Jóvenes irremediablemente críticos

En lugar de los estudiantes que organizan bloqueos porque la gente no tiene agua, habría que enfocarse en los que aprovechan su educación para solucionar el problema.
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A fines del mes pasado se llevó a cabo la entrega de los premios EMTECH México a jóvenes innovadores. Es una conferencia mundial dedicada a las tecnologías emergentes que organiza la más que centenaria revista Technology Review del Massachusetts Institute of Technology (MIT). El premio, originalmente limitado a los Estados Unidos, abarca ahora a India, China, Colombia, España, Argentina, Uruguay y, desde hace un par de años, a México.

Aquí se ha elegido por segunda vez a diez jóvenes innovadores y se les ha entregado su reconocimiento en una ceremonia organizada por el MIT, patrocinada por BBVA, Philips, IBM y vigilada en lo académico por el ITESM, la UNAM, el IPN y el CONACyT. Uno de ellos concursará en Cambridge por el premio TR35, que se llama así por la mencionada revista del MIT y porque los participantes deben ser menores de 35 años.

Bueno, pues a mí me parece muy bien que México participe en esto, no sólo porque es una manera eficiente de estimular las buenas ideas, sino también porque pone en contacto a quienes las tienen con patrocinadores, inversionistas e instituciones que pueden convertirlas en beneficio social.

Los diez jóvenes elegidos son fantásticos (celebro además que tres sean mujeres). El “innovador del año”, Daniel Gómez, estudiante de química (ITESM), 22 años, ha creado un sistema para producir biodiésel de tal eficiencia que la utilizan ya el 80% de las plantas generadoras de ese combustible alternativo y muy bajo en huella de carbono. El muchacho, además, ha creado una empresa que comienza a globalizarse y que genera tecnologías para aprovechar residuos y producir biogás y etanol.

Enrique Lomnitz (RISD) es un diseñador industrial que ha creado una empresa llamada Isla Urbana que instala un aparato recolector de lluvia para uso casero y para “generar un sistema de agua sustentable paralelo al convencional” que convierta la temporada de aguas en el DF en un ciclo hidrológico que atenúe su sed eterna. El aparato (graciosamente llamado “El Tlaloque”) separa la lluvia sucia de la limpia y la guarda en cisternas. La empresa trabaja en zonas marginadas, educa familias, entrena fontaneros, se asocia con ONGs y líderes comunitarios. Como el aparato cuesta 6 mil pesos (12 mil si hay que construir la cisterna), la empresa además gestiona micropréstamos, tramita financiamientos y subvenciones en beneficio de las familias más pobres y sedientas. Un detalle singular: Lomnitz no sólo no patentó al Tlaloque, sino que propicia que la gente le haga copias piratas…

Y así los demás: Alejandro Maza (ITAM) inventó un “start-up” llamado OPI para procesar información social y participación ciudadana. Ana Gabriela Gallardo, ingeniera biomédica (UNAM), ha inventado un dispositivo para administrar insulina a diabéticos. Andrés Monroy (MIT) diseña “tecnología cívica” para combatir el narcotráfico o para educar por internet. Jorge Camil y su empresa han diseñado también programas educativos en línea. José Rodríguez ha creado una empresa que optimiza la eficiencia energética en edificios. Laura Peña (UDEM) inventa lubricantes nanométricos. Melissa Rodríguez (ITESM) inventa biosistemas de monitoreo de aguas. Waldo Pérez (Tecnológico de Chihuahua) inventa maneras de soldar aluminio para reducir el peso de los autos y, por tanto, su contaminación.

Me ha dado por enterarme de lo que hacen estos jóvenes mexicanos porque mi incomodidad con los que sí okupan los titulares ya se sobresaturó. Basta de lamentar o irritarse con los jóvenes universitarios representados por activistas que –con razón– están irritados por la injusticia, pero hacen de su irritación una iglesia.

Prefiero a los que en lugar de organizar bloqueos porque la gente no tiene agua, aprovechan su educación e inventan maneras prácticas de lograr que la gente tenga agua.

Sí. Que vivan los estudiantes críticos.     

(Publicado previamente en el periódico El Universal)