el cine japonés de horror versión remake (ahora cortesía del brasileño Salles) continúa tropezando con la más inconveniente de las piedras del género: la repetición. Nada hay peor que lo predecible cuando uno va en busca de un buen susto. Agua turbia debería marcar la decadencia de la moda del llamado “Jhorror“. No es casualidad, quizá, que todo en la propia película sea decadencia y descomposición. Dahlia (Jennifer Connelly) se muda a un decadente apartamento en la decadente isla Roosevelt de Nueva York sólo para enfrentarse a los demonios de su decadente matrimonio y a (¡sorpresa!) una niña de larga cabellera que emerge de entre aguas encharcadas para aterrorizar a cuanto incauto se cruce por su camino. Todo lo hemos visto antes. Y aburre. Al final, sólo diez minutos de inesperada ternura salvan, para los muy indulgentes, la cinta. Con Tim Roth como un abogado… decadente. -L.K.
Entrevista a Reiner Stach: “Kafka creó imágenes y escenas que atañen al núcleo de nuestra existencia humana”
El biógrafo de Kafka conversa, con motivo del centenario de la muerte del escritor, sobre el mito kafkiano, la enfermedad, la vida y la obra del autor praguense.
La selección española de fútbol derrota a Pablo Neruda
Por culpa de una mezcla de chapuza, dogmatismo y desidia democrática, muchas calles españolas llevan el nombre de personas asociadas a la dictadura y el terrorismo.
Hace diez años
El comentario escrito la noche del 11 de septiembre de 2001 y publicado en el número de octubre de la revista.
Las lecciones de Japón
Un japonés no dudaría en definir su país como saigai guni, “país de desastres”. A lo largo de su historia, Japón ha sido azotado por catástrofes naturales de toda índole: terremotos, tsunamis,…
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