Estimado Gustavo Martín M.:
Su inquietud es justa y oportuna. Una revista es sus lectores, y la conversación que con ellos entabla. Aprovechemos esta vía para afinar esa valiosa retroalimentación.
La sección “En la mira” quiso ser un “observador ciudadano” que vigilara y señalara las inexactitudes y mentiras, las cacofonías y perversiones del lenguaje que caracterizan nuestra arena política y, también, no pocos de nuestros medios de comunicación. Quisimos, con esa sección, denunciar la estridencia ambiental y contribuir a elevar el nivel del debate nacional. Pusimos el ojo en la mira, disparamos… El tiro no salió por la culata, pero sí descubrimos que, simplemente, sumamos ruido. Uno de nuestros objetivos es promover la reflexión reposada, y las características de esa sección (urgente y beligerante) atentaban contra ello; por eso, a un año de existencia, la cerramos. No es arrojando vitriolo la manera de denunciar nuestras fallas, sino contribuyendo con ideas y debates inteligentes.
“Tertulia”, por su lado, era la zona de la revista constituida por columnas fijas, mensuales. Pero toda columna cumple un ciclo, y consideramos que, a casi siete años de existencia, ese ciclo estaba satisfactoriamente cumplido. No ignoramos que una revista, también, es sus autores, y nos damos cabal cuenta de la importancia que tienen en estas páginas las firmas y la amistad de Félix de Azúa (cuya columna aparecía en nuestra edición española), Hugo Hiriart, Guillermo Sheridan, Enrique Vila Matas, Juan Villoro y otros columnistas que se fueron sumando y restando de esa última planilla. Por ello es evidente que cada uno de ellos seguirá colaborando con frecuencia en estas páginas, pero ya no en una zona fija sino poblando, a placer, las diversas secciones de Letras Libres. La irrenunciable generosidad con que emprendieron sus colaboraciones mensuales y la alta calidad de éstas son virtudes que les reconocimos en privado y ahora en público. Usted, estimado señor Martín, los seguirá leyendo en estas páginas, y nosotros seguiremos esforzándonos por ser dignos de su lectura. –
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