Cuando lo encontré
entre la arena del desierto
era blanco nevado.
Ahora se ha puesto oscuro
entreverado
perdiendo transparencia
y lucidez
cargando la oscuridad que traigo
amarrada al cuello,
a las circunstancias.
Aquella vez supe lo que cuesta algo
hallado en su lugar de origen:
un ataque de pánico
y la revelación de que no saldremos nunca de allí.
Desde entonces, huyo de esos lugares
donde la paranoia me impida comprender
cuánto vale todo lo que acumulé
con resignación
tan devaluado ahora.
Eso que se puede perder
en un instante de distracción
contra las dunas apaciguadas por el viento
de cualquier parte
sobre un cielo de un infinito que espanta
la boca del estómago,
la mirada
cuando se empequeñece,
se refracta
y lo vivido se reduce
a este pedazo de cuarzo sobre mí
donde los otros nunca entrarán. ~
Silvia y Tulio, hermanos de cine
a los dos: a mi padre y a mi madrina Soy cronista de una memoria ajena y mía. Memoria, al fin y al cabo, siempre fabuladora. Cuando mi padre, el director de cine argentino Tulio…
La poesía substituye: cien años de Álvaro Mutis
Viajero, sibarita, actor de doblaje y novelista por diversión, Álvaro Mutis fue ante todo un poeta. Para celebrar su centenario, Myriam Moscona revisita la charla que sostuvieron años atrás,…
El cuerpo al revés
Para Constanza, que nació Aun sentada al piano, a Vitola le alcanzaba la talla para que Tin Tan, de pie detrás de ella, y con gesto de quererla estrangular, no le sacara más que una…
Contra los talleres de literatura
¿Es posible aprender a escribir?
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES