Hay películas que, a pesar de ubicarse al margen del prestigio, la aceptación masiva o incluso el buen gusto, son fuentes de placer para muchos espectadores. Hay filmes, dentro del cine más industrial o popular, que pueden inspirar lecturas sorprendentes. Existen aproximaciones desde el derecho o la filosofía que son una forma distinta de ver una película conocida. Hay también largometrajes que son básicamente conversaciones, piezas de clasificación imposible y, simplemente, películas raras que nos gustan.
Todas esas formas de ver, pensar y hacer cine convergen en este número de Letras Libres. En él celebramos la riqueza del séptimo arte, su poder para internarse en las zonas oscuras de cada época y entregarnos obras rupturistas e inesperadas que nos permiten ensanchar nuestra experiencia estética.