¡Ojo: la banqueta hiere!

Febrero 16, 2012 | Tags:

La foto (agradecible a ciudadanosenred.com.mx) tiene una elocuencia precisa y escalofriante: esa banqueta, o acera, si usted prefiere llamarla al modo clásico, es una de las miles y miles que esperan o más bien acechan al peatón en cualquier calle de la ciudad. El empedrado está anormalmente abultado, levantado, resquebrajado, convertido en un montículo de filosas baldosas que amenazan con meter zancadilla, derribar y herir al peatón, aun si éste ha pagado los impuestos que costearon esa banqueta, esa calle, ese trabajo chafa de “urbanización”, ese peligro añadible a los mil y uno ofrecidos por Esmógico City. Y la banqueta luce así, amenazante, porque los funcionarios que ordenaron plantar allí el árbol no tenían ni idea de que los seres vegetales toman de la tierra el agua de la lluvia o del riego, de modo que si se les aprisiona las raíces con piedra o cemento, si no se les deja alrededor de la base del tronco un mínimo espacio de tierra desnuda, tratarán de salir a la superficie a beber lo que para ellas, como para nosotros, es elemento vital, y empujarán hacia arriba, resquebrajando lo que sea, el cemento o el empedrado, e inocentemente formando esa trampa maligna.

Ya una vez, en una calle de Coyoacán, caí en un montículo como el de la foto y un alzado filo de baldosa me apuñaló sobre una rodilla. Y, cojeando por unas semanas, no me encabroné con la banqueta, ni con el árbol o sus sedientas raíces, sino con las “autoridades urbanísticas” que por ignorancia y dejadez siembran así de peligros este agresivo desmadre que illusamente seguimos llamando ciudad.

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Comentarios (9)

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Para que no se confunda el señor "Kratsokin", José de la Colina no pretende que se supriman los árboles, ni que se sustituyan por cualquier otra cosa. Ha escrito, precisamente, que se les mata quitándoles la tierra que requieren. Está, pues por los árboles vegetales, y valga la redundancia.

Maestro de la Colina, el problema aquí es mala planeación, como muchas cosas en nuestro país. No es nada extraño ver por todo el país imágenes como la que presenta. Y sí, todos hemos chocado alguna vez con una raíz mal puesta.

Don José : Supongo que en todo el país es el mismo problema, cuando menos yo lo he visto y padecido en varias ciudades que visito, y desde luego en ésta Cd de Morelia donde vivo. Donde hay árboles porque las raíces empujan el pavimento hacia ariba, y pueden pasar años antes de que quienes están obligados a repararlas, hagan algo. verdaderamente es un peligro para la vida de las personas encontrar tantos desniveles en las mentadas banquetas,algunos son hechos así para dar entrada a cocheras,otros son residuos de reparaciones o construcciones donde no repararon los agujeros ni los rellenaron con nada. Las instalaciones eléctricas son otro caso: en los postes les ponen unos cables supuestamente para evitar su caída, pero dichos cables están anclados en el suelo donde se suele caminar,dando como resultado que dichos cables se constituyen en verdaderas trampas, sobre todo de noche, pues con la falta de iluminación o con ella defectuosa, mucha gente tropieza y se lastima de fea forma. Y ni qué hacer. A quien llamar no se puede, pues las autoridades municipales carecen de presupuesto para tales arreglos o reparaciones. Un saludo desde Morelia..

lo peor es que las autoridades para "solucionar" el problema talan el árbol, sin considerar que no solo nos dejan sin sombra, arruinan el paisaje,etc,  sino que además merman el de por sí poco oxigeno que tenemos, en lugar de buscar soluciones que sin dudarlo resultarían más baratas y menos inconvenientes para los transeuntes de la zona.

Acá en la periferia oriente los árboles parecen un atentado contra la personalidad encriptada del paisaje. Las banquetas están rotas sin causa aparente y los camellones son como un corral de ramajes mesófilos apabullados en humo. Eso sí, las jardineras pintorescas en los zócalos como una concesión póstuma y mezquina a la naturaleza borrada a la redonda. "Gobernar es poblar" le dijeron al ministro y cada latigazo de gameto ondeó en su mento cual bandera de Palacio Nacional. Para que la foto que comparte don José sea una sinécdoque cabal de la urbanización artera imagino que el árbol está rebanado un poco más arriba, y entre las hendiduras de los adoquines hay seres a gusto.

Parece que tanto Romántica (que espero que ya sea solvente) como Niikolai (que yerra su balazo digamos humorístico), han leído muy distraidamente mi nota, que no es una queja por la existencia de árboles en la otrora Ciudad de México, sino todo lo contrario: una queja por el maltrato y el asesinato de los árboles por culpa de una "urbanización" entendida como cementización y asfaltización de todo, a costa de esos seres vivientes del reino (¿reino?) vegetal en la que ahora ya es Esmógico City. Si se pasearan Romántica y Niko mirando un poco alrededor, verían cómo se aprisiona y se estrangula aquí a los árboles en calles y avenidas.

 

Mi malvado celuloco envió un borrador fatal. ¿Se aceptan disculpas a esta hora?

Después de vivir un tiempo en un suburbio gringo, estimado don José, nunca más volví a quejarme de las banquetas mexicanas. Tener que hacer la vida en una especie de maqueta inerte con puro green, fachadas en sólo tres colores pastelito y árboles que disimulaban lo más posible su cualidad de seres vivos, llegué a adorar las hermosas raíces que asoman a nuestras banquetas y a bendecir las calles con personalidad.

 

Lo saludo con mi afecto de siempre.  

 

Para que no se caiga el Sr. de la Colina hay que poner arboles de plástico, o palmeras  si él lo prefiere.

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