Videojuegos, un romance: Football Manager

Febrero 20, 2013 | Tags:

1.

Lo compró todo: Illustrator, Photoshop, Indesign, Fireworks, Dreamweaver, After Effects, la última de Kitano, 200 canales gratuitos para SKY y un DVD con el que, asegura el proveedor de Salto del Agua, se puede utilizar 3G sin necesidad de pagar una renta mensual. A. está fascinada con la envidiable salud del software pirata en nuestro país. Una industria poderosa, sin duda. Le pregunto, extrañado, si en Uruguay no se acostumbra vender piratería. Lo que no hay son computadoras, contesta, extendiéndome otra bolsa negra, más pequeña. Un regalo. Mientras desanudo el plástico, puedo sentir el objeto al fondo, su forma discada y manejable: ya no se trata de elegir entre lo importante y lo no importante, digamos, sino de aceptar con mansedumbre que nada nos es dado para elegir, ni lo significativo ni lo insustancial, ninguno nos compete, acaso pensamientos sueltos, ideas sobre el tiempo que pasa uno decidiéndose entre el doble pivote o la línea de cuatro, la joven promesa de inferiores o el contrastado veterano con meniscos de segunda mano. Luego una punzada, la del adicto que mira el filo de una mesa y siente escalofríos. A mí me pasa lo mismo cuando pienso en una defensa formada por tres centrales y dos carrileros. Detesto a los laterales: Tú has traído la plaga de vuelta a casa.

 

2.

Santa Rosa es la capital de La Pampa, una provincia situada al oeste de Buenos Aires. Sobre ella no hay mucho que decir: tiene una catedral, dos plazas, tres avenidas, una casa de gobierno, algunas calles pavimentadas, muchas más de tierra, pocos edificios, un puñado de estancias y un casino. También cuenta con tres equipos de futbol que nunca han jugado más allá de Provincial, un club de caza donde preparan los mejores fernet con coca que he bebido, y una laguna, que no tuve el gusto de conocer. Hace un año y medio pasé unos días allá: una pareja de amigos decidió casarse en Santa Rosa por ser éste el lugar de nacimiento de ella. No encuentro otra razón para atravesar el continente y viajar la noche entera en uno de esos autobuses de dos pisos que recorren la Nacional Cinco. Cazar un puma, podría ser. El padre de mi amiga, la novia, es cazador. Liebres y ciervos: con dogos y galgos, pero también grandes felinos. Hace poco me mostró una foto donde aparecen su padre y su hermano al lado del ejemplar más grande que he visto: la cabeza, imponente y sin un rasguño, remata un cuerpo fibroso que la cámara del celular no logra contener. Es una ciudad de cazadores. La boda de mis amigos se celebró, dónde más, en el club de caza. Al igual que en el resto de Argentina, en Santa Rosa también les gusta el futbol. El equipo más popular se llama C. Atlético Santa Rosa y junto a All Boys y General Belgrano, conforman la trinidad de grandes regionales. Sin embargo, Santa Rosa no está considerada como una tierra pródiga en futbolistas. Al bajar del autobús aquel día, le pregunté a mi amiga por “El Pampa” Sosa. Me miró con desconcierto. Al fin ponía un pie en la tierra que vio nacer la leyenda de Roberto Carlos Sosa, el hombre cuyos goles me ayudaron a devolver a Nápoles la grandeza de otros tiempos, sin duda mejores.

 

3.

De “El Pampa” se dicen pocas cosas y menos verdades. Que nació en Rivera, por ejemplo. O que se formó en Gimnasia y Esgrima. Ésa es la primera mentira. Nadie en Santa Rosa se hace futbolista en un club: Roberto Sosa salió de un potrero de Zona Norte y más tarde recaló en All Boys, donde de inmediato llamó la atención de los ojeadores por su considerable estatura y gruesa complexión, poco usual en un chico de 14 años. Poco después abandonó la provincia de la cual heredó el mote, con rumbo a Avellaneda. Estuvo en las inferiores de Independiente hasta que un lío político lo dejó sin cuadro. Para entonces, al “Pampa” ya lo habían buscado de La Plata. Hay que decirlo: no era un exquisito con la pelota, Sosa, pero las metía y le ponía huevos. Además iba bien por arriba y sabía meter el cuerpo: un hombre de área nato, un jornalero del gol. Debutó con el Lobo como suplente del “Mellizo” Barros Schelotto, no defraudó, quedó líder de goleo e incluso fue convocado a aquella selección argentina donde Batistuta capitaneaba el ataque. La vida y los representantes lo llevaron hasta Udine, donde pasó cuatro temporadas como albinegro. Tardó en adaptarse al calcio y sólo se volvió imprescindible en la última de sus campañas. Los veintisiete goles que convirtió aquel año bastaron para que Boca Juniors pusiera un maletín sobre la mesa con la intención de repatriarlo. En la Ribera buscaban un reemplazo de Palermo, que por aquellos días intentaba convencer a Benito Floro de que aún valía como artillero de élite tras la fractura de tibia y peroné que le impidió vestir la albiceleste durante el Mundial de Japón y Corea. En Boca, Sosa duró apenas seis meses y no marcó un solo gol. Fue Dante Panzeri quien escribió que el futbol no es un juego propicio para hombres pesados ni de piernas largas; salvo cuando marcan. De lo contrario se vuelven de humo: el gol es su trabajo. No hay imagen más triste que la un espectro deambulando por el área chica sin encontrar la fortuna. Sosa, convertido en un fantasma, se volvió a Italia a mediados del año 2004. Allí erró por clubes de poca monta hasta que un día la suerte volvió a cruzarse en su camino, en la forma de un histórico empobrecido cuyos malos manejos lo habían arrastrado hasta la oscuridad de la Serie C: una categoría que la SSC Napoli ni “ El Pampa” estaban dispuestos a padecer por mucho tiempo.

 

4.

Nunca llegaré a saber si aquel año pude haber hecho algo útil con mi vida. Graduarme antes de volverme un fósil, por ejemplo. Tenía veinte y habían pasado sólo ocho meses tras la muerte de mi abuelo: en ese lapso embaracé a una ex compañera de la prepa, boté la universidad, y empecé a obsesionarme con la calvicie hereditaria. Pronto me harté de las buenas intenciones de mis amigos, todos pasantes de licenciado, y dejé de frecuentarlos. A mi madre no le iba mejor: sus tardes se consumían frente a una fotografía del padre muerto. Ella bebía sólo un poco y cada día se levantaba para pasar ocho horas frente un pizarrón y un grupo de adolescentes ruidosos. Luego volvía a casa y, si estaba despierto, comíamos sopas Maruchan, en silencio. Quería largarme de ahí pero cada vez que pensaba en empacar mis cosas, me dolía el estómago. Era una depresión cómoda. Pasaba las noches en la calle y volvía de mañana, convertido en un protozoario. Es una racha, pensaba, y las rachas son así: no duran para siempre. Pero ésta aguantaba con las uñas. Casi siempre dormía hasta bien entrada la tarde y luego, al despertar, me quedaba encerrado en mi habitación escuchando a Los Chichos y vagando por Internet mientras afuera volvía a encenderse el alumbrado público. Por lo general, mi tiempo se consumía entre torrents, burritos del Oxxo y foros de futbol. En un par de meses descargué una colección envidiable de porno asiático, me volví adicto a la variedad de frijol con queso y pude recitar de memoria todos y cada uno de los onces que habían alzado la Copa de Europa. También hice un par de camaradas en los foros, ShamrockMark1887 y Lewis_Larsson, fanáticos del Celtic. Fueron ellos quienes me engancharon al Manager.

"Football Manager es algo así como la heroína de los videojuegos."

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Comentarios (4)

Mostrando 4 comentarios.

Maldito y sensual juego. Perdí un semestre y aún sigo sufriendo las consecuencias. Mi carrera en física se hubiera ido a la basura sino fuera por haber flirteado con la literatura y la divulgación de la ciencia. Me gusta ver estos textos sobre videojuegos, hubiera querido ser pionero pero agradezco no tener que volver a leer las reseñas de la revista Game Master  y de la cual me considero adicto a sus atractivos femeninos.

http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/opinion/nacional/132997-vivir-lo...

 

Grande, carnal. Muy grande.

Imagino a A. desenvolviendo la bolsa y tú respondiendo con un sonoro: Opaa.

Yo me compré la Play3 para este año y aparte de mis buenas peleítas al Tekken 6, he recordado mis años en los que jugaba al NBA y trataba de que los Indiana Pacers llegaran a los Playoffs.

Ánimo, bróder. Disfruta de las labores estrategas. 

Otro romance futbolero digital:

PES 2011 y el fútbol boliviano de ensueño

“Yo jugaba muy bien, era una maravilla, pero sólo de noche, mientras dormía” Eduardo Galeano.

“No conozco muchos jugadores que puedan hacer un gol así. Fue de PlayStation”, dijo, resignado, Arsène Wenger. Era la primera vez que un director técnico al no encontrar una razón coherente en el mundo real, usaba el playstation como explicación a lo visto esa tarde: Messi acababa de hacerle cuatro y su Arsenal se despedía de la Champions League 2010 bailado por el Barcelona. En Konami habían invertido una millonada para que Lio aceptara ser la cara del Pro Evolution Soccer (2009, 2010, 2011… las portadas se repiten con Messi vestido de blaugrana). El 10 de Diego o Pele nunca había tenido un sponsor tan genuino hasta ése entre el mejor futbolista del mundo y el mejor juego de fútbol...

Continua, en mi blog: http://rocko.blogia.com/2010/101901-pes-2011-y-el-futbol-boliviano-de-en...

Columna de crack...yo actualmente estoy endiosado con FIFA Manager 11 y 12, y si, llevo tres temporadas de relativo éxito con el Athletic de Bilbao, y tambien llevo una doble vida, la de horas de oficina y la del banquilo de San Mames, dando indicaciones a Llorente, Orbaiz, San José y un gigantesco etcetera forjados en Lezama, saludos y felicidades, que gran aproximación a un videojuego denostado.

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