Qué más da que tus antepasados
hablaran otra lengua.
(Una lengua que ya nadie conoce.)
Con palabras apenas se formaba
un escudo capaz de dar amparo
para tiempos de paz.
Porque en tiempos de guerra,
en tiempos del amor
me hablabas en una lengua más antigua,
más oscura que el tinte de tu pelo,
más profunda
que aquellos sonidos balbucientes
de tus antepasados,
una lengua
más viva que la sangre
de tus labios rojos,
una lengua capaz de desafiar
renglones de palabras,
que traspasaba audaz
a mi lengua,
un sabor más verde
que la hierba,
más marino
que el mar. –— Versión del autor y de Albert Lázaro Tinaut
Imagen primera de Margit Frenk
I La primera imagen que tengo de Margit Frenk no es la de una mujer sino la de su voz cantante. A principios de 1969, cuando cursaba el segundo año de la preparatoria, conocí a una muchacha de…
La máscara eterna
Figura mediática, esteta con compromiso social, maestro de las paradojas, Oscar Wilde evidenció y sufrió las contradicciones de la sociedad victoriana. Una biografía reciente ofrece una imagen…
El síndrome de Stendhal
El raro caso de los viajeros que sufren paroxismos ante las obras de arte.
¿Cómo responder al agravio cotidiano?
PRIMERO DE JUNIO Hace unos días me pidieron en la Editorial Trilce, que dirige la osada cuanto inquieta editora Deborah Holtz, que repondiera algunas entrevistas que acompañarían el…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES