Puro glamour XII. El tarot de Ozu y la pitonisa ful

Una tirada en el tarot de Ozu sobre el pasado, el presente y el fututo: los animales, la complicación, el ocio.
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Todo empezó porque no tenía claro qué hacer con la presentación del libro. Lo que yo quería era hacer una fiesta en un bar, que nadie hablase ni nada de nada, y que mi inversión en alcohol hiciese que la gente comprara el libro para que tuviera sentido para la editorial. Pero todo se complica y salirse de la norma conlleva un esfuerzo grande. No me decidía, y había que tomar una decisión más o menos pronto, el puente de diciembre estaba a la vuelta de la esquina y luego ya navidad, etc. Una amiga estaba casi tan dubitativa como yo con respecto a la presentación de su libro y se ofreció a consultar por mí el I Ching, a ver qué decía. “Exige gran capacidad interpretativa”, dijo ella después de que cada una interpretáramos lo que había salido de manera opuesta. O más bien nuestra visión de lo que era convencional era distinta. 

–¿Te echo el tarot de Ozu? –escribió enseguida. 

No hice ninguna pregunta, solo elegí un número del 1 al 38; elegí el 24, y mi amiga me dijo que podía sacar una carta o tres, que se corrresponderían a pasado, presente y futuro. Yo quería esa modalidad que me evitaba la pregunta. Pero mi amiga se hizo un lío y sacó solo una, salió la gravedad, que me asustó un poco porque prefiero la gracia. Mi amiga se llamó la pitonisa ful y volvimos a empezar. Elegí el 6 y salieron tres cartas: pasado, los animales; presente, la complicación; futuro, el ocio. A mi amiga la pitonisa ful lo de los animales le sorprendió mucho; le dije que el futuro me gustaba, el ocio, y que el presente, la complicación, me cuadraba. 

Me mandó tres audios con las lecturas del tarot de Ozu, entre medio escribió: “Me temo que todo es más confuso que antes de preguntar”. 

AUDIO 1: “Los animales es el pasado, entonces te leo parte de lo que sale en el libro. Dice: ‘Tenía que salir una jirafa, qué animal más raro, más maravilloso. Tenía que salir porque esta historia parece que va de personas, pero no, en realidad va de animales, va de animalillos, va de lo que de animalillos hay en nosotros. Lo que cuenta la película es el encuentro por una mezcla de azar y de egoísmo entre un niño perdido y una mujer mayor y solitaria, un encuentro en el que durante mucho tiempo guardan sus distancias. Del niño se dice a veces que es como un gato, otras como una mula, otras como un perro, hay algo animal en el niño, sí, está bien que así sea. Está bien que el niño sea un poco humano, pero sea también otra cosa, algo que nos mira desde fuera de lo adulto, como si el niño tuviese que ser siempre una pregunta, un desconcierto, algo tan raro como una jirafa; como si con su sola presencia el niño nos preguntase cómo puede el mundo que nosotros los humanos adultos hemos hecho ser lo que es, como si nos preguntase eso y no supiésemos qué responder’. [Aquí hay unos segundo de silencio] Y dice… ‘El mundo sigue, aunque quizás la película haya conseguido ser un poco lo que buscaba, ser mirada de jirafa, mirada de animal que interroga, traer el recuerdo de nuestra condición animal, de nuestra necesidad de dar y de recibir calor, el recuerdo de que el mundo en realidad se debería parar. La película quiere ser eso: pregunta que abre el corazón’. Esto es en lo que está basada la situación por la que has preguntado [risas]”. 

AUDIO 2: “La segunda, las complicaciones, que es el estado actual, dice: ‘Hacían coreografías que quizás se habían inventado o que quizás habían visto en el cine. Pretendían vivir como si el mundo fuese un musical y el mejor camino para llegar de un punto a otro fuese el camino más complicadamente bailado. La juventud aquí es un musical, la juventud aquí es vivir haciendo piña, haciendo ideograma, la juventud aquí como en cualquier otra parte es algo hecho para acabarse temprano. Aprobar también es eso, aprobar es empezar a perder el musical, es quizás dejar atrás el tiempo en el que uno todo lo hace complicado a propósito y pasar al tiempo en el que a uno todo se le va haciendo complicado sin quererlo. Al final de la película adivinamos algo de eso, solo el que no aprobó sigue bailando, sigue teniendo tiempo para la complicación.’ [Silencio] Esto… y dice: ‘Quizá sea esa la historia, un pedacito que se separa de un ideograma que se junta con otro pedacito separado de otro ideograma, los dos forman entonces un nuevo ideograma, una nueva unidad de gracia y de sentido, como si no se pudiese ser al mismo tiempo parte del nuevo ideograma y parte del antiguo, como si hubiese que elegir entre los dos, como si el tiempo fuese eligiendo por nosotros. Quizá sea esa la historia. El caso es que al final el chico un año más baila, todavía baila’.”

AUDIO 3: “Y en el futuro… ’Y entonces sucede algo, sucede un pequeño azar, un pequeño milagro que hace que esa nube se disipe y se les aparezca tal cual el presente, un presente íntimo, un presente casero. El corazón quizá les late más lento, entonces, aceptan estar viviendo ahí, entonces aceptan verse viviendo eso: su presente, sus vidas. No se trata de una renuncia, podría parecerlo, pero no, renuncia era lo otro, renuncia era en el Pachinko, el velódromo, la mentira, renuncia era la pena. Esto no es una renuncia, es un despertar, un despertar es como un home run que le sucede a uno mismo, un despertar es descubrir la felicidad de sentirse de pronto presente y atento, de sentirse aquí y no allí, fuera, en otra vida’.”