el cine japonés de horror versión remake (ahora cortesía del brasileño Salles) continúa tropezando con la más inconveniente de las piedras del género: la repetición. Nada hay peor que lo predecible cuando uno va en busca de un buen susto. Agua turbia debería marcar la decadencia de la moda del llamado “Jhorror“. No es casualidad, quizá, que todo en la propia película sea decadencia y descomposición. Dahlia (Jennifer Connelly) se muda a un decadente apartamento en la decadente isla Roosevelt de Nueva York sólo para enfrentarse a los demonios de su decadente matrimonio y a (¡sorpresa!) una niña de larga cabellera que emerge de entre aguas encharcadas para aterrorizar a cuanto incauto se cruce por su camino. Todo lo hemos visto antes. Y aburre. Al final, sólo diez minutos de inesperada ternura salvan, para los muy indulgentes, la cinta. Con Tim Roth como un abogado… decadente. -L.K.
Aspirantismo
En el Diccionario de los políticos: verdadero sentido de las voces y frases más usuales entre los mismos, para divertimiento de los que ya lo han sido y enseñanza de los que aún quieren serlo…
Pasiones sociales
La afirmación de David Hume según la cual la razón es y debe ser la esclava de las pasiones parece inquietante si la sacamos de su contexto. Al observar la lista de pasiones que presenta Hume…
Psicosis a la veracruzana con guarnición de zetas
El gobernador de Veracruz ha creado el delito de “perturbación del orden público” para perseguir por la vía penal a cualquier persona por hacer afirmaciones que el gobierno considere…
Por una democracia responsable
Desde 1984 estaba claro que nuestro país necesitaba volver al origen maderista de la Revolución: “Sufragio efectivo, no reelección”. Sólo las elecciones…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES