Francisco, a escena

La mala noticia de la elección de Jorge Bergoglio al papado es que la llegada de un Papa progresista tendrá que esperar.
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La mala noticia de la elección de Jorge Bergoglio al papado es que la llegada de un Papa progresista tendrá que esperar. La muy tensa relación de Bergoglio con el gobierno argentino en asuntos como el matrimonio entre homosexuales revela la hoja de ruta del nuevo Papa: difícilmente será este hombre de 76 años de edad el que dé un golpe de timón de verdad histórico al anacrónico rumbo de las políticas sociales de la Iglesia. No es, me temo, una desventaja menor. La Iglesia ha perdido la capacidad de dialogar con el mundo moderno y secular y la ceguera dogmática no es un buen augurio. A la luz del desprestigio que han significado los múltiples escándalos de abuso sexual y ante la dramática disminución de vocaciones sacerdotales y hasta de fieles en varias partes del mundo, la Iglesia habría acertado de haber elegido a un Papa de verdad reformista. Aún así, la elección de Bergoglio es, en términos generales, una buena noticia. El nuevo Papa tiene fama de ser un hombre humilde y sencillo. Parece acostumbrado a honrar la mejor faceta de su formación jesuita al mostrar, de acuerdo con los testimonios de quienes lo conocen, una auténtica propensión a enfocarse en los que menos tienen. Además, a juzgar por sus primeras palabras como Papa, parece tener (bendito) sentido del humor. Hace solo algunas décadas, la elección de un hombre de este perfil habría sido impensable (y ni hablemos de lo difícil que hubiera sido la elección de un jesuita en otros tiempos más lejanos). Si Francisco logra devolverle a la iglesia un poco de la humildad caritativa que es, a mi parecer, lo mejor de la fe cristiana, habrá hecho mucho por el trono de Pedro. La otra pregunta, claro, es si el Papa tendrá la disposición y el tiempo para reformar la curia como se necesita. En suma: ¿fueron valientes los cardenales y eligieron a un hombre que tomará las decisiones difíciles y urgentes o escogieron más bien a un administrador compasivo y bonachón, un líder temporal que no tocará privilegios y excesos? Ya veremos.