La obra y el pensamiento de Annie Le Brun se explayan hasta los confines de nuestras preocupaciones y nuestros cuestionamientos; a través de sus escritos indaga las angustias y los linderos más oscuros de nuestro ser. Annie Le Brun participó en las actividades del movimiento surrealista durante los años sesenta y editó las obras completas del Marqués de Sade, a quien además dedicó un ensayo magistral. Desconcertada e indignada por la miseria de nuestros tiempos, publicó Del exceso de realidad. Decididamente opuesta a todo sistema ideológico, sus trabajos dan preferencia a los creadores más rebeldes: entre otros, escribió acerca de Raymond Roussel y Alfred Jarry, denunció los excesos de los movimientos feministas cuando nadie se atrevía a hacerlo y defendió a Aimé Césaire cuando los autores de la llamada criollidad intentaban regatear el aspecto fundamental de su aporte. En nuestra época, cuando las modas y las mudanzas afectan por igual el ámbito del pensamiento y de la creación, es reconfortante sentir que el vigor de una reflexión libre y original permite desafiar los engaños y los falsos valores impuestos por un sistema fascinado con los cambios incesantes. Annie Le Brun visitó México en junio de 2011 y tomó la palabra en dos ocasiones para alertarnos y recordarnos que es preciso no ceder a la resignación. El diálogo que sigue es representativo de sus intervenciones acerca del tema del mal. Con sus palabras nos perturba, nos impide adormecernos y nos niega la comodidad que a veces pueden procurarnos los pensamientos más conformistas. • • • El nuevo mal que afecta nuestro tiempo y carcome los espíritus consiste en imponer el desvío o la reversión para mejor luchar contra la adversidad fundamental. Frente a semejante y tan terrible eficacia, ¿qué soluciones le parecen más idóneas? Si quisiera ser cínica, aseguraría con Marcel Duchamp: “No hay solución porque no hay problema.” Precisamente porque nuestras sociedades se caracterizan por el hecho de que la mayoría sigue sin reparar en la mercantilización de los contrarios, que se ha vuelto uno de los motores del marketing. Así, de alguna manera, se puede vender el doble de productos. A propósito de la satanización de la pedofilia: ¿cómo no ver que esta satanización se acompaña de una evidente explotación erótica de la muy temprana adolescencia, por ejemplo, a través de los maniquís que se escogen cada vez más jóvenes? Es un ejemplo entre muchos otros de lo que llamé la racionalidad de la incoherencia, que se ha vuelto un pensamiento normativo de nuestro tiempo, cada vez más seductor, porque presenta la enorme ventaja de justificarlo todo y hasta su contrario. Al buscar hace poco un título a la compilación de los artículos que escribí los últimos diez años, sin pensarlo mucho, dos palabras me vinieron a la mente: “allende” y “distintamente”, como si se tratara de desarrollar una muy distinta forma de crítica que aspirara a reconquistar la coherencia sensible de la que depende la singularidad de cada quien. Es un medio para impedir el … Sigue leyendo Annie Le Brun
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