Me gustan los italianos —ellos son como los grusinos:
sangre caliente y vino seco.
Me gustan las naranjas italianas
y también las de otros lugares.
Me gustan los macarrones con el nombre de espaguetis
y el sol sureño y el sur soleado.
Sueño con hijos italianos
y un esposo italiano
y el mar alrededor…
sueño en Venecia y las góndolas
y mi yate que amarrado me espera
y mis niños que van a una escuela italiana
y mi esposo italiano que alborotado conversa, como el mar. –
Elena Kazantzeva (1968): Publicó en Riga, Letonia, un único libro de poemas, en 1992.
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