Me gustan los italianos —ellos son como los grusinos:
sangre caliente y vino seco.
Me gustan las naranjas italianas
y también las de otros lugares.
Me gustan los macarrones con el nombre de espaguetis
y el sol sureño y el sur soleado.
Sueño con hijos italianos
y un esposo italiano
y el mar alrededor…
sueño en Venecia y las góndolas
y mi yate que amarrado me espera
y mis niños que van a una escuela italiana
y mi esposo italiano que alborotado conversa, como el mar. –
Elena Kazantzeva (1968): Publicó en Riga, Letonia, un único libro de poemas, en 1992.
La ciudad de la esperanza (primera parte)
Una ciudad que tiene 28 millones de habitantes (la mayoría en la miseria), cuatro millones de perros (la mayoría en la miseria y en la calle), cinco millones de vehículos…
Plegaria a san Simeon Estilita
Dijo Jules Renard: “escribir es hablar sin que te interrumpan”. Y escribir columnas doblemente.
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Tal vez sea cierto que ya no es posible viajar sin hacer turismo. Desplazarse de un lugar a otro casi obliga a adoptar una serie de convenciones que a todos nos igualan: los lugares famosos,…
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