En la entrega de esta semana de la videorreseña, Sam Levinson usa el drama romántico como caballo de Troya para abordar hacer preguntas sobre la relación entre arte, política e ideología.
Esta es su primera película de Lisandro Alonso enmarcada en un episodio histórico, que plantea un conflicto claro y que presenta a un personaje que deja asomar emociones.