Ganó la democracia

No deja de ser curioso que la demanda contra Letras Libres que La Jornada perdió el día 23 en la Suprema Corte haya estado fundada en el rechazo a la calumnia. En el derecho de terceros “a la honra y al buen nombre”(La Jornada,Editorial,24 de noviembre). Es paradójico, porque La Jornada ha hecho de la calumnia su modus operandi. Cualquiera que sostenga puntos de vista contrarios a ese periódico, lo critique o disienta públicamente de sus opiniones, candidatos o santones, ha recibido siempre el dudoso privilegio del descalificativo calumnioso que atenta, precisamente, contra la honra y el buen nombre.
Yo he recibido en varias ocasiones ese dudoso privilegio. Analizar lo más objetivamente posible el conflicto palestino israelí me convirtió en agente del imperialismo “transnacional”(todos los enemigos de La Jornada son sospechosamente “transnacionales”).Y en agosto del 2006, un profesor me dedicó un larguísimo artículo en ese diario acusándome de “protofascista” y otras descalificaciones por el estilo. Había cometido el crimen “fascistoide” de criticar a López Obrador.
En días pasados –y en los por venir, como es fácil pronosticar dado que La Jornada es el periódico más conservador de México (lea un ejemplar de ayer, o de hace seis años, y encontrará los mismos criterios, descalificaciones y análisis osificados de hoy)– los calificativos calumniosos han estado dirigidos a los colaboradores de Letras Libres. “Propagadores de la derecha, la más atrincherada, tramposa o reactiva al cambio” (agradezcamos esto último de “reactivos al cambio”); intelectuales “orgánicos de la derecha transnacionalizada” (no podía dejar de serlo, porque los calificativos calumniosos perderían fuerza sin globalizarlos) y, claro, “neoliberales”. Ahora les ha tocado a los cuatro jueces de la Suprema Corte que votaron a favor de la posición de Letras Libres.
Como botón de muestra, Linares Zapata abrió la página editorial de La Jornada el 23 de noviembre (des)calificando a la Suprema Corte como terreno fértil para los argumentos de los “cabilderos de la derecha”. Una institución dominada por “personajes imbuidos de neoliberalismo”. Como los Ministros no avalaron la demanda de La Jornada, la descalificación calumniosa ha sido inmediata. Son, según Linares, Ministros ”de poca monta jurídica”. Y, de acuerdo con el resto de los encabezados de La Jornada al día siguiente del fallo, Ministros que cometieron un “yerro monumental” y abrieron la puerta a la “impunidad”.
Tan o más grave que la descalificación, en lugar del respeto a una resolución del más alto tribunal del país (¿de nuevo ”al diablo con las instituciones”?), es la vena antidemocrática que se desprende de la voz editorial de La Jornada del 24 de noviembre. Para el diario, la libertad de expresión es la “ley de la selva”. “Establecer un derecho prácticamente absoluto, el de la libre expresión, en detrimento de otros”, dictamina, es un “absurdo jurídico, que erosionará la democracia y degradará severamente la vida política de México”.
La Jornada se equivoca por partida doble: la historia ha demostrado que la democracia y el debate florecen en la misma proporción en que se fortalece la libertad de expresión y declinan cuando se condiciona y somete a otros principios, como propone el periódico. Olvida que en una democracia plena las libertades fundamentales, como la libertad de expresión, tienen prioridad sobre cualquier otro valor político. Son su fundamento y su raíz. La libertad de expresión (de hablar, de imprimir, de distribuir, leer y manifestar preferencias políticas en los medios) no puede hipotecarse ni siquiera en aras de una supuesta mayoría, de creencias religiosas, ideologías, o de conceptos tan vagos como “la reputación”. Su único límite es el terreno del delito penado legalmente como la incitación a la violencia.
En una democracia, los terceros que tanto menciona y pretende defender La Jornada, pueden acudir a la ley si sienten que el ejercicio de la libertad de expresión de otro medio afecta sus intereses, ”reputación y honra”. Eso es lo que hizo La Jornada. Pero en una democracia, el demandante tiene también la obligación de acatar y respetar la resolución de los tribunales. Y eso es lo que La Jornada se ha negado a hacer. Eso sí “degrada” la democracia.
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Comentarios (15)
En alegoría de lo grotesco surge la imperiosa necesidad de resaltar la importancia del análisis objetivo e imparcial. He visto muchas personas aquí que se jactan de muy cultos e intelectuales como los columnistas y articulistas de la revista "letras libres", que se empeñan además en detractar y denostar a todo aquello que consideran según sus fundamentos: "socialismo, comunismo, terrorismo, tirania y dictaduras entre otras". Puede que ETA sea una organización terrorista que asesina gente mala e inocente a la ves... eso no se discute, en cambio las FARC sonada y sobradamente por muchos es sabido que surgen como una agrupación auténticamente REVOLUCIONARIA con objetivos e ideales de liberación que no de venganza, y que hay es donde marca su sobrada diferencia de ETA. Finalmente ni que decir de los mandatarios latinoamericanos como Hugo Chávez al que tanto critica el señor Krauze por ser antidemocrático según el y sus fuentes claramente subjetivas. Habría que aclararle la memoria al señor Krauze invitandolo a leer el libro de Marc Saint Upêry que se titula: "el sueño de Bolívar" en donde se puede leer de un gran analista como lo es el francés; que Chávez ha ganado democráticamente una elección para presidente y una reelección consecutivamente.
Hago una atenta invitación a toda la gente realmente pensante y crítica, consciente de la hipocresía y la doble moral de La Jornada a dejar de llamar a dicha publicación como "La Jornada" y empezar a llamarla "La Stalinista".
Hago una atenta invitación a todos los que han estado leyendo los comentarios de Alejandro Ramos a seguirlo llamando Alejandro Ramos... a menos de que sean condiscípulos remisos de él en el jardín de infantes.
Tus comentarios realmente me estimulan Liborio porque denotan cómo te dolió que en nuestro país ganara la democracia sobre un grupillo de patanes socialistoides...
Ojalá y mis comentarios lo estimularan a pensar, pero no albergo esperanzas infundadas: soy realista.
PD Lindísimo lo de grupillo de patanes socialistoides; lenguaje taaaaaan certero: ¿qué, quienes? ¿Qué importa? Hay que escupir algo, cualquier cosa que se haya oído por ahí, y que suene feo, para calificar a los feos.
Isabel,
Gracias por esta excelente disertacion.
Que Letras Libres haya criticado a La Jornada por exibir simpatias a ETA no es calumna, es critica solamente.
Y tiene Usted toda la razon, calumnias son las que se escriben dia a dia en las paginas de ese diario y que desmerecen la profesion y etica periodistica y sobretodo deshonran al propio diario que permite esa vejaciones con Enrique Krauze, Garcia Ramirez, Usted y Letras Libres en general.
Alla ellos con sus definiciones periodisticas, alla ellos si desean llamarle "luchadores por la libertad" a los terroristas asesinos de ETA y FARC, alla ellos si establecen que Fidel Castro y Hugo Chavez son "democratas" y que Felipe Calderon es un tirano.
Alla ellos con sus definiciones invertidas.
Isabel Torrent
Carmen Aristegui
Jacobo Zabludovsky
Carmen Lira
Isabel Torrent. Noviembre 25, 2011
GANÓ LA DEMOCRACIA
http://www.letraslibres.com/blogs/atalaya/gano-la-democracia
El derecho a la calumnia. Y la amenaza a la libre circulación de ideas
(IDEAS: idein: to see. WEBSTERS Dictionary.)
Felicidades a Isabel Torrent, a Letras Libres, a Krauze… es muy acertado su comentario inicial "No deja de ser curioso que la demanda contra Letras Libre… haya estado fundada en el rechazo a la calumnia."
Ahora se legaliza la práctica de la calumnia, en sustitución de la información, la comunicación, la circulación de ideas, propuestas, para su discusión y para encontrar soluciones, filosóficas, políticas, sociales, estéticas, o de las que sea.
La libertad de expresión no se reduce solamente a los emisores de los mensajes. Es un todo comunicativo que involucra sin limitantes a quien atiende, a los que escuchan. A los que buscan la voz de quienes dicen saber, conocer. Que ahora se enfrentan en guerritas de egos, calumnias disfrazadas de libertades.
¿Ganó la libertad de expresión? Habrá que preguntarle a los millones que no tienen ni nunca han tenido oportunidad de acceder a esa libertad de expresión. La difamación triunfó. Cosa nada raro ni nuevo. Y perdió la calidad del discurso público, el apego a uno de los principios básicos inherentes al concepto de "libertad de prensa": la veracidad.
Letras Libres se desprestigió ante miles (nunca más que miles si caso, desgraciadamente para la cultura en México) de sus lectores que al mismo tiempo atienden a la información diaria en diarios como La Jornada u otros que no son obviamente Letras Libres.
Colaboradores y excolaboradores (algunos) igualmente pierden confianza en la responsabilidad de lo que la Revista publica, pero especialmente, en sus objetivos. En la "dirección" que le imprime la "Dirección" a la revista. ¿Cultural? O política.
Perdimos todos porque lo que hace falta en México es precisamente encontrar más y mejores medios de comunicar la cultura. No degradar los pocos que existen. Qué pena.
Todos perdemos por una innecesaria intención "política" (definitivamente política) de desprestigiar a otro medio, "rival" precisamente en un entorno de descalificación de la oposición: inicio de 2004, cuando se da comienzo a todos los esfuerzos para descalificar a la oposición, a toda la oposición (que no solamente a la de izquierda, también a la priísta).
¿No suena a gobierno autoritario, antidemocrático, el esfuerzo por destruir toda oposición para reelegir al Partido en el Gobierno? Videos, descalificaciones, desafueros, campañas. (A las tres "presuntas" aspirantes mujeres confesas a suceder a Fox (Sahagún, Robles, Gordillo) se las "neutralizó" en pocas semanas. Al "Nió Verde" se le exhibió recibiendo dinero, etc. de hechos bien sabidos por todos. Autoritarismo, si no es que totalitarismo "democrático", según sus perpetradores.
¿Tiene o tuvo todo esto que ver con "El Peligro Presente", que persigue la llamada Committee on the Present Danger, de la que fue parte el Director de la Revista Letras Libres, junto con entre otros José María Aznar?
Etcétera.
Yo suponía que una revista cultural trataría de ofrecernos realidades, en busca de la verdad siempre evanescente.
Ganó la calumnia. Ganó la Revista. Perdimos los ciudadanos. Perdió la verdad. La falta de acercamiento a la verdad, a la realidad solamente aumenta el desconcierto, que lo tenemos hasta arriba del cuello, y la neurosis que nos persigue en cualquier callejón.
Espero que lo esté disfrutando más de lo que aparenta en su artículo. Felicidades.
VICTOR JUAREZ
¿la verdad siempre evanescente? ¿la calumnia como sustitución de las soluciones estéticas? Empiezo a sospechar que estos chavos no se saben el significado de las palabras que usan, Isabel... ¿Torrent?
Primer sagrado mandamiento de La Jornada y de sus apologistas:
Calumnia cotidianamente a quienes no compartan tus ideas pero quéjate amargamente ante la autoridad si te sientes difamado. Si la autoridad no te concede la razón entonces, desde tu infantil arrogancia, descalifícala por promover la "ley de la selva".
Después de su extraño choro mareador, señora Turrent, más letanía en la procesión que verdadero análisis, le estaría muy agradecido si me ilustrara de que manera La Jornada se ha negado a acatar y respetar la resolución de los tribunales. Porque como se ha demostrado a plenitud en estos días, es muy fácil hablar o escribir; lo difícil es exhibir pruebas de lo que se escribe y habla.
Muy sencillo Sr. Liborio (?) la prueba de que la Jornada no ha aceptado el fallo de la corte es la apabullante cantidad de artículos que publicó después que se hizo pública la sentencia en cuestión.Tómese la molestia de buscar en internet los números del periódico.
Saludos a Doña Isabel y si es cierto ganó la democracia.
Señorita Ana:
Usted no contestó lo que se le pregunta a Isabel Torrent:
Sólo se limitó a decir:
La Jornada ha publicado muchos artículos, supongo que se refiere a todos los que criticaron la resolución de la SCJN, lo cual demuestra que usted no sabe qué es una prueba. La Jornada se limita a seguir los preceptos de la SCJN sobre la nueva "libertad de expresión", ampliada por cortesía de Fernando García Ramírez, para beneplácito de quienes no podían decir lo que se les diera la gana.
Es muy fácil decir que como no se le deja a uno decir lo que se le venga en gana se está coartando su libertad de expresión, lo cual es ridículo. Como dice el señor Liborio:
Es verdad Liborio, tienes razón, en este país los únicos que saben hacer verdaderos análisis eres tú y La Jornada... análisis fecales...
Analizo lo que leo, porque trato de entender. En lo que se refiere a otras materias, por eso me ocupo de usted don Alejandro, precisamente...
Ese comentario fue muy fino, Liborio. Pero por si a Alejandrito no le gustó, por acá tiene a su analista de confianza, faltaba más.
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