El Espacio Solo como recurso cultural madrileño en la escena artística contemporánea

Espacio Solo se ha convertido en apenas cuatro años en un museo imprescindible en el panorama cultural madrileño ayudando a entender en qué consiste y cuáles son los entresijos del arte contemporáneo.
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Espacio Solo se ha convertido en apenas cuatro años en un museo imprescindible en el panorama cultural madrileño ayudando a entender en qué consiste y cuáles son los entresijos del arte contemporáneo.

Espacio Solo se fundó en 2017 en un impresionante piso de 1.400 metros cuadrados cuya renovación estuvo a cargo del estudio de arquitectura Juan Herreros en el edificio Millenium frente a la Puerta de Alcalá, en la icónica Plaza de la Independencia. Juan Herreros estableció como hilo conductor de su proyecto de remodelación museística que “lo urbano (lo) conquistara todo”. Para lograr este objetivo, utilizó materiales de aspecto industrial tales como el hormigón pulido, el cemento, la chapa, los terrazos reciclados, los linóleos, y las gomas industriales. El resultado de esta intervención se traduce en una estética elegante y sobria donde las obras de arte encuentran un escenario arquitectónicamente exquisito donde exhibirse.

Al visitante le recibe una fabulosa puerta de acero corten con el logotipo del Espacio Solo replicando las esféricas “oes” a modo de lienzo mironiano donde los círculos flotan ingrávidos en el lienzo ferroso, dando paso al invitado a la inesperada colección. Ya en el portal, admiramos uno de los magníficos soundsuits del artista afroamericano Nick Cave (Missouri, 1959). Como se explica en la página web de la colección, son “wearable sculptures that hide gender, race and class, forcing performers and viewers into new territories, free of preconception”. No es casualidad, por lo tanto, que la obra de Cave nos reciba y nos prepare mentalmente para descubrir una colección sin prejuicios o ideas preconcebidas sobre la naturaleza e identidad que configuran la esfera artística actual. Espacio Solo se identifica, así, con un espacio nuevo, diferente y rompedor dentro del ya activo panorama cultural madrileño.

La arquitectura

El ascensor, que sube al primer piso del edificio donde se encuentra el museo, es de factura industrial y está intervenido plásticamente con el mural Óbices de una quimera millennial del artista urbano e ilustrador surrealista pop Grip Face (Palma de Mallorca, 1989). Este espacio de puente entre lo exterior y lo interior, entre el museo y la calle se transforma, frente a nuestros ojos, en una obra en continuo movimiento donde los característicos retratos-máscaras del artista, que incluyen rasgos faciales exagerados y definidos por una viva paleta de colores planos se van deconstruyendo, a medida que ascendemos, en una gama de expresiones exageradas cada vez más expresionistas hasta llegar a la completa abstracción visual.

A la llegada, la originalidad se percibe en el propio concepto de espacio-museo. Las primeras tres salas, dedicadas a las exposiciones temporales, siguen los patrones museísticos tradicionales, salvo la ausencia de cartelas. La dirección del museo ha considerado que la filosofía a seguir en toda visita será a través de explicaciones privadas a cargo de los denominados guest ambassadors. De esta forma, la visita se convierte en una experiencia personal, íntima, como si el anfitrión estuviese explicando la colección a su invitado. En este contexto, la tradicional cartela pierde todo su sentido.

Sin embargo, el concepto de cuasi sala ad hoc desaparece a medida que avanzamos en la visita y nos enfrentamos a un espacio dinámico y versátil diseñado a modo de laberinto circular donde fácilmente podemos seguir un circuito establecido o romperlo y perdernos entre sus múltiples zonas que alojan la colección permanente. Al inundar estos espacios domésticos de obras de arte, se produce una metamorfosis transformadora en la que el visitante se siente alejado de los canales convencionales de las experiencias museísticas más al uso.

En esta línea interpretativa, Espacio Solo recuerda a los Wunderkammers, aquellos gabinetes de curiosidades que empezaron a proliferar en la Europa del siglo XVI a raíz de la investigación humanística y los adelantos tecnológicos. A modo de wonder-room cada zona del museo se llena de piezas raras, exquisitas, grandes, pequeñas, bizarras, exóticas, grotescas, bellas, sublimes. Donde los géneros, técnicas, soportes, new media art, arte sonoro y materiales se entremezclan creándose un nuevo orden dentro de la pluralidad propia del arte contemporáneo donde tanto el cómic, dibujo, viñetismo como los avances científicos aplicados a la creación artística adquieren un gran protagonismo.

Finalmente, el tercer espacio lo configura la plaza urbana Sala Moebius, que, como la banda homónima, parece tener las misma forma laberíntica y retorcida, pudiéndose circular visualmente tanto por arriba como por abajo. Se encargó su decoración al ilustrador, diseñador gráfico y muralista español Juan Díaz-Faes (Oviedo, 1982). Así, el mural titulado La batalla de Crolla (2019) ocupa la inmensa pared principal. Este es un fiel ejemplo de su estética pictórica caracterizado por el uso de patrones repetitivos, composiciones amalgamadas de líneas geométricas cuyas formas evocan personajes totémicos creados con un lenguaje visual imaginativo y creativo. Quizá, inspirados por el título, la figura represente un combate de boxeo donde la paleta cromática se limita a blancos, grises y negros y cuyas formas geométricas se entrelazan para dar paso a unos personajes inesperados definidos por sus formas laberínticas y sus esquematizados rasgos faciales que se limitan a una línea curva y dos círculos a modo de labio y ojos.

En la pared opuesta, aparecen dos instalaciones del mismo Faes. Skate Wall 01, donde 16 skates decorados con ilustraciones del lenguaje pictórico Díaz-Faes se disponen en dos líneas de 8 elementos cada una. A su lado, Black Claudios, 18 tablones de madera pintados en blanco y negro con los esquematizados rasgos faciales mencionados anteriormente: dos círculos y una recta se alternan en diferentes patrones compositivos.

Díaz-Faes representa un claro ejemplo de cómo las galerías de arte y los museos han incorporado el arte urbano en sus salas capitalizando, así, esta tendencia artística. De esta forma, debido a la demanda en el mercado del arte, se ha observado cómo paulatinamente el grafiti y el arte urbano se han ido comercializando e introduciendo en espacios museísticos. De hecho, la idea era que La batalla de Crolla compartiera alguna de las características del arte urbano. En este caso, se pensó que fuese una obra efímera sustituyéndola por otro mural al cabo de un año, idea que fue descartada con el paso del tiempo. El debate sobre si el arte urbano debe formar parte de un museo está abierto: ¿dónde deben reproducirse estas obras?, ¿pierden su esencia al exhibirse en un museo?, ¿se podrían seguir denominando “arte urbano”?

Los creadores del proyecto

Como es bien sabido, el Renacimiento europeo fue el momento de esplendor del mecenazgo a través de la burguesía, la nobleza, la monarquía y la Iglesia. Fueron individuos, familias e Instituciones que invertían parte de su riqueza en las artes y las ciencias. Esta tradición continúa siglos después de la mano de filántropos que siguen contribuyendo en favor de diferentes disciplinas culturales. Actualmente, podríamos distinguir, en líneas generales, entre dos tipos de mecenazgos. El llamado crowdfunding, que podríamos traducir como “micromecenazgo” o “mecenazgo colectivo”, donde pequeñas donaciones privadas financian iniciativas culturales a través de las redes sociales. De esta manera, los nuevos mecenas financian al artista, al científico en un plazo de tiempo determinado y no se precisa de una gran fortuna para convertirse en un pequeño padrino cultural en este nuestro siglo.

La otra alternativa sería la figura del mecenas tradicional. Actualmente, y debido a sus nuevas particularidades, podría denominárseles también “activistas del arte” cuya labor principal no es solo financiar sino también conectar, acompaña, apoyar y difundir la obra de artistas tanto emergentes como consagrados. Un buen ejemplo de este tipo de mecenazgo es precisamente Espacio Solo, cuyos principales responsables, David Cantolla (creador de Pocoyó) y Ana Gervás (heredera de Mahou), han afirmado que “para Solo, el mecenazgo es casi su misión fundamental”. Escogieron el nombre de Solo para su plan de patrocinio porque querían poner su foco solamente en los artistas y en sus obras. El tipo de apoyo para con los artistas que invitan a sus proyectos es muy personalizado, adaptándolo a las necesidades del artista y de la obra que estos buscan desarrollar. De hecho, complementando la labor museística, Cantolla y Gervás gestionan dos residencias para artistas, una en Madrid y otra en Somo (Cantabria). En ellas los autores pueden crear libremente sin las preocupaciones prosaicas que les distraigan de sus quehaceres intelectuales. Las estadías dependen de las necesidades del artista.

El mecenazgo y la pasión por el arte de Cantolla y Gervás se extiende a otros proyectos, todos ellos complementarios. Así, la compañía 6-Forest se ocupa de descubrir y acompañar a creadores de toy art produciendo y creando divertidos y originales muñecos artísticos coleccionables realizados artesanalmente con impecable factura y de venta limitada. Díaz-Faes es uno de los artistas que ha creado varios muñecos bajo este proyecto. Espacio Solo está salpicado de estos creativos y coloristas toy art en diferentes espacios del museo, dándole un aspecto divertido y festivo al museo.

Plataformas de apoyo a artistas

La plataforma Onkaos apoya a los artistas que utilizan e incorporan las nuevas tecnologías en sus obras de arte. Uno de los creadores más sorprendentes con los que trabajan es el alemán Mario Klingemann, pionero en la inteligencia artificial aplicada al arte. Entre sus obras expuestas actualmente destacamos Appropriate response: una instalación compuesta por un reclinatorio conectado a un panel informativo que recuerda a los que había antiguamente en los aeropuertos. El momento en el que el visitante se arrodilla en el reclinatorio a modo de rezo, el panel reproduce frases universales que no provienen de una base de datos, sino de un proceso de aprendizaje por parte de la máquina. De este modo, nos encontramos con que la técnica o el medio, de esta instalación no es otro que la inteligencia artificial. La máquina ha desarrollado la imitación de las capacidades cognitivas humanas para la creación de narrativas literarias, produciéndose así una obra artística generada por Inteligencia Artificial.

Ton Meijdam, Thom Snels y Béla Zsigmond, más conocidos como SMACK, es otro de los colectivos promocionados por Onkaos. Se trata de un reconocido grupo artístico holandés que recurre a la tecnología y a la animación en 3D para crear obras figurativas. Siguiendo esta técnica han creado el tríptico Speculum, reconstrucción postmoderna de la obra del Bosco, El jardín de las delicias.

Asimismo, Future Day Global como anuncian en su plataforma digital, es otra de las instituciones del grupo que pretende crear sinergias entre el arte, la ciencia, la tecnología, la arquitectura, la filosofía política, la educación y la economía digital.

Igualmente, Limited by Solo es una de las organizaciones bajo su mecenazgo y extensión natural del Espacio Solo:

 

[…] Como parte de su misión de mecenazgo, la colección SOLO abre sus colaboraciones con artistas y las lleva fuera de sus espacios museísticos.

Reconocidos artistas y también creadores emergentes se unen en Limited by SOLO diseñando piezas exclusivas que buscan perpetuar el gusto por las artes y alimentar la semilla del coleccionismo. Piezas, que perduran en el tiempo, de alta calidad y de reconocido valor artístico.

Concebidas en estrecha colaboración con los artistas, las obras diseñadas en exclusiva son el resultado de un exquisito proceso de elaboración, con materiales de alta calidad y en el que también participan reconocidos artesanos y talleres. El proceso finaliza con un distinguido packaging que, concebido como parte de la obra, acompaña cada pieza.

Uno de los artistas promocionados por Limited by Solo es el pintor e ilustrador español Sergio Mora (1975), también conocido como Majicomora. Su producción se caracteriza por un estilo surrealista pop español donde la infancia, los juguetes, la televisión, el pop, los dibujos animados y la ciencia ficción están presentes.

En una de sus obras Guernica Love Story (2010), el título de la obra nos hace buscar paralelismos y referentes con la obra picassiana que no están claros a simple vista. La paleta cromática warholiana domina la composición, amarillos, rosas, potentes verdes y rojos intensos. En este universo icónico de Majicomora destacan seres de propia creación como perros toreros, mujeres felinas, objetos donde se mezcla la tradición española con ilustraciones de los años 30 de Looney Tunes y Merrie Melodies como el botijo a lo Bugs-Bunny o el porrón de vino desde donde sale una cometa multicolor. Todos ellos dispuestos a modo de collage o de álbum de sellos recortable de los años 50 ocupado por imágenes y composiciones irónicas. Así, saliendo de una caseta de perro rosa, decorada con lágrimas multicolores aparece una cabeza felina en forma de llama provocando un grito que nos recuerda a aquella del Guernica, salvando las distancias cromáticas y estéticas. En fin, unas representaciones de la cultura popular que se acercan al eje de lo español, de lo andaluz (con sus toreros, monteras, trajes de luces, jamones, guitarras flamencas, porrones, botijos) pasados por el tamiz de la descontextualización propia del surrealismo y de la lupa postmoderna.

Como último proyecto en la carrera meteórica de este grupo, se está procediendo a crear un segundo Espacio Solo en los alrededores de la Plaza de España de Madrid.

La colección

Espacio Solo cuenta con 807 piezas de las cuales se exhibe simultáneamente una selección de alrededor 150 obras. Junto a esta selección de la colección permanente se crean exposiciones temporales que van rotando cada cierto mes para poder dar visibilidad al total de la colección. Igualmente, estas exposiciones temporales acogen obras invitadas que complementan al discurso expositivo.

Asimismo, la colección Solo tiene una clara vocación internacional, global y multidisciplinar con artistas procedentes de 34 países (59 artistas estadounidenses, 20 españoles, 13 japoneses y alemanes, 11 surcoreanos, 9 británicos, 8 canadienses y chinos, 5 daneses, 6 franceses, holandeses y polacos, 4 rusos e italianos, 2 mexicanos, cubanos, serbios, suecos, austriacos, ucranianos y taiwaneses. Finalmente, un artista por cada país que representa al resto de las naciones que conforman esta cosmopolita colección: Suiza, República Checa, Salvador, Chile, Israel, Perú, Brasil, Georgia, Filipinas, Azerbaiyán, Irán, Bélgica y Estonia.

Como ya he apuntado anteriormente, Cantolla y Gervás, expertos conocedores de la escena cultural contemporánea, han buscado tener una amplia representación de todas las expresiones artísticas. De esta forma, el visitante a lo largo de su recorrido se ve sorprendido en cada espacio por creaciones únicas cuyo mensaje principal es la originalidad estética, la deconstrucción estilística y el hibridismo entre géneros artísticos. Así, encontramos pintura, escultura, dibujo, videoarte, videojuegos, readymade, arte-objeto, fotografía, instalación, collage, arte generado por inteligencia artificial, diorama, xilografía, cómic, viñetismo, arte mural, arte urbano, arte textil, objet trouvé y sound art.

Algunas de las piezas son de difícil calificación, como el japonés, Akihiro Higuchi, que decora insectos disecados con intrincados diseños.

La variedad de artistas en cuanto a corriente generacional también queda patente. Encontramos a Cassie McQuater (Detroit, 1987) creadora de videojuegos, cuya meteórica trayectoria la sitúa como un referente en esta disciplina. O el autodidacta británico Danny Fox (1986), claro ejemplo del crecimiento como artista a partir del mecenazgo y la estadía en residencia por parte de Espacio Solo.

Por otro lado, un buen porcentaje de la muestra lo conforman artistas veteranos como el viñetista español El Roto y su compatriota Carlus Padrissa, uno de los fundadores y director de la compañía La Fura dels Baus. La pintora suiza Miriam Cahn, una del 12% de mujeres artistas que forman parte del plantel artístico de la Colección; Neo Rauch (Alemania, 1960) considerado el fundador de la New Leipzig school artists; Paul McCarthy (Utah, 1945), uno de los artistas americanos vivos más influyentes en el arte contemporáneo, pionero en el videoarte y las performances; el polifacético y consagrado autor italiano Arduino Cantafora (1945), el icónico diseñador holandés, Richard Hutten (1967) cuyo conocido lema “no sign of design furniture” se ha aplicado a piezas tan conocidas como la taza Dombo; Kenny Scharf (1958) pintor y artista urbano estadounidense, sus icónicos grafitis trascendieron durante la década de 1980 en el corazón de Nueva York.

Otro ejemplo de estos artistas consagrados es el creador de juguetes surcoreano y diseñador de zapatillas Nike, Puma, Reebok, Coolrain Lee. Lee ha colaborado con la NBA haciendo figuras a tamaño real que imitan a jugadores de esta asociación. Para Espacio Solo ha creado bajo el título, Everyone Needs a Break iconos de la cultura popular a escala real en divertidas posturas de descanso.

Quizá, uno de los más artistas más conocidos y prolíficos que podemos estudiar en Espacio Solo sea Takashi Murakami. Él se mueve por diferentes mundos visuales: desde diseños de manga y anime en sus famosos Superflats, hasta sus colaboraciones con la marca de lujo, Louis Wuitton, o con el rapero Kayne West. Murakami exhibe en Espacio Solo esculturas de su personaje más famoso, Mr. Dob –El título de Mr. Dob viene de la palabra japonesa “dobojite” o ¿por qué?– (colores brillantes, orejas a modo de Mickey Mouse y sus dientes puntiagudos), que establecen un paralelismo visual con los toy-art que salpican la colección.

Finalmente, Pat Andrea (Holanda, 1942) el prestigioso artista holandés reconocido por ser uno de los representantes de la Nueva subjetividad y que actualmente es catedrático en la Escuela de Bellas Artes de París, también forma parte de estos consagrados artistas que forman parte de la muestra.

La colección Solo también la componen consagrados artistas fallecidos como el coreano Nam June Paik, el padre del videoarte (2006) o Howard Finster, considerado el Andy Warhol del Sur de EEUU (2001). Toshio Saeki (2019) controvertido e igualmente aclamado artista japonés famoso por sus pinturas y dibujos centrados en el erotismo, la violencia y la perversión.

Desde una visión ilustrada las instituciones museísticas se convierten en fuentes de saber a través de la diversión y el aprendizaje. En este caso, Espacio Solo, siguiendo esta tradición, acerca a los estudiantes al contacto directo con el arte más contemporáneo desde una perspectiva innovadora ya que proporciona al estudiante un contacto directo, una experiencia sensorial y una implicación emotiva a través de esta gran variedad de obras de arte. Al mismo tiempo, dada la naturaleza de la colección que hemos explicado, este museo fomenta un diálogo intercultural y global, consiguiéndose todo esto fuera del ámbito escolar pero dentro del contexto de la educación artística o de las disciplinas de la cultura visual posmoderna.

 

 

 

 

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