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(Con Ana García Bergua)

Miércoles 26 de marzo, 2008

Querida Ana: Acabo de recibir tu Pie de página, solo he tenido tiempo de hojearlo y ojearlo, y, como acostumbro con los libros de tal género (si es un libro de algún género), he leído los incipit de los textos y me ha entrado la fuerte gana de leerlo despaciosamente, como en (según dice la contraportada) paseos memorables, paseos que serán idaivueltas nocturnas por el pasillo de mi casa (ay, sin que venga la querida Polvorilla, muerta hace un año, a morderme los talones como siempre hacía cuando en ese trance leía yo algo en voz alta o más bien en susurros). Por lo pronto, gracias por las dos dedicatorias, la dedicatoria impresa, que gratamente comparto con Fabio Morábito (de quien soy uno de los honrosos “descubridores”, ¿sabías?) y la dedicatoria manuscrita, muy generosa aunque inquietante: nada me inquieta más que ser un tipo que imparte enseñanzas y cuando alguien me llama maestro suelo responderle airado y en cierto tono carpetovetónico “¡Eso lo será usted!”. (Yo creo que le dicen a uno maestro por no decirle viejo, cosa que uno es de manera mucho más visible e irremediable.) Eres toda una escritora, y una escritora elegante, con una sabiduría (que no te he enseñado yo) para aliar distancia con intimidad, lirismo e ironía, observación y ensoñación. Conozco ya algunos de los textos, no sé si llamar a alguno ensayo, a otro poema en prosa, a otro crónica, y al diablo, qué importa, son páginas vivas, son escritura vivida y bebible. La señorita griega (¿o bizantina?) de la elegante portada es un acierto: eres tú, tal como en ti misma la escritura te transforma.

Te lee y te quiere

josedelacolina.

ana garcia

Enviado: jueves, 27 de marzo de 2008 06:59:53 a.m.

Querido Pepe:

Qué gusto que te llegó el libro y qué gusto recibir tu

mail; me dan ganas de seguir agradeciendo con

inclinaciones japonesas. Ya sé que me puse un poco

ceremoniosa con la dedicatoria manuscrita y te ofrezco

(que no te pido, como mal dicen por ahí) más japonesas

disculpas. No sabes la alegría que ha sido para mí

leerte, pues eres un escritor inquietante y divertido,

ambas cosas que me gustan mucho, y uno aprende de

leerte y escucharte aunque no quiera, y aunque no lo

pretendas tú. Y bueno, brindo con mi café matinal por

haber recibido tu respuesta tan generosa a este Pie de

página y por la desaparecida Polvorilla, cuyo

fantasmita seguro te acompaña en tus paseos. Muchos

abrazos,

Ana

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