“La necesidad de cambio se sigue expresando en Venezuela”: Luz Mely Reyes

La periodista venezolana desglosa en entrevista las claves del regreso de María Corina Machado a Venezuela.
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En la mañana del domingo 25 de octubre, María Corina Machado anunció su regreso a Venezuela. Mientras viajaba, en coche, desde Barquisimeto hasta Caracas, fue aclamada por multitudes entusiastas que sorprendieron al propio equipo de la líder opositora. La periodista Luz Mely Reyes, directora y fundadora de Efecto Cocuyo, desglosa en esta entrevista las claves de este retorno.

Vimos las imágenes: ¿cómo fue el recibimiento a María Corina Machado en Venezuela después de tanto tiempo de ausencia? ¿Qué nos dice la reacción de la gente sobre su liderazgo y el ánimo de los venezolanos al verla?

Para responder a esa pregunta, me voy a remitir a los testimonios que recabamos entre las personas que salieron a las calles y estuvieron en los sitios por donde pasó María Corina Machado. La gente decía: “Llegó la líder”. Otros decían: “Traes la esperanza”. Hombres y mujeres, llorando, le decían: “Tú eres la esperanza de que nuestros hijos vuelvan”. Algunas pancartas decían: “El petróleo es nuestro”.

Los testimonios que recabamos eran de una gran claridad política colectiva: la necesidad de cambio se sigue expresando en Venezuela. Una persona dijo: “El miedo cambió de bando. Dejamos de tener miedo y estamos saliendo a las calles”.

Creo que ese fue el clima que incluso desbordó al propio equipo de María Corina Machado. Si bien pensaban que, por supuesto, iba a haber algún tipo de reacción, no se imaginaron que iba a ser como fue.

¿Qué hizo posible su regreso precisamente ahora? ¿Qué sabemos de las negociaciones y del papel que jugó el gobierno estadounidense, o de lo que que hizo o dejó de hacer el gobierno de Delcy Rodríguez?

Lo que sé ha sido producto de fuentes secundarias. No tengo una fuente directa, aunque sí tengo una fuente muy cercana que me dijo que no había habido ningún apoyo por parte de Estados Unidos, solo que, evidentemente, sabía que ella iba a ir.

Su ingreso no fue por los puertos legales de Venezuela. Todavía no se sabe exactamente por dónde ingresó. Hay especulaciones, conociendo el territorio venezolano. Recordemos que Venezuela tiene una gran frontera marítima, de oeste a oriente, y en el oeste tiene una frontera terrestre muy amplia con Colombia.

Por el sitio donde hizo su primera aparición pública, la ciudad de Barquisimeto, que queda a 350 kilómetros de Caracas y relativamente cerca de la frontera, algunos presumimos que a lo mejor su ingreso fue por vía marítima, porque toda esa zona está relativamente cerca de la costa.

Se ha hablado mucho, desde hace ya un buen tiempo, del lugar que ocupa María Corina Machado en el ajedrez del gobierno de Donald Trump frente a Venezuela. ¿Su regreso significa que Washington la ve ya como la punta de lanza de una transición hacia elecciones libres?

Si vemos las declaraciones públicas de ayer de Christopher Landau y del secretario de Estado, vemos un tono muy diferente. Eso da pie a conjeturar que siguen existiendo estas facciones en el gobierno de Estados Unidos: una muy proclive a que se reconozca el liderazgo de María Corina Machado, sobre todo la conexión que tiene con la gente. No ha dejado de encabezar las encuestas y eso es un fenómeno político extraordinario.

Hay otra facción que se inclina mucho más por mantener una especie de estabilidad y por seguir avanzando en una serie de negocios con actores internacionales, e incluso con un empresario venezolano a quien María Corina Machado cuestionó en una entrevista reciente con The New York Times.

Alejandro Betancourt.

Sí. Lo que se nota allí es que hay esas discrepancias. Me imagino –y esto sí es una suposición– que, luego de ver lo que fue esa llegada, lo que nosotros llamamos una caravana, ese recorrido, como una peregrinación que hizo María Corina desde esa ciudad del centro de Venezuela hacia Caracas, y todos los testimonios, es muy posible que en este momento haya algún tipo de evaluación sobre ese impacto.

Pero creo que lo fundamental es que se entienda que la necesidad de cambio que ha manifestado la sociedad venezolana sigue vigente, y ese cambio pasa necesariamente porque haya elecciones.

Maduro ya no está en el poder, pero parte del aparato que perseguía insistentemente a María Corina sigue intacto. Antes de salir de Venezuela, ella vivía en la clandestinidad, temía terminar presa o perder la vida. ¿Qué garantías tiene hoy para hacer política abiertamente en Venezuela?

Creo que ese mismo retorno y la forma en que la gente salió a la calle te muestran que, aunque el aparato represivo, la estructura mafiosa y sus métodos siguen allí, sí ha habido un cambio: apenas hubo una apertura, se abrió una ventana, y la gente está dándole con todo para que esa ventana se convierta en un ventanal, en un espacio por donde pueda encauzarse todo ese río de demandas que hay en el país.

Ella tiene varios desafíos. Uno no es solamente si puede hacer política de manera abierta y libre, que creo que lo va a poder hacer. El tema es qué va a hacer con esa libertad de movimiento en el ejercicio de su liderazgo, porque ya no es un liderazgo solamente de su organización, que formó todo esto, pero que es una organización pequeña, sino el liderazgo de un sentimiento en el país.

Eso va a requerir mucho “muñequeo” político, como decimos en Venezuela: movimientos suaves cuando haya que ser suave y movimientos fuertes cuando haya que ser fuerte, sobre todo porque Venezuela es un país tutelado por Estados Unidos.

Finalmente, ¿qué sigue para Machado dentro de Venezuela? ¿Qué tendría que pasar en las próximas semanas o meses para que de verdad podamos decir que Venezuela avanza hacia elecciones libres y que el regreso de Machado representa algo más que una enorme victoria simbólica?

Lo que debería pasar, y que no ha pasado, es tener un horizonte electoral claro. Eso lo decía ayer un analista que entrevistamos y coincidimos con él: aunque la Constitución establece muy claramente los plazos de la figura transitoria en la Presidencia de la República, todos esos plazos se han superado y no hay una fecha para una elección presidencial en Venezuela, cuando ya debería haberla.

Lo fundamental es que ese horizonte electoral se clarifique, que se pueda avanzar en la conformación de un Consejo Nacional Electoral, un poder electoral, y que se tenga la mirada puesta en cuándo va a ser ese proceso.

Que no se pierda tiempo en estas maniobras –ahora sí, maniobras– de tratar de minar el liderazgo de María Corina Machado dilatando los plazos y demorando decisiones que tienen que ser tomadas.

Eso es fundamental para que este retorno, que ciertamente es una victoria simbólica, se concrete en un cambio político, que es lo que está exigiendo la población. ~


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