelará al final. Las versiones irán acompañados de una intervención fotográfica de Pablo López Luz. No sé a ustedes pero esto hace que me sienta muy travieso.

Versión original del poema de Robin Myers

Yes

The new tactic is yes.

A test to see how long

the tactic lasts. Yes,

for instance, to winter

in a hot place.

Yes to nightmares

and fireworks at daybreak.

Yes to stoplights,

smog, mountains, mist, and street-

sweepers with their brooms

that still resemble trees.

Yes to the blind man playing

the banjo, yes to banjos

and to blindness. Yes

to crickets, eaten with pepper

or listened to at night.

Yes to the fight

and the way it bottle-rockets up

from the parade.

Yes to sweat.

To the man who asked

what part of Spain I am from:

why not, so yes.

Yes to the girl losing all her hair.

To the blood, to the hail,

to the puppy teaching the light

on the floor how to fetch, I say

yes and yes and yes.

Look, yes, stop, yes, yes

to this day’s quick death;

to tamales, translation,

police playing kickball in

the churchyard, yes.

Yes to pain, or at least

to what’s yanked up from the well

and hauled to the house

in the pail. Yes to the no

of never enough.

Yes to I will regret.

Yes to the fountain, to the six-

year-old’s invisible fish—

to the words, and the fists,

and the kissing in the door,

to the What the hell

are you doing here—

to the hell

and the you

and the here

of yes.

 

Quinta traducción

Es tiempo para el sí.

Un juicio para descubrir cuánto

tiempo durará tu estrategia. Di sí,

por ejemplo, a pasar todo el invierno

en un lugar soleado.

Di sí a las pesadillas y

a los cuetes para empezar el día

y a los barrenderos cuyas escobas son

como árboles.

Sí, al ciego que toca el banjo, sí

a los banjos y a la ceguera. Sí

a los grillos asados del menú

que se oyen a través de la noche.

Sí a la pelea

y a la manera en que enciende los temperamentos

cuando nos hemos separado de las marchas de protesta.

Sí al sudor

y al chavo que me preguntó de qué lugar

de España soy.

¿Y por qué no?, le respondí, Sí.

Sí a la niña que se está quedando calva

por la sangre, por las granizadas,

a la flor que en la luz del sol

hace juegos de sombras en el piso.

 

Y di Sí, absolutamente sí, sí.

Mira nada más. ¡Sí!, quédate ahí. Sí. Y sí

a una rápida muerte que en su espalda carga el día;

a los tamales, a las traducciones,

a la policía que juega futból

en el gran atrio de la iglesia, sí.

Sí al dolor, todo el que puedas llevar en la cubeta

desde el pozo y desde nuestra casa en litigio. Sí al no

a eso que nunca ha sido ni será suficiente.

 

Sí a, Me voy a arrepentir de esto.

Sí a la fuente, al pez invisible

que pertenece a una niña de seis años;

a las palabras y los puños,

y también a los besos en el portal

y a, ¿Qué chingados haces tú aquí?;

al infierno

y a todos ustedes,

desde aquí,

los que dicen Sí.

Versión de Carla Faesler

 

Cuarta traducción

Yes

Now it's time for yes.

A trial to discover how

long your strategy will last.  Say yes,

for example, to spending all winter

in a sunny place.

Say yes to nightmares and

firecrackers to start the day

and to the sweepers whose brooms are

like trees.

Yes to the blind banjoplayer, yes

to banjos and blindness.  Yes

to crickets cooked to order

and audible through the night.

Yes to fighting

and the way it heats up tempers

once we’ve left the protest marches.

Yes to sweat

and the guy who asks me where

in Spain I’m from.

And why not?  So I answered, Yes.

Yes to the girl losing her hair.

To blood, to hailstorms,

to the puppy who in sunlight

makes a game of shadows on the floor,

I say Yes, absolutely yes, yes.

Look at that.  Yes!  Stay put.  Yes.  And Yes

to a swift death that carries the day on it's back;

to tamales, to translations,

to police who play football

in the church’s big patio, yes.

Yes to pain, to all of it that you can draw with a bucket

from the well and from our disputed home.  Yes to no

to what has never and never will be enough.

Yes to, I’m going to regret this.

Yes to the fountain, to the invisible fish

that belongs to a six year old girl;

to words and fists,

and also to kisses in the doorway

and to, What the fuck are you doing here?;

to hell

and to all you,

from here,

who say Yes.

Versión de Francisco Goldman


Tercera traducción

Lo de ahora es el sí.

Una prueba para saber qué tanto

durará su estrategia. Decir sí,

por ejemplo, a pasar todo el invierno

en un lugar soleado.

Decir que sí a las pesadillas y

los juegos pirotécnicos al despuntar el día.

Sí a los semáforos,

al smog, las montañas y la niebla, y a los

barrenderos que traen escobas todavía

semejantes a árboles.

Sí al ciego que toca

su banjo, sí a los banjos

y a la ceguera. Sí

a los grillos que van preparados al gusto

o audibles por la noche.

Sí a las peleas

y a la forma en que logran caldear ánimos

fuera ya de las manifestaciones.

Sí a la transpiración,

al hombre que me preguntó de qué

parte de España provenía.

“¿Y por qué no?” Total que dije: “sí”.

Sí a la chica que pierde su cabello,

a la sangre, al granizo,

al cachorro que hace con la luz

juegos de sombras en el suelo, digo

que sí, que sí, que sí.

“Mira eso”, sí; “detente”, sí; y sí

a la muerte veloz que trae el día a cuestas;

a los tamales, a la traducción,

policías que juegan futbol soccer

en el gran patio de la iglesia, sí.

Sí al dolor, o al menos

a todo aquello que se extrae del pozo

y de un hogar que ahora está en disputa

con una cubetita. Sí al no

de lo que nunca ha sido ni será suficiente.

Sí a “Me voy a arrepentir de esto”.

Sí a la fuente, al invisible pez

propiedad de una niña de seis años;

a las palabras y los puños,

Sí al ciego que toca
el banjo, sí a los banjos
y a la ceguera.

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Comentarios (22)

Mostrando 22 comentarios.

Misterios resueltos.

1. Quizás mist debiera traducirse como: bruma y no como: niebla; a nadie se nos ocurrió.

2. Son las escobas de los barrenderos las que aún semejan árboles.

3. La preparación de los grillos para comer mucho más fácil de lo que ninguno imaginamos (solo con pimienta).

4. La lucha que se eleva (o surge) del desfile como un cohetón (muy difícil de imaginar to bottle-rocket).

5. El cachorro le enseña a la luz en el suelo cómo jugar ¡atrápalo! (simple).

6. A lo que se le arranca al pozo/y se transporta a casa en una cubeta (demasiada imaginación de los traductores).

Gracias, Nicolás José.

Queridos editores:

Aplaudo el ejercicio. Sólo les expreso mi desconcierto ante las palabras elegidas para presentar a la autora: "la joven y hermosa poeta norteamericana", no dudo de sus cualidades físicas, simplemente me pregunto por qué no presentar un poema del siempreguapo Julio Trujillo, un ensayo del atractivo Juan Villoro, o un adelanto de novela del cuerazo Daniel Krauze y así con todos y cada uno de sus colaboradores.

O todos coludos o todos rabones, yo misma soy editora, así que por un mundo más justo de hermosas y hermosas en la literatura, me pronuncio.

Estimada editora (y así me dirijo a usted de buena fe):

Dios (o dios) nos libre de un mundo en que un autor (Nicolás José, quien escribe este blog personal, no colectivo) deba ejercer la autocensura al expresar, con buen gusto, una apreciación estética sobre un miembro del sexo opuesto. De manera alguna me opondría a que una escritora emitiera su opinión (siempre subjetiva, por supuesto) acerca de los los atributos físicos de algún talentoso poeta. Me parece que el significado del término juventud es menos debatible, pese a los grandes progresos en la esperanza de vida al nacer.

PD Resultaría por demás curioso que llegáramos a discutir la influencia de la juventud y belleza de la autora sobre la opinión que tengamos de un texto que hemos estado trabajando, sin haber nunca visto a la dama que dijo (al menos yo no).

Estimado Liborio:

No se vaya usted por otro lado. Que su dios o Dios permita a nuestro Nicolás José no caer en autocensura, en efecto, y hablar de la belleza de los de su género masculino. Eso sí sería expresar.

De lo otro sobre juventud no debato porque no tiene caso, ahí si que se fue usted por las ramas y llegó a quién sabe que árbol.

¡Ah caray! ¿Tan temprano y ya cuetes? Acierto, en mi opinión, de Carla Faessler, lo de la niña que se está quedando calva: nadie lo había usado antes. Pero no se está quedando calva por la sangre, ni el granizo. El cachorro ya mutó en flor (puppy, no poppy). Y al final... ¿quién se dirige a quién, la que dice sí, al resto del mundo? ¿Los que dicen sí, a los que aún no lo dicen, o quizás nunca lo digan? O ¿Todos los que dicen sí del mundo, uníos?:

LA ETERNA PREGUNTA

Gioconda Belli

La eterna pregunta de la identidad:
... ser o no ser.
Dejarse ir,
o quedarse en esta orilla,
en la seguridad,
o ir allá donde el paisaje se adivina frondoso,
se percibe
y casi nos parece oler las flores del otro lado
y nos vamos embriagando del olor presentido
que nos va penetrando,
y son las flores, las enredaderas,
el agua del otro lado que nos está sonando en la memoria
con su olor a mango,
y es ese sentir que el corazón esta próximo a estallar
(el olor del malinche, las explosiones del malinche),
los faunos,
un día que se va,
un día que pudimos haber estado al otro lado
y no estuvimos.

La tendencia ahora es si,

Un paso para que dure más un si.

Por ejemplo en invierno tornarse cálido

Salir y decir si.

Sí a las pesadillas

Y al fuego encendido en la hoguera

Si al romper el día.

Sí a los semáforos,

Al smog, a las montañas, a la niebla

Y a los barrenderos

Que se reflejan en los arboles,

Sí al ciego y si a su mirada escondida

Sí a los banjos y a la ceguera.

Sí a los grillos amarillos

Al sol que los hace brillar

Y si a su melodía por la noche

Sí a un abrazo

Y a la manera en que surge

En la manifestación.

Sí al sudor y al calor de donde proviene

Al hombre que me preguntó

Si he visitado España

Y de donde venia.

Al no, Entonces, sí.

Y también sí a la pequeña

Que no tiene pelo, si a su peluca

A la sangre, al granizo,

Al cachorro que con su luz

Inventa un juego de sombras, entonces

Digo sí

Sí y sí y sí. Y ¿por qué no? sí

Observando, sí, detenerte, sí.

A la veloz muerte de este día;

A las ganas de vencerla

De demostrarle que aún vivo sus segundos.

Entonces si a los tamales, la traducción,

Al dar y en el atrio de la iglesia, decir sí.

Sí al dolor, si a la felicidad

A un corazón pescado en un pozo

Y que se disputó en casa

En una cubeta. Sí.

Si, al no del inconformismo.

Sí al me arrepentiré.

Sí a la fuente, al pez invisible

De la niña de seis años,

A las palabras y los besos,

Y a las miradas al despedirse.

al ¿qué carajos haces aquí?

Al no importa, a tu cuerpo,

a ti, al aquí y al ahora del sí.

Mi versión de Francisco Goldman. ¡Qué de mutaciones! El ya empezó a desaparecer. La luz del cachorro ya es solar, los fuegos artificiales ya son buscapiés, y así. Otra cosa que sabremos hasta el final es quiénes parecen árboles, ¿las escobas o los barrenderos con ellas? Los grillos cocinados al gusto no pueden ser los mismos (AND) que hacen ruido toda la noche; no al menos en cierta secuencia temporal.

Es momento de asentir.

Una prueba para descubrir

qué tanto durará tu estrategia.

Decirle sí, por ejemplo,

al invierno en un sitio soleado.

Decirle sí a las pesadillas

y a los buscapiés al empezar el día

y a los barrenderos cuyas escobas

semejan árboles.

Sí al ciego que toca el banjo,

sí a los banjos y a la ceguera.

Sí a los grillos cocinados al gusto

Y a los que se oyen toda la noche.

Sí a las disputas

y a la manera en que se caldean los ánimos

ya que abandonamos las marchas de protesta.

Sí a transpirar

y al cuate que me pregunta

qué dónde nací en España.

¿Y por qué no? Entonces contesté: Sí.

Sí a la muchacha

que está perdiendo su cabello.

A la sangre, a las granizadas,

al cachorro que juega a hacer sombras

en el suelo a la luz solar.

Digo: Sí, claro sí, sí.

Mira eso. ¡Sí! Quédate quieto. Sí.

Y sí a la muerte grácil

que transporta al día sobre su espalda;

a los tamales, a las traducciones,

a la policía que juega futbol

en el gran atrio de la iglesia, sí.

Sí al dolor,

a todo el dolor que puedes sacar

con una cubeta

del pozo y de nuestra casa en disputa.

Sí al no

de lo que nunca ha sido ni será suficiente.

Sí al: Me voy a arrepentir.

Sí a la fuente, al pez invisible

que le pertenece a la niña de seis años;

a las palabras y los puños,

y también a los besos en el umbral

y al: ¿Que chingados haces aquí?

al infierno

y a todos ustedes,

desde aquí, la que dice Sí.

Estimados editores, a it's le falta el apóstrofe en la versión de Francisco Goldman. A menos que el uso del pronombre posesivo sea intencional; en ese caso haría yo mejor leyendo manuales de agropecuaria en vez de poesía.

Saludos cordiales

Andrés Paniagua Curiel

Gracias por su acertado comentario. Veo que el cuerpo especializado de prevención de posesivos mal utilizados ha arreglado la falta. También se identificaron dos dedazos más que fueron corregidos ipso facto. Ruego no permita que esto afecte su fe en la poesía. Sin embargo, si decide cambiar de giro, le recomiendo el Manual agropecuario. Tecnologías orgánicas de la granja integral autosuficiente (2002). Viene en dos tomos e incluye un CD ilustrativo.

Saludos

(Mi versión de su versión, don Liborio)

El Sí es genial,

un examen para saber cuánto

su estrategia va a durar. Decir sí,

por ejemplo, a pasar el invierno todo

en un lugar soleado.

Decir sí a las pesadillas

y a los fuegos artificiales en la madrugada.

Sí a los semáforos,

al aire impuro, a las montañas, a la niebla

así como a los barrenderos cuyas escobas

son los árboles.

Sí al ciego

que rasga su banjo, sí a los banjos

y a la ceguera. Sí a los grillos

asados al gusto,

o que hacen ruido por la noche.

Sí a las disputas

y la forma como caldean los ánimos

cuando las manifestaciones han terminado.

Sí a la sudoración,

al hombre que preguntó en qué región

de España nací.

"¿Y por qué no?" De cualquier forma: dije "sí".

Sí a la chica que pierde su cabello,

a la sangre, al granizo,

el cachorro que juega con luz

trazando sombras en el suelo,

sí, por supuesto, sí, sí, claro.

"Mira eso," sí, "detente, sí," y sí

a la muerte pronta que lleva el día

sobre sus hombros;

a los tamales, a la traducción,

a los policías que cascarean

en el gran atrio, sí.

Sí al dolor, o por lo menos,

a todo el que está empozado,

y desde un hogar roto,

sacamos con una cubetita. Sí al no

de lo que nunca ha sido ni será

suficiente.

Sí a "me arrepentiré de esto."

Sí al surtidor, al invisible pez

de una niña de seis años;

a las palabras y los puños,

también a los besos en la puerta,

al "¿Qué chingados

haces aquí";

al infierno,

al tú,

al aquí

del sí.

Mi traducción de la versión (bastante liberal) de Hernán Bravo. Tengo mucha curiosidad por la cubetita y la casa, y el cachorro que juega con la luz...

Yes

Yes is cool.

A test to know for how long

its strategy will last. To say yes,

for example, to spending all winter

in a sunny place.

To say yes to nightmares

and to fireworks at dawn.

Yes to traffic lights,

to air pollution, mountains, fog

and to the workers who still handle brooms

as if they were trees.

Yes to the blind man

who plays its banjo, yes to banjos

and to blindness. Yes to crickets

cooked at pleasure,

or which make noise at night.

Yes to fights

and to the way they make tempers boil

when the demonstrations are over.

Yes to sweating,

to the man who inquired in what region

of Spain I was born.

"And why not?" Anyway: I said "yes."

Yes to the girl who loses her hair,

to blood, to hail,

to the puppy who uses light

to play shadow games on the floor

I say yes, of course yes, yes of course.

"Look at that," yes; "stop, yes;" and yes

to the agile death that carries the day

on its shoulders;

to tamales, to translation

to policemen playing soccer

at the great churchyard, yes.

Yes to pain, or at least,

to everything that comes from the well,

and from a divided home,

with a little bucket. Yes to the no

of it has never and it will never be

enough.

Yes to "I will regret this."

Yes to the fountain, to the fish unseen

that belongs to a six year old girl;

to the words and the fists,

and the kisses at the door too,

to the "What the fuck

are you doing here;"

to hell

and to the you,

and to the here

of the yes.

(O esta otra, don Liborio)

El Sí es genial,

un examen para saber cuánto

su estrategia va a durar. Decir sí,

por ejemplo, a pasar el invierno todo

en un lugar soleado.

Decir sí a las pesadillas

y a los fuegos artificiales en la madrugada.

Sí a los semáforos,

al aire impuro, a las montañas, a la niebla

así como a los hombres que sujetan árboles

como escobas.

Sí al ciego

que rasga su banjo, sí a los banjos

y a la ceguera. Sí a los grillos

asados al gusto,

o que cantan por la noche.

Sí a las disputas

y la forma como hierven los ánimos

cuando las manifestaciones han terminado.

Sí a la sudoración,

al hombre que preguntó en qué región

de España nací.

"¿Y por qué no?" De cualquier forma: dije "sí".

Sí a la chica que pierde su cabello,

a la sangre, al granizo,

el cachorro que juega con luz

trazando sombras en el suelo,

sí, por supuesto, sí, sí, claro.

"Mira eso," sí, "detente, sí," y sí

a la muerte pronta que lleva el día

sobre sus hombros;

a los tamales, a la traducción,

a los polis que cascarean

en el gran atrio, sí.

Sí al dolor, o por lo menos,

a todo el que está empozado,

y desde un hogar roto,

sacamos con una cubetita. Sí al no

de lo que nunca ha sido ni será

suficiente.

Sí a "me arrepentiré de esto."

Sí al surtidor, al invisible pez

de una niña con seis años;

a las palabras y los puños,

también a los besos en la puerta,

al "¿Qué chingaos

haces aquí";

al infierno,

al tú,

al aquí

del sí.

Gracias por jugar, Don David. Yo creía que era yo el único "espontáneo" que se divertía. Saludos.

Me acordé del monólogo final de Molly Bloom. And I say yes, yes, I want.

Hola David,

Arriésgome a hacerle al licenciado-licenciado-maestro para corregir tu cita. Ulysses acaba así:

"…I was a Flower of the mountain yes when I put the rose in my hair like the Andalusian girls used or shall I wear a red yes and how he kissed me under the Moorish wall and I thought well as well him as another and then I asked him with my eyes to ask again yes and then he asked me would I yes to say yes my mountain flower and first I put my arms around him yes and drew him down to me so he could feel my breasts all perfume yes and his heart was going like mad and yes I said yes I will Yes."

Saludos,

Sí, no la recordé bien, además de que no lleva puntuación. Gracias, Lord Macaulay.

Saludos.

En Venezuela el "teléfono descompuesto" es "mensaje García," por el cuento de E.Hubbard http://goo.gl/x9AMu

Saludos en letras (libres) ;-)

Traducción de la traducción de Tanya Huntington; ya empieza a deformarse de manera interesante...

La nueva táctica es sí.

Una prueba para ver cuánto dura

esta táctica, Sí.

por ejemplo, pasar el invierno

en un sitio cálido.

Sí a las pesadillas

y a los fuegos de artificio

al romper el día.

Sí a los semáforos,

al smog, a las montañas, a la niebla

y a los barrenderos

que todavía semejan árboles.

Sí al ciego que tañe el banjo

su banjo, sí a los banjos

y a la ceguera. Sí

a los grillos salteados

en sazonador

o audibles por la noche.

Sí al combate

y a la manera en que surge

de la manifestación.

Sí al sudor.

Al hombre que me interrogó

sobre la región de España

de donde provenía:

¿Y por qué no? Entonces, sí.

Y también sí a la pequeña

que pierde todo su pelo.

A la sangre, al granizo,

Al cachorro que presume a la luz

su juego de sombras en el piso, digo sí

sí y sí y sí.

Mira, sí, deténte, sí, sí.

a la veloz muerte de este día;

a los tamales, la traducción,

a los cuicos echándose una cascarita

en el atrio de la iglesia, sí.

Sí al dolor, o por lo menos

a lo que se saca del pozo

y se disputó hacia casa

en una cubeta. Sí al no

del nunca suficiente.

Sí al: te vas a arrepentir.

Sí a la fuente, al pez invisible

de la niña de seis años,

a las palabras y los puños,

y a los besos al despedirse

al: ¿qué carajos haces aquí?

al infierno

y al tú

y al aquí

del sí.

Me recuerda al "cadáver exquisito". Me gusta.

Yes

A new tactic, yes,
A test to see the tactic long
. Yes
An example: /The winter in a hotest place/.
Yes nightmares and artificial
lights of Twilight .
Yes/green semaphores/,
/smog, fog and mountains/

and to the trash men with their brooms like trees.

Yes to the banjo blind /yes to banjo, yes to be blinded

Yes chapulin/ Yes to chili and gravy chapulin/ Yes chapulin in the darkness noise/

Yes to faight / yes, maybe I'm fighting/Yes, the fire fight wiht the water boiling./
Yes shes wet, me to /Yes Im swet/ Yes / Yes .
A man who never exist asking for me

-Yes, sir Im here

And the bald girl exist to /Yes she exist/

Yes to the blood/ and to the mestruating woman aroma/

yes to the multiple and uncontable shadows
Yes/mmm/ yes /
Don't swallow me/ You my dead / Only taste me a little

Yes taste me

Cops playing football in the churchs backyard, /Yes.
Yes to the pain up to the cesspooly in a tray.

Yes, Never enough

Yes to the hell / I never reget to be there/

Yes, in the hell,
And me here

/Yes the hell/

Yes

The new tactic is yes.

A test to find out

for how long the tactic lasts. Yes,

for example, to wintertime

in a warm place.

Yes to nightmares and fireworks

at dawn.

Yes to traffic lights,

To smog, mountains, fog

and street sweepers

who even resemble trees.

Yes to the blind man who plays

the banjo, yes to banjos

and to blindness. Yes

to barbecued crickets

or their chirps at night.

Yes to the fight

and the way it boils

since the parade.

Yes to sweat.

To the man who asked me

from where in Spain I came from:

and why not? Then, yes.

And yes to the little girl who looses all her hair.

To the blood, to hail,

to the puppy who shows the light

his set of shadows on the floor, I say

yes and yes and yes.

Look, yes, stop, yes, yes

to today's quick death;

to tamales, translation.

policemen kicking the ball

at the churchyard, yes.

Yes to pain, or at least

to what one gets from the well

and its carried home

in a bucket. Yes to the no

of never enough.

Yes to I will regret it.

Yes to the fountain, to the invisible fish

of the six year old girl--

to the words and the fists

and the kisses at the door,

to the what the heck

are you doin here--

to the hell

and to the you

and to the here

of the yes.

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