El día cada vez más aplaza su partida,
y apagándose en el límite
deja entrever a duras penas
el paso de la luz a la noche.
Y todos los árboles, sin excepción, se dedican
a mirar el ocaso, como si allá
se decidiera de los días de abril. –
Sergéi Biérdnikov (1960): Poeta cercano al espíritu de Pasternak, ha publicado Todavía estoy ausente…
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