Mi casa me es tan imprescindible como un árbol,
Ni humilde ni lujosa, un laberinto en el espacio
En que las cosas hablan de un sentido
Y revelan su quemante sueño de mundo,
Y abro las puertas mudo al visitante
Todos los días con la paz y el viento…
Cierro los ojos y escucho las murmuraciones
Incitantes de estas cosas inertes pero con vida,
Y una pálida luz violeta o azul expande
Mi certeza de que todo el Universo aquí despliega
Sus orillas, y en su compás mi centro.
Entonces la casa gira diminuta, y yo en ella
Con mi mente acomodo las cosas
Hablándoles de un ritmo, una función y un esplendor. ~
Enrique Acevedo. Cubrir la desgracia II: Japón, marzo 2011
Enrique Acevedo, corresponsal mexicano para Telemundo/NBC Universal, nos cuenta su experiencia sobre la cobertura del sismo, tsunami y emergencia nuclear en Japón.
El matiz y la dignidad
Podemos ha vendido sus discrepancias internas como sanas y normales, pero a la vez ha acusado a la prensa de inventarlas
Respuesta a Javier Marías
He leído o participado en suficientes discrepancias literarias para no advertir que el tratamiento de "señor García Ponce" bajo su aparente carácter…
Zaid y Dieste, confluencia en Monterrey
En 1952, Rafael Dieste impartió una charla que deslumbró al joven Gabriel Zaid, quien en ese momento descubrió que las matemáticas podían leerse. Desde aquel encuentro, una misma originalidad…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES