
Este mapa, –mapa que como cualquier referencia geográfica al desaparecido imperio “de los hijos de la luna y del cormorán sagrado” como gustaba a los gofos llamarse a sí mismos, “presenta dificultades insolubles”, a decir de Gaspar Dódolo–, salió un domingo de La Lagunilla, casi borrado por un pesado (y falso) palimpsesto azteca. Muestra los principales lugares de este país que, como el dragón Goma, “era muy grande en su mayor extensión, pero no siempre operaba en magnitudes atroces”, este país que, a decir del eximio Gaspar Dódolo “es una amiba cartográfica. Gofa se mueve, crece, se achica como una almeja. En su apogeo, Gofa medró desde… los bosques blancos de Siramandia hasta las selvas meridionales de la Malacazaca oriental; bajo la acometida de los bárbaros tortorodos, después de la batalla de Jamelga, Gofa se redujo al carruaje sagrado tirado por mandriles que los monjes errantes y salvajes escondieron en las montañas de Mondobora”.
– Pablo Soler Frost
(México, 1965) es editor, escritor y guionista de cine. Entre sus libros recientes se encuentran La soldadesca ebria del emperador (Jus, 2010) y El reloj de Moctezuma (Aldus, 2010).
