Sigrid Nunez: Las historias de mujeres suelen ser historias tristes

'Cuál es tu tormento, comparte con 'El amigo', la anterior novela de la escritora, un estilo, un tono y una visión no necesariamente pesimista, pero sí crepuscular, del mundo.
AÑADIR A FAVORITOS

“Las vidas de los demás, y específicamente sus recuerdos del pasado, son una fuente de interés genuino para mí”, afirma, avanzado su relato, la narradora de Cuál es tu tormento, y agrega: “Creo que es muy cierto lo que oí decir una vez a un famoso dramaturgo, que no hay seres humanos verdaderamente estúpidos, ni vidas humanas que carezcan de interés, y que lo descubriríamos si estuviéramos dispuestos a sentarnos y escuchar a la gente. Pero a veces has de estar dispuesta a sentarte durante largo tiempo.”

La narradora del nuevo libro de Sigrid Nunez (Nueva York, 1951) tiene la disposición y el tiempo para hacerlo; de hecho, tiene todo el tiempo del mundo, el del duelo que se anticipa a la pérdida, “un sufrimiento incontable”, “demasiado inabarcable para decirlo”. Una amiga de la juventud se enfrenta a un cáncer terminal; cuando le pide que la acompañe a una casa en la costa de Nueva Inglaterra porque no quiere estar sola cuando recurra a la eutanasia, los recuerdos de la amiga, pero también los suyos propios, y la sensación compartida de que hablan de libros por última vez, de que es la última ocasión en que ven un filme juntas, de que las suyas son las últimas risas que comparten, establecen entre las dos mujeres un nuevo vínculo hecho de orgullo y sacrificio, de ayuda y de amor, que transcurre mientras el tiempo se les acaba.

Nunez tenía 67 años cuando su séptima novela, El amigo (Anagrama, 2019), obtuvo el National Book Award; se podría pensar (y la autora admitió haberlo hecho, en un par de entrevistas) que a ella también se le estaba acabando el tiempo: a excepción de su magnífica memoir del tiempo en que vivió junto a Susan Sontag y David Rieff, su pareja por entonces, que Errata Naturae publicó en 2013, ninguno de sus libros había sido publicado en español hasta El amigo, con el que Cuál es tu tormento comparte un estilo, un tono y una visión no necesariamente pesimista, pero sí crepuscular, del mundo; como si Nunez fuese de la idea de que, como afirma el conferenciante en la intervención pública con la que da comienzo la novela, “un extraterrestre que un día estudie nuestro derrumbe muy bien podría concluir diciendo: la libertad era demasiado para ellos. Preferían ser esclavos”.

Si en El amigo la narradora tenía la oportunidad de compartir el duelo por la pérdida de su antiguo maestro con el perro que este le dejó en herencia, un dogo ya viejo que se convierte en “el amigo” perdido en primer lugar y luego, en segundo lugar, en parte de ella, ayudándola en su aflicción, en Cuál es tu tormento no hay mucho sitio para el auxilio, y bastante menos para la esperanza. La política estadounidense reciente, la inminencia del cambio climático y la destrucción de un mundo natural sin el que la continuación de la vida humana no es posible son el telón de fondo frente al que se desarrollan las otras historias de este libro, las de hombres, y en especial mujeres, a quienes la narradora, en su “genuino interés” por las vidas de los demás, presta una atención intensa y deslumbrante: la de la hija de madre soltera que imagina que su madre y sus abuelos son los culpables de que no haya conocido nunca a su padre; la de un gato de infancia dickensiana; la de una novela de misterio en la que el asesino añora la educación formal que nunca pudo recibir y se identifica con John Travolta; la de una vecina anciana que cree que Hillary Clinton trabaja “para Satán” y que los cristianos y “los norteamericanos auténticos y patrióticos” están en peligro; la de una niña a la que todos llaman en la escuela “Winnie The Poop” (Winnie, La Caca); la de la ocasión, un doce de octubre, en que la narradora consultó el saldo de su cuenta corriente y descubrió que tenía 1492 dólares; la de la mujer mortalmente enferma que se descubre observando a su marido y viendo que este está, por primera vez en mucho tiempo, feliz, contando los días que faltan para tener toda la casa para él y volver a ser libre; la de un documental austríaco que da cuenta de los rezos de un puñado de personas y lleva a John Waters a afirmar: “lo que la película deja claro es que, si realmente hubiera un Ser Supremo que tuviese que escuchar las oraciones de la gente todo el tiempo, se volvería loco”.

Nunez vuelve siempre a la historia de la amiga con cáncer, sin embargo: sobre ella se proyecta, parece inevitable, la historia de la enfermedad y la muerte de Susan Sontag, así como algunas de sus ideas y una mirada extraordinariamente piadosa a un mundo roto por el que desfilan personas llenas de dolor, en especial mujeres. “Las historias de mujeres suelen ser historias tristes”, admite la narradora en un momento, y agrega, a modo de advertencia: “Si pones a un grupo de mujeres en un libro, tienes ‘narrativa de mujeres’. Que evitarán casi todos los lectores varones y no pocas lectoras.” Pero Cuál es tu tormento no es “narrativa de mujeres”, y lectoras y lectores harían mal en perdérsela; es algo inferior a El amigo, pero eso solo significa que es una novela magnífica, en la que destacan la sensatez y la piedad ante lo que la autora de Contra la interpretación llamó “el dolor de los demás”, ese dolor que siempre, y Nunez lo pone de manifiesto de una forma excepcional, es el nuestro, que continúa hurgoneando en nuestro pasado o, como en el caso de la vejez y de la enfermedad mortal, espera por nosotros en el futuro, y es un enigma que solo la gran literatura puede enseñarnos a comprender. ~