Octavio Paz en Yucatán

Octavio Paz llegó a Mérida el 11 de marzo de 1937. A principios de febrero, sus amigos Octavio Novaro Fiora del Fabro y Ricardo Cortés Tamayo le habían propuesto sumarse al proyecto de educación para hijos de obreros y campesinos: "Acepté inmediatamente: me ahogaba en la Ciudad de México".1 ¿Qué lo ahogaba? Sus condiciones eran promisorias: luego de la aparición de Raíz del hombre y, sobre todo, de ¡No pasarán!,2 tirios y troyanos lo reconocen como el poeta más prometedor de su generación. Rafael Alberti había declarado que sus poemas de amor le parecían lo más "revolucionario" que había leído en México;3 el comunista Enrique Ramírez y Ramírez: "Paz pertenece —quiérase o no— a la Revolución, a su proceso vivo y grandioso";4 el moderado Rafael Solana: "Octavio Paz es el más serio y el más consciente de los jóvenes poetas y tal vez el llamado a escalar las cimas más altas";5 y Elías Nandino, y Jorge Cuesta y…      Quizás la fuerza de la recepción era ingrediente del ahogo. El éxito de ambos libros aumentó la plusvalía del joven Paz en el mercado político de los prestigios en vísperas del Congreso de Escritores, Artistas e Intelectuales. Se llevaría a cabo en enero de 1937 promovido por la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) que, bajo la "guía de nuestro jefe Stalin" —como decía su jefe, José Mancisidor—, se había aliado al gobierno de Lázaro Cárdenas con ánimo de graduar la Revolución Mexicana a la Revolución. El apoyo del gobierno ensoberbecía a la LEAR, que con altivez administraba pureza ideológica, ortodoxia estética y penosos oportunismos: la LEAR que Cardoza y Aragón llamo "la Santa Inquisición";6 una LEAR que cumplía su compromiso con el Frente Popular: la alianza entre la URSS y las izquierdas, comunistas y no, anunciada por Dimitrov en el VII Congreso de la Internacional que promueve la oposición al fascismo en el entendido de que tal oposición se expresa sólo como lucha por el socialismo.      El entusiasmo de los frentes populares incluía de manera especial a los jóvenes. En México, el sector juvenil del Partido Comunista Mexicano (PCM), las Juventudes Socialistas Unificadas de México (JSUM), organizan el Congreso Nacional de Estudiantes en Mérida (septiembre de 1936) en que los jóvenes "exigen" una educación "orientada por el materialismo dialéctico". En vísperas del Congreso de Escritores, el PCM le ordena a Efraín Huerta que atraiga a los poetas jóvenes y, en especial, a Paz. Huerta suplica a los jóvenes literatos que "se acerquen cada día más a la LEAR"7 y llega a darlo como un hecho: "Los poetas están dispuestos a dar el ejemplo. Por eso se han comprometido a colaborar preparando una ponencia especial sobre poesía. Así lo han prometido y lo cumplirán […] en una ponencia que promete ser brillante, pues para elaborarla se han unido Octavio Paz, Octavio Novaro, Rafael Solana, Alberto Quintero Álvarez y otros poetas llenos de entusiasmo juvenil".     Paz se resiste, incómodo ante el hecho de que, para subrayar el compromiso de los poetas, se acuse … Sigue leyendo Octavio Paz en Yucatán