Cortesía de Salón ACME / Fotografía: Alum Gálvez.

El dinero no basta (reflexiones sobre la Semana del arte)

Entre piezas de valores millonarios y otras invaluables, el humor como estrategia para todo público, y la abundancia de pies mundialistas, transcurrió la Semana del arte en la Ciudad de México.
AÑADIR A FAVORITOS
Please login to bookmark Close

El dinero no lo puede comprar, el sexo no lo puede comprar, las drogas no lo pueden comprar, tú no lo puedes comprar. Un cierto eco de la canción noventera de Annie Lennox resume, en cierto modo, la Semana del arte y varias de las propuestas más singulares de las ferias –Material Art Fair y Salón Acme–, de las cuales, entre tanta oferta, algunas detonaron reflexiones.

Primero, en Zona Maco, en el espacio de la galería Pablo Goebel Fine Arts, un cuadro de Frida Kahlo, Viva la vida y el Dr. Juan Faril (1953-54). Es, por supuesto, una obra cuyo valor no solo es económico –millonario–, sino histórico y patrimonial. No importan los maravillosos Gunther Gerzso, Siqueiros y otras obras maestras del arte moderno mexicano, Frida es, por mucho, el mayor espectáculo de Maco que, por otro lado, es una feria de arte contemporáneo.

“Ha causado mucho interés y asombro. La pieza tiene gran simbología; la sandía está casi pasándose, es fruta madura, Frida la pintó como si fuera propiamente carne. Tuve que contratar seguridad para proteger el cuadro”, comenta el propio Pablo Goebel sobre Viva la vida, que no se puede fotografiar. Goebel asegura que la participación de galerías como la suya, especializada en arte moderno, en Zona Maco “es una manera de inspirar a artistas emergentes y en consolidación con las búsquedas de los grandes creadores”.

Colgado en el espacio de la galería Management, en Material, un pequeño cuadro llama la atención porque es la única obra que se exhibe en sus mamparas de color negro. Representa un rostro femenino con los ojos cerrados, que sufre o goza, a través una mirada más bien grotesca del pintor estadounidense Tim Brawner.

La elección de solo presentar una pieza ya es digna de interés y recuerda el proyecto de Umberto Eco del museo que exhibe nada más una obra. La idea es concentrar la atención en una sola cosa, comenta el fundador de la galería, Anton Svyatsky. Dice, además, que la obra no está a la venta. Le pregunto la razón y contesta que se trata de una declaración sobre el valor del arte, un cuestionamiento y una manera de estimular el deseo. Confiesa que, efectivamente, muchas personas han querido comprarla. Sobre el por qué hacer esto en México, dice que Material no es una feria cara para los estándares de las galerías extranjeras, así que se lo puede permitir.

Si no lo tienes, más lo quieres, dicen por ahí, y la frase toma sentido con Frida y el gesto de Tim Brawner. Ese cuadro sí se puede fotografiar: Svyatsky asegura que es la pieza más instagrameable y popular de Material.

Risas y sonrisas

Además de los caprichos invaluables del arte, de la abundancia de obras pictóricas y de cerámica, el humor sigue siendo una estrategia eficaz de la Semana del arte. De hecho, es la manera de cautivar al público, tanto al más avispado en temas artísticos como al que planea su visita como actividad de fin de semana, audiencia que prácticamente llena todos los eventos. El humor como estrategia para todos.

Justo así, en Salón Acme, el patio de Proyecto Público Prim lo ocupa una escultura móvil de Enrique López Llamas. Conjunto de veintiocho figuras, entre otras la cabeza de un payaso grifo, la florecilla de Vive sin drogas, una desfallecida galleta de jengibre, un corazón atravesado por una fecha y varios cigarrillos. Con los elementos necesarios para cautivar y fungir como escenografía –se decía en el público que es una especie de memorial de la cultura millennial–, I am the resurrection and I am the life (2026) arrasó en las historias de Instagram.

Una escultura de unas piernas fuertes, con un falo entre ellas, que calzan unas zapatillas; unos tacones con cuchillas cual Eduardo Manos de tijera; dos cuadros de unos unos pies que bailan una danza prehispánica; unas botas de peluche que retoman a la Pájara Peggy. Obras de Fabián Cháirez, Havi Sánchez, Mar Coyol y Betty Árbol, respectivamente. Todas en el espacio de Salón Silicón, galería de enfoque queer, en Material.

Tomando como pretexto el interés por el balompié y el próximo Mundial de futbol, así como el fetiche sexual de los pies, Olga Rodríguez, galerista, platica que la idea era “alejar al pie de los relatos heróicos, asociados al deporte, y acercarlo más a quienes somos”. La pieza de Romeo Gómez López, un balón roto que se mueve a través de un mecanismo y dice “puto”, refiere a la multa que la FIFA impuso a México en el Mundial de Rusia 2018, donde los mexicanos usaban esa expresión homofóbica en un partido contra Alemania. Ahora es el balón, ejecutado por un artista queer, quien lanza el vituperio.

También en Material, imperdible, la obra de Chavis Mármol que alude al centro de detención migratoria Alligator Alcatraz. La pieza, de 2025, está hecha con madera, que moldea la figura de un cocodrilo que encubre a dos personajes de los que solo se ven las piernas y los pies, manchados de lodo.  

Zona Maco no se quedó atrás, especialmente en el espacio de Kurimanzutto, donde se presentó una escultura simpática de Damián Ortega; mitad totem, mitad edificio, la pieza antropomórfica representa un rinoceronte erguido cuyo cuerpo es un rascacielos. El cartón que la conforma está forrado con bolsas de cemento Cruz Azul. La pieza, parte de la serie Estridentópolis, no se había exhibido hasta ahora en México.

Ponerse la del Puebla

Huellas, voces y otras pistas es el título de la exposición dedicada a Puebla, el estado invitado a Salón Acme. Curada por Nina Fiocco, la exposición repasa diferentes aspectos de la historia política y social de ese estado mexicano, por ejemplo su pasado textil artesanal e industrial, y el sistema de extracción de materiales, metales y tierra.

“Los artistas elegidos trabajan con materiales que tienen a la mano, que pueden reutilizar, que conservan el poder narrativo de la materia para pensar y describir fragmentos de historia, de forma temporal y no definitoria, para alumbrar ciertos detalles”, explica Fiocco.

En su cualidad más críptica que enigmática, la muestra, en efecto, necesita ser interrogada, sobre todo porque no hay cédulas de obra, no siempre necesarias, pero sí útiles en muestras como esta, y los mapas que agrupan los códigos QR tienen problemas de diseño.

Destacan las fotografías de Ángel Flores, que retrata a personas involucradas en la defensa del territorio de la sierra norte de Puebla, en particular de la lucha de la comunidad Tecoltémic contra una minera canadiense.

“Se trata de un proyecto multidisciplinario que se compone de un ensayo fotográfico donde los retratados salen con máscaras que usan en danzas y también que protegen su identidad, y de una película donde la misma comunidad participó activamente, por ejemplo en la escritura del guion”, comenta el creador. El largometraje se podrá ver pronto en el festival Ambulante.

Óscar Formacio, originario de Cholula, expone la fotografía de una moneda antigua colocada en un ombligo. Interesado en los relatos personales y su entronque en la memoria colectiva, cuando era niño a Formacio le pusieron una moneda de plata en esa parte del cuerpo para que no se le volteara el ombligo. Entre creencias y diversas versiones de esta práctica, donde a veces la moneda se suple con otro objeto, el artista contrasta historias y memorias.   

Más resuelta y contundente, la muestra La noche, curada por CO,MA, presentó, apenas en un pequeño cuarto de la casona de General Prim, una lectura sugerente de la actividad nocturna, de su misterio y frenesí. Desde representaciones de insectos como polillas y animales, gatos negros, poderosos lugares comunes de la nocturno, hasta fotografías de los desmanes propios de la farra, el baile, el alcohol, el deseo y el desate del corsé y de relajar la pose.

Para seguir con los fetiches, la obra pictórica de En Chabacano presente en La noche, muestra un acercamiento a dos pares de pies. Del lado izquierdo, con botas picudas de piel de lagarto de color azul; del lado contrario, unos pies desnudos y deformes por juanetes. El creador explica que vio esa escena en un prostíbulo de Hermosillo donde un vendedor se quitó los huaraches. “Es, sin duda, un contraste de clase que se diluye en la noche. Dos personas que quizá en otro espacio y en otro momento no podrían coincidir”.

Ahí te ves, Art Week

No sin polémica por su nueva sede en la colonia Atlampa, en los Estudios Maravilla, este año Material destacó notablemente por jugar más con las galerías participantes; en su selección, por ejemplo, también se encontraba el espacio neoyorquino Beverly’s. Gestionado por artistas, el lugar funciona como bar y galería, con horario nocturno que fusiona y aprovecha las horas de trabajo de muchos artistas. También destacó la diversidad de proyectos, algunos de marcado interés formal, otros de carácter gestual, algunos divertidos y otros más serios.

Minutos antes de que, el domingo por la tarde, las alarmas sísmicas sonaran al unísono e hicieran una sinfonía tremebunda en el Centro Banamex, sede de Zona Maco, la artista chilena Guadalupe Valdés me hablaba de su interés por México. Las obras que exhibió, por ejemplo, un óleo que representa el mapamundi como una pangea de flujos y espesores de color, aluden a lo geológico. Me decía de las coincidencias entre ambos países, unidos por el Cinturón de fuego del Pacífico, también por el culto a la Virgen de Guadalupe. Yo no lo quería decir, pero estoy seguro de que ambos lo pensamos: también los sismos están muy presentes en ambas naciones. ~


    ×

    Selecciona el país o región donde quieres recibir tu revista: