Este espacio reune los textos misceláneos del antropólogo y ensayista Roger Bartra.
El futuro papel del papel

La República de las Letras impresas vive hoy momentos de tensión y nerviosismo debido a los cambios que está generando la digitalización de libros y artículos. El proyecto de Google, que ha digitalizado y colgado en Internet millones de libros ha desencadenado una intensa discusión y una lucha legal entre editores, bibliotecas, autores y la empresa digitalizadora. Desde el momento en que se generalizó la captura digital de textos, que sustituyó a las máquinas de escribir y a los linotipos, era previsible que las nuevas tecnologías acabarían provocando importantes cambios. Hoy muchos se preguntan si no estamos presenciando el comienzo de una era de decadencia del libro de papel, que culminaría con su desaparición. ¿Estamos ante la próxima extinción del libro, este maravilloso conjunto de hojas impresas con tinta? ¿Acaso las pantallas de computadoras son los artefactos que sustituirán en el futuro al libro impreso?
El libro, desde mi perspectiva, es una muy exitosa prótesis que ha permitido durante siglos sustituir funciones que el cerebro es incapaz de realizar mediante los recursos naturales de que dispone. Somos incapaces de almacenar dentro del cráneo toda la información, narrativas y las sensaciones poéticas que genera la sociedad. La acumulación de la información colectiva sólo se puede realizar mediante memorias artificiales, mediante prótesis especializadas en la preservación y difusión de textos e imágenes. El libro es una de estas prótesis, junto con toda clase de archivos documentales, registros, museos, mapas, tablas, calendarios, cronologías, cementerios, monumentos y artefactos cibernéticos que acumulan fotografías, reproducciones de obras de arte, películas, datos y textos. Estas memorias artificiales—pequeñas como el libro, inmensas como el Internet– son un ejemplo de lo que he denominado redes exocerebrales, verdaderos circuitos externos que configuran un complejo sistema simbólico de sustitución de funciones que los circuitos neuronales no pueden cumplir. (He desarrollado la idea de las redes exocerebrales en mi libro Antropología del cerebro, Pre-Textos/FCE, 2006).
Uno de los nudos clave de la red exocerebral es el libro. Ello muestra la gran importancia de esta pequeña prótesis: todo cambio en el mundo del libro tiene repercusiones en toda la cadena exocerebral lo mismo que en los circuitos neuronales del sistema nervioso central. No estamos, pues, ante un problema técnico en los medios de comunicación, sino ante un asunto de gran envergadura que conecta las redes neuronales más íntimas y profundas con el universo social que nos rodea.
Robert Darnton nos ha recordado recientemente que la República de las Letras es un espacio cruzado de líneas de poder, un tablero donde compiten fuerzas dominantes que reflejan el tejido social y cultural en el que está inscrito el juego. Las redes de prótesis exocerebrales no son simplemente un conjunto ingenioso de técnicas que extienden las funciones de nuestro sistema nervioso. Son redes que definen lo que solemos llamar la conciencia y que articulan a los individuos y los grupos en el complejo tejido cultural de fuerzas que caracteriza a las sociedades modernas. Como lo ha señalado muy bien Darnton, la batalla por la digitalización de libros revela un complicado enfrentamiento entre los intereses privados de las empresas y el bienestar intelectual público. Siempre ha existido esta confrontación, pero hoy adquiere nuevas dimensiones por el hecho de que una poderosa empresa como Google ha alcanzado una enorme fuerza monopólica. Si millones de libros se encuentran disponibles en forma gratuita en Internet, podemos comprender que el mercado editorial se ve obligado a rearticularse. No quiero entrar aquí a desenredar el amasijo de intereses que se ven afectados. Basta con señalar que editores, impresores, distribuidores, librerías, bibliotecas, autores y lectores están rearticulando su inserción en ese espacio de poder que es la República de las Letras. Es difícil prever el resultado de esta intensa transformación, pero podemos estar seguros de que afectará los circuitos exocerebrales en que se basa la conciencia humana.
Además, sabemos que nuestra relación de lectores con los textos está modificándose. Cada vez leemos más en las pantallas de las computadoras y cada vez escribimos más en teclados electrónicos. El papel y la tinta en muchos casos son sustituidos por artefactos electrónicos. Hay quienes sostienen que este proceso, desencadenado por la digitalización electrónica, terminará por erosionar las poderosas torres de marfil que son las universidades, las escuelas y los centros de investigación. A fin de cuentas, más que torres de marfil son torres de papel sacudidas por la digitalización y la expansión de la lectura en pantalla. En un libro reciente el profesor inglés Gary Hall ha expresado su entusiasmo por las nuevas tendencias que, espera, impulsarán una democratización de los espacios académicos e intelectuales. La muerte del papel como medio de circulación de ideas sería un adelanto formidable. A fin de cuentas, la digitalización ya ha marginado a los billetes de papel, que son sustituidos por tarjetas de crédito. También se están marginando las plumas, en beneficio de los teclados. Las cartas enviadas en sobres de correo con timbres cada vez retroceden más ante la ampliación del correo electrónico y del envío de mensajes por teléfono celular. ¿Por qué no redondear el proceso y marginar también los libros de papel? Hall plantea que ello minaría el modelo mercantil y empresarial de las universidades y de las empresas editoras, para dar lugar a nuevas alternativas. El libro de Gary Hall lleva un título agresivo: Digitize this book! Por cierto, su autor no ha colgado aún su libro en Internet para ser leído gratuitamente. El texto de Hall, que aún tiene forma de libro de papel, observa que en las universidades la contratación, la promoción y el reparto de privilegios se orientan por la producción de formas impresas en papel. Lo mismo puede decirse de la fama de muchos escritores: reposa sobre una montaña de papel. Hall comprende, sin embargo, que el papel es algo más que un medio de circulación: goza de un aura de originalidad y autoridad; además impone una estructura peculiar. Por ejemplo, el papel controla la extensión y fija la autoría del texto. En las redes electrónicas en principio no hay límites en la extensión y los textos digitales pueden ser modificados sin que queden huellas de la versión original. Además, los textos digitales están permanentemente amenazados por el cambio constante de los programas que permiten su lectura. Todavía no hay nada que garantice que un texto digitalizado hoy pueda ser leído dentro de doscientos años.
Pero estos y muchos otros problemas no han sosegado los entusiasmos por la digitalización ni aminorado los impulsos por sepultar la función del papel. Los poderes que representa el libro serían, como dijo Mao-Tsetung del imperialismo, un tigre de papel. Bastaría eliminar el papel para que el tigre maléfico del poder académico e intelectual fuese derrotado por la democracia digital.
Desde luego, no hay que dejarse llevar por las visiones maniqueas que exaltan ciegamente las maravillas de artilugios digitales que divulgarían a muy bajo costo documentos acompañados de imágenes en video, sonido propio, diagramas móviles, simulaciones dinámicas, enormes bases de datos e hipervínculos para sustentar o ampliar la información. Estos documentos acaso ya no podrían ser llamados libros. Los viejos libros de papel quedarían arrumbados como trastos viejos en un rincón nostálgico o como objetos raros de lujo. Por otro lado, tampoco hay que sucumbir a las visiones que miran con sospecha y miedo todas las innovaciones que trae la digitalización, que amenazarían con una vulgar wikidemocracia las excelencias del intelecto libresco antiguo.
Al parecer la utopía digital se ha estrellado contra la fuerza del papel. Las pantallas, comparadas a las hojas de papel impreso, son primitivas, toscas y poco amables. Además, acaso estemos al borde una renovada metamorfosis del papel. Las nuevas tecnologías han optado por crear imitaciones electrónicas del papel. Así, desde hace pocos años han surgido láminas delgadas y flexibles que usan tinta electrónica y son capaces de reproducir textos modificables. El resultado es una hoja de papel impresa que no tiene luz propia y que se lee como un libro, mediante la iluminación ambiental. Pero a diferencia de la hoja de papel tradicional, elaborada con pasta de fibras vegetales, este nuevo papel (EPD, por sus siglas en inglés: Electronic Paper Display) puede ser modificado por medios electrónicos, como una pantalla de computadora. El papel electrónico es usado por el Reader de Sony y por el Kindle de Amazon. Por lo pronto se trata de un papel cuya tinta electrónica sólo puede reflejar el negro y el blanco. Su calidad es todavía pobre. Pero podemos suponer que el invento será refinado y que podría acaso significar un triunfo del papel en el mismo terreno de las tecnologías que aparentemente lo iban a enterrar. ¿Qué papel tendrá el papel en el futuro? Podría muy bien ser que tuviera un papel protagónico si las nuevas tecnologías impulsan su renacimiento. Creo que las editoriales deberían incluso contribuir al avance de las formas más refinadas del papel electrónico, para que sustituya las incómodas pantallas tradicionales de las computadoras.
Si el libro es una prótesis que forma parte de nuestras redes exocerebrales, no debe extrañarnos que pueda evolucionar hasta convertirse en un artefacto electrónicamente sofisticado que mantenga la sencillez original del invento pero la combine con los extraordinarios recursos de la digitalización. Debemos comprender que toda modificación de esta prótesis ha de provocar cambios profundos en nuestra conciencia, pues la conciencia no es una sustancia o un proceso oculto en las redes neuronales dentro del cráneo sino una red que se extiende por los sistemas simbólicos que –como el libro– nos sustentan como seres humanos racionales.
(Participación en la mesa sobre “Cómo y dónde leemos hoy” en el Congreso Internacional del Mundo del Libro que celebró el 75 aniversario del FCE, el 9 de septiembre de 2009.)
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Comentarios (30)
Los libros en papel no dejaran de existir mientras fomentemos la lectura en papel mas sin embargo es una gran ventaja el tener libros digitalizados por cuestion de tecnologia y ritmos de vida.
Es una pena que la tecnologia le ganara a la lectura, y si es uan forma adecuada para fomentar la lectura que sigan digitalizando libros, solo no me gusta eso de poder el archivo ya que es un gran peligro para la extincion de nuestra imaginacion.
En fin... los libros dan vida .
En mi opinión las dos versiones del libro pueden coexistir. Hay que llevar en cuenta que el gran problema del libro impreso era la limitacion tecnologica de la impresion offset. Hoy día con la impresión digital bajo demanda, existen páginas web, como AutoresEditores.com que te permiten publicar e imprimir un libro desde 1 ejemplar en adelante. Quedaria a criterio del usuario si quiere comprar un libro digital o un libro impreso.
En mi opion aunque Google planea digitalizar todos los libros el libro sera el libro.
Antes se pensaba que la radio hiba a desaparecer con la llegada de la television, cosa que no ha sucedido
Siempre habremos personas que adoremos leer un buen libro y estaremos dispuestos a pagar por ellos.
Saludos
El cambio no significa que debemos dejar de hacer lo que nos gusta sino aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, buscar el bien común es lo que debe ocuparnos.
Como las nuevas tecnologías ofrecen ventajas a los que escriben y a los que leen, actualmente para el que escribe no hay una garantía que su obra no sea pirateada y aprovechada sin que el autor reciba una retribución por su obra y a los que les gusta leer y recibir un conocimiento sin darle una retribución al estudioso que genero ese conocimiento.
Si solo conocemos una cara de la moneda y dependiendo de que parte que parte del grupo nos encontremos de los que escriben o de los que leen estaremos a favor o en contra de los cambios, la tecnología actual para este sentido permite al que escribe tener el control de su obra ya sea la imprima en papel o la digitalice puede hacerlo y tener la tranquilidad de que su obra no va a ser pirateada en papel y si la digitaliza puede recibir la retribución por su obra los controles actuales lo permiten, para el que lee puede recibir la obra en papel o digital a su elección y presupuesto.
En fin no se trata de acabar con los libros sino de expandir el conocimiento.
estamos terminando con la naturaleza, con lo humano de la humanidad, creo que el fin de los libros estará coincidiendo tambien con el fin del gusto por la lectura. Es mas bien un problema educativo. Leer un libro en la pantalla es facil cuando se lee uno al mes o cada semestre o tres hojas diarias, pero leer todos los dias consumiendo un texto por el gusto de leer no es agradable sin el cuerpo concreto de hojas. Adema un libro puede acompañarnos a cualquier sitio y si se cae solo debe levantarse, sin tener que repararlo.
El grupo de Octavio Paz, en la tradicion de las pandillas culturales mexicanas sigue con su exacerbado culto a la personalidad del poeta de Televisa.
En cada texto sus seguidores se sientes obligados a mencionar alguna hazaña del gran poeta y a ensalzarlo con incienso. Recuerdo alguna ocasion en que Krauze hablo de la "genial intuicion" de Octavio Paz. No solo se escucha artificial, forzado sino que continua con una aberrante práctica que tales seguidores no parecen percibir. Es lamentable pues no recuerdan hechos como que el poeta era un campeón de la libertad en Cuba mientras que no tenia ningun problema con el regimen mexicano ni hizo esfuerzo alguno para luchar por la democracia que dejara atras a la dictadura perfecta.
Bartra se habia mantenido al margen pero veo que tal vez la necesidad le ha llevado al redil de Vuelta.
"Tomlinson ya nos era conocido gracias a la extraordinaria aventura poética que emprendió con Octavio Paz, y que dio como resultado Hijos del aire/Air Born (1979), un hermoso libro donde cada poeta entrega su versión de los poemas del otro. Los dos poetas ya habían hallado la forma del diálogo lírico en una antigua forma japonesa de encadenar versos escritos alternadamente por dos o más personas. El fruto de ese fascinante experimento de armonía fue Renga, que se publicó en París en 1971 y en México al año siguiente."
Por si les interesa el autor ya subio su libro a internet, este es el link:
http://books.google.com.mx/books?id=IhkvSPclRmUC&printsec=frontcover&dq=Digitize+this+book!&cd=1#v=onepage&q=&f=false
Es una lastima que el futuro de los libros en papel tiendan a desaparecer, pues en sus paginas podemos sentir el alma del autor, todavia nuestra sensibilidad no se acostumbra a percibir de esa manera on line. Como todo cambio / evolucion debe ser para mejorar y ya nos acostumbraremos. Pero cuanto pagariamos por un libro vaya por una hora escrita por uno de los mas grandes autores de la historia... es impagable.... y mas triste aun no les hemos remunerado lo que merecen..... vivan los escritores!
No. El libro desaparecerá, lo dijo Gates hace mas de 3 años. Y como todo lo que aparece en pantallas, esas censuras que nos hacen creer que elejimos cuando lo estan haciendo por y para nosotros, sera un proposito mas del poder. Asi como directv hace creer que el publico elije, no les dice que elije de un menu... asi seran los libros el menu para proximo humanoide.
Creo que el libro desaparecerá cuando desaparezcamos los que nos hemos educado con él. A los nativos digitales les parecerá (les parece ya)un objeto fuera de su órbita, algo que pasa muy lejos de ellos.
En lo personal, aunque he intentado leer libros completos a través de la pantalla, me ha sido completamente dificil tener un concentración total para ello, algo que el libro proporciona totalmente. Sé que a muchas personas les pasa lo mismo. Hay algo que un libro proporciona y es CALMA, una no toma un libro para estresarse, en cambio, internet cada día es más sinónimo de agobio y estrés, dificilmente se podrá encontrar ese sentimiento que un libro en mano otorga.
Al menos eso pienso. Saludos
Anouna
En las manos libres... siempre libros.
Difícilmente va a desaparecer el libro en su "formato" de papel. Es como la guitarra acústica y la eléctrica.
Reconozco que ha aumentado el tiempo que dedico a la lectura -y escritura- en la pantalla -y teclado- de la computadora. Sin embargo, nada puede compararse a la delicia de sentarse sin prisa a leer un libro... aunque el café se nos enfríe. Yo no puedo dejar la idea de tener una amplia biblioteca en la próxima casa que compre para no estar improvisando con la compra de libreros por separado cada vez que llega a ser necesario. El libro, en el formato que data de hace varios siglos durará muchos más.
Dejando de lado los motivos poéticos y emocionales para seguir leyendo libros en formato de árbol muerto, hay varios motivos técnicos por los que el papel sigue siendo superior al almacenamiento magnético, óptico y electrónico.
El más evidente es que el papel usa un formato análogo, lo que le brinda una resolución (equivalente) infinita, que no se puede lograr (aunque sí aproximarse) con métodos digitales. Este es uno de los motivos por lo que es más placentero para los ojos ver o leer un papel impreso que una pantalla electrónica.
Otro, y que se me hace el más importante, es que el papel puede (conservado adecuadamente) durar varios cientos de años o incluso miles si se mantiene en el ambiente adecuado. Un disco duro te va a durar entre 5 y 10 años, un CD impreso (a diferencia de los "quemados") puede durar entre 20 y 50 años, una memoria flash entre 5 y 15 años. Todos están lejos de la durabilidad del papel.
no hay nada como tomar un libro impreso, una buena tasa de cafe y ponerte a leer, no creo que este tipo de formato muera. pero debemos evolucionar a la era digital, aunque actualmente no existe un buen formato para leer, ya que leer en la pc o laptop es muy incomodo. ojala evolucione esto pronto
Coincido completamente con la opinión de Roberto y un anónimo que participó: El Libro Impreso no va a desaparecer, es una discusión recurrente y bizantina… lo que sí creo es que va a seguir disminuyendo la lectura (de cualquier tipo).
Iniciativas como la de Google son para aplaudirse y apoyarse, ya que fomentan la lectura. Las herramientas son implementadas para hacer la vida más cómoda y sencilla al Ser Humano. Sin embargo, el intenso bombardeo por el Cine y la Televisión hacen que escuchar (no oir) y observar (no ver) sean cada día menos frecuentes.
Ampliando el comentario de Octavio, cuando Gutenberg inventó la imprenta, facilitó el acceso a la información porque la hizo de forma masiva y barata… eso no significó que los libros no dejaron de hacerse manualmente, simplemente disminuyó su artesanía. Con los Sistemas de Información está ocurriendo el mismo fenómeno, su acceso se hace masivo y barato.
Y al igual que en el Renacimiento, la Literatura “chatarra” fue la preferida (ej. Don Quijote es una sátira ante el fenómeno que Cervantes observaba). La Información “chatarra” es la de principal difusión, las formas no cambian, tan sólo las herramientas.
No se debe perder de vista, el objeto, motivo o fin de un libro. Si todos coincidimos en su "concepto", es decir, en que es un medio efectivo, práctico y el más importante para transmitir cultura (entiéndase ésta, en su concepción más amplia), entonces: ¡qué más da su formato! lo importante es que todos podamos acceder a su contenido, sobre todo en un país como el nuestro, en el que no somos amantes de los libros (sean como sean).
Cada cierto tiempo (digamos cada 10 años) al mundo le da por desempolvar esta discusión necia sobre si el libro desaparece o no desaparece.
Pronto veremos a los kindles, como vimos a los palms, tirados en la basura.
De paso: pronto veremos a los Blackberrys tirados en la basura.
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Me encanta el discernimiento del distinguido y admirado, en este caso por mí,Roger Bartra, y por supuesto, como siempre, me parece interesante; pero un poco pesimista, aunque no dejo de otorgarle toda la razón. Soy un pichón de escritora, o "emergente" con la cuenta de dos libros impresos y otras cuántas antologías, que han nacido de "uniones inter-oceánicas" e internáuticas, si se quiere. Donde no se sabe, al fin y al cabo, quién gana al final del día... por cierto, no es el escritor, ¡eh!
Particularmente creo que el extasiante olor a papel y tinta que nos brinda un libro nuevo o viejo, no va a desaparecer;pero sí a cambiar por eso comparto en partes también los comentarios de Manuel P. y Luigi...
Y sugiero, una de dos, o se dejan de colgar los textos, novelas, cuentos, etc. en la red o comenzarán a escucharse las historias de plagios y de... -eso lo escribí yo- sin dejar huellas del fraude más grande que se pueda hacer en la red. O el libro como producción intelectual y creativa desaparecerá, porque nadie quiere perder.
Por lo pronto yo dejé de plasmar nada importante que no sean artículos y consideraciones...y alguno que otro poema. POr último me encantó la metáfora usada por Bartra...cuando dice que el libro es una prótesis. Para mi es una extensión de mis manos y de mi memoria.
Gracias por sus enseñanzas, mister.
visiten mi blog: http://lunadesalymiel.blogspot.com
Elizabeth
Habría que ser más suspicaces con respecto al proyecto de Google Libros. Más allá de cómo se resuelvan las demandas de derechos de autor que ha recibido en cascada, el problema es que sería una empresa privada trasnacional la que tendría en su poder todo el acervo libresco de la humanidad, con los peligros que ello conlleva en cuanto a su futura explotación comercial o, por qué no, la eventual bancarrota del hoy muy firme emporio.
No está claro si el proyecto de Google Libros apunta hacia una inmensa librería donde se gestionan libros bajo demanda o bien apunta hacia una Biblioteca de Babel en el Ciberespacio, pero el hecho de que el consorcio de los motores de búsqueda ya tenga listas las imprentas de tirajes cortos para producir ejemplares en cuestión de minutos hace pensar que sus intereses no son del todo altruistas.
El artículo está muy interesante, sin embargo creo que estamos viviendo una época de grandes avances tecnológicos, aunque no queramos aceptar, los libros ya son un medio que está desapareciendo y más porque publicar un libro se está volviendo muy caro, y dificil de que la gente lo compre; porque con el internet y las redes sociales la gente ya no quiere leer, quiere las cosas más fáciles con apoyo visual. Seguirán habiendo libros pero ya serán muy pocos los que se animen a transcender mediante ellos, como dije estamos entrando a otra época dónde los libros ya no forman una parte importante en nuestras vidas; lo eran en la era de nustros padres, estamos hablando de los años 60´s, 70´s y 80´s. Ya en la era de los 90´s fue cuando en México apareció el mega boom del internet.
Por eso ahora podemos decir, que mientras los libros tardaron mucho tiempo en posicionarse en el mercado, así pues su desaparición será lenta, Así que hoy en día no hay que preocuparnos porque va a desparecer, sino preocuparnos por que permanezca.
La idea de que el libro pueda desaparecer no está nada fuera de la realidad. Los lectores simplemente debemos de respetar el trabajo intelectual de los autores así como nos gusta que respeten nuestro trabajo profesional.No debemos de abusar de la información gratuita en internet; pues estaríamos dejando sin trabajo a otras personas.
El libro no está desapareciendo ni desaparecerá, lo que está cambiando es la presentación. Seguirá siendo un libro pero electrónico. Algunos se aferraron a la inscripción en piedras y fueron desaparecidos casi totalmente por la impresión de la tinta en papel
Hay propuestas interesantes para pensar el libro desde lo digital, o lo digital desde la tecnología del libro. Creo que vale la pena ver la de los colombianos de SIC (Sistemas y computadores), unos ingenieros de amplios horizontes humanistas, que han puesto sus conocimientos de minería de datos en función del libro.
www.ellibrototal.com
Creo que dadas las vetas que ofrece un proyecto como éste (especialmente en sus ediciones de la Divina Comedia, que van bien adelantadas) nos remite más bien a una problemática contemporánea sobre derechos de autor, y a asuntos teóricos eternos sobre "la autoridad" y su relación con la "propiuedad" de las producciones culturales y la circulación de las ideas y el conocimiento en el mundo globalizado.
Gracias por el artículo, el tema es súper importante!
Interesante análisis, me interesó de sobre manera aquella página electrónica; por otra parte sería interesante una discución sobre los beneficios de cada "red exocerebral". Recalco que dicha discución no tendría la intención de proclamar alguna "red" como mejor que otra o defender el cambio o permanencia; sino creo más productivo crear dicha confrontación con el fin de lograr un amplio análisis acerca de los beneficios y desventajas de cada una.
Tal vez, abandonemos los libros a cambio de rescatar un árbol de ser talado. A mi manera de ver, QUERER retener la información en un libro es sólo un "fetiche", y aunque se marginen todas las instituciones dependientes del libro existirán otras (Google y similares) que aprovechen dicho mercado. En otras palabras es una situación "Darwineana" -jeje, me saqué la palabra de la manga- a nivel económico empresarial. Sin embargo, lo realmente peligroso, creo yo, es que por el cambio de red se llegue a alejar MÁS a determinados sectores YA marginados, como lo puede llegar a ser un indígena tarahumara. Digamos que lo veo en un roll tipo democracia cibernética vs ¿democracia cultural? -lo pongo entre interrogaciones, por el temor de no poder haberme explicado mejor-
¡Es increible que se crea que el libro va a desaparecer!
Debemos aceptar las mejoras que tiene la tecnología en la busqueda de la información y como ésta también crea diferentes y más eficientes modos de consulta.
Creo que el libro siempre existirá, pero el libro digital presenta ventajas como acercamientos a fotos, cambios de tamaño de letra, archivos en video, audio e interactivos que hacen mucho mas agradable la lectura, además de que presenta mucha más informacion cuando se usan las interfases a favor.
Dejemos de tenerle miedo a la tecnología y mejor echemos a volar la imaginación para perefccionar la educación de este país que tanta falta le hace.
Aun sabiendo que la montaña de papel que tengo en mi casa es, quizá, fútil, no me resigno, y no lo haré, a quemarla para sustituirla por la pantalla digital. Mientrás haya algunos con la convicción que sustento en mi voluntad, habrá libros por ahí circulando. Cuando todos los que tenemos esa convicción muramos, quizá muera con nosotros el libro; pero quién sabe? las redes formadas por personas se regeneran cuando nuevas personas adquieren la convicción necesaria para continuar sosteniendola.
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