En la creaciones culturales del siglo XXI, América Latina es aún presentada como una región sufrida, siempre a merced de los poderes en juego. ¿Continuará en el camino de la eterna víctima?
La más reciente oleada de inmigrantes rusos en la capital argentina afianza lazos y, en ferias, bares y teatros, se hace un lugar por medio de la cultura.