La ciudad sabe a mar,
de capanazos de salitre,
mece los brazos largos de sus sauces,
lame los ateridos huesos de sus plátanos,
se escapa en una enmarañada deserción.
Mueve los pies frenética en el cielo,
baila en el viento y en el agua,
y zapatea sus choclos con la lluvia, tap, tap.
Corre desesperada de callejón en callejón,
huye como si fuera la misma niebla,
y se va a pique con todo su ruidero.
Y más abajo el alma humana, se humareda,
su chimenea,
su montón de infiernillos y discordias,
sus mil pasos prendidos a cada día.
Un inmenso mar de luciérnagas,
el puerto,
sus hombres y mujeres.-
Las bodas
Si en el pasado las tendencias de vanguardia abogaban por el amor libre, ahora participan en la renovación del prestigio matrimonial. El progresismo terminó por abrazar las convenciones sociales.
El futuro como materia prima/Saltapatrás
Lo importante es urgente. José López Portillo, Sexto informe de gobierno (1982) El futuro es la materia prima de la política a la mexicana, esa laboriosa procrastinación. En tiempos no…
Vuelta a la Ciudad Lacustre
Hace quince años, los arquitectos Teodoro González de León y Alberto Kalach se propusieron recuperar los lagos que convivieron armoniosamente con los aztecas, y que desde la Colonia y sobre…
Dr. Alfredo Góngora, director de un centro de fertilidad
“Pretendemos elegir donadores que cumplan con todo un estándar de fenotipo, genotipo y apariencia física” Alfredo Góngora es director del Centro de Fertilidad Humana México (CFHM). Este Centro…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES