Creo que estaréis de acuerdo conmigo en que la Lingüística está teniendo una época dorada en lo que a su divulgación se refiere y que el lenguaje interesa cada vez más. Ya son pocos los que esperan de nosotros normas de conducta, pues ya se ha entendido que los lingüistas no somos policías, sino científicos. Ahora bien, nuestro objeto de estudio es tan complejo que son muchas las aproximaciones que se pueden hacer sobre su naturaleza. Y quizá una de las menos conocidas por el gran público sea la Biolingüística, que entiende que el lenguaje es, ante todas las cosas, una capacidad cognitiva (biológica) del ser humano.
No me entendáis mal. Es verdad que el lenguaje se desarrolla en sociedad y que el producto (las lenguas) son en gran medida un producto cultural. Eso nadie lo niega. Pero, para que se produzca el intercambio social, para que yo pueda contarle a mi vecino de escalera todo lo que ha pasado desde que se fue de vacaciones, es necesario que los dos contemos con sendos cerebros capaces de producir y comprender lenguaje humano. Y este es un objeto de estudio lícito. Así, el interés fundamental de la Biolingüística se centra en entender por qué el lenguaje es como es, cuál es su origen en el marco de la evolución de las especies, cómo se adquieren y cómo se pierden las lenguas, como se almacena y se procesa la información lingüística en el cerebro o cómo puede entenderse la diversidad lingüística.
Hace 16 años y medio (¡cómo pasa el tiempo!), José Luis Mendívil y yo reunimos en la Universidad de verano de Jaca, en pleno Pirineo oscense, a seis grandes especialistas para que nos hablaran del lenguaje desde esta perspectiva biolingüística. Montaña, verano y ciencia. A lo largo de tres días intensos se desarrollaron distintas actividades de las que destaco las siete ponencias magníficas que nos ofrecieron unos jóvenes o jovencísimos (todos lo éramos entonces) Antonio Benítez, Cédric Boeckx, Fernando Cuetos, Itziar Laka, Guillermo Lorenzo, el propio José Luis Mendívil y Andrea Moro. Los más curiosos pueden recuperar esas lecciones en un volumen que editamos Boeckx, Mendívil y yo misma en 2012 bajo el título de Language, from a biological point of view: current issues in biolinguistics.
La biolingüística era, por aquel entonces, una disciplina nueva, novísima (especialmente en nuestras fronteras), pero no surgía de la nada. Era la evolución natural del programa minimalista chomskiano. Ya habíamos entendido que el lenguaje, por su naturaleza biológica, psicológica, neurológica y lingüística, se tiene que afrontar, necesariamente, desde una perspectiva multidisciplinar. La neurociencia cognitiva al servicio del estudio del lenguaje. No obstante, que el trabajo sea multidisciplinar no implica, en ningún caso, que no sea liderado por la Lingüística. No podemos olvidar que los que empezaron a estudiar la relación del lenguaje y el cerebro, que eran médicos (seguro que os suenan nombres como Broca y Wernicke), creían que el lenguaje se podía dividir en comprensión y producción y se centraron en buscar las bases neurológicas de estos dos procesos. Cualquier lingüista les habría explicado que esa visión superficial del lenguaje probablemente no era el camino adecuado. Por un lado, porque son dos procesos que no se dan por separado (comprendemos al producir y simulamos que producimos al comprender) y, por otro, porque los verdaderos componentes del lenguaje (lo que se debe explicar, si analizamos los sustratos biológicos) son otros (la fonología, el léxico, la combinatoria sintáctica, la interpretación semántico-pragmática). Así, para hacer Biolingüística, los lingüistas compartimos la investigación con otros especialistas y afrontamos otros métodos de estudio, pero debemos seguir siendo los que plantean las preguntas y los que proponen las posibles hipótesis. La Biolingüística, en definitiva, es un modo de hacer Lingüística.
Hoy la Biolingüística cuenta con dos décadas de historia y ya ha empezado a dar sus frutos. Recientemente (en 2025) Antonio Bénitez, junto con otros compañeros, ha editado un nuevo manual titulado Biolinguistics at the cutting edge: Promises, achievements, and challenges. En él encontraréis tanto una revisión de lo que ha ocurrido en las últimas décadas (en el primer capítulo, a cargo de José Luis Mendívil), como una presentación de los principales hitos de esta disciplina, por los distintos especialistas que están trabajando en ello. Que lo disfrutéis.