Patente No. 12039: asuntos de sonido

En esta entrega, un podcast dedicado a investigar los sonidos que nos rodean.
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[Aquí se habla de audios. Y la patente que da nombre a esta participación es la recibida por Marconi –el señor Marconi– por su “invento relacionado con la transmisión de señales mediante oscilaciones eléctricas de alta frecuencia”.]

 

Trépenele al volumen, que hay sonido ambiente grabado con muy bueno equipo en esta entrega. Y la generalización rectora de esta quincena es la siguiente: Hay dos tipos de podcasts, los que son atractivos por lo revelador del contenido, y los que lo son por la forma, por el modo de contar. No es una generalización ni inspirada ni novedosa, pero es útil para tratar los episodios que han saturado los audífonos durante toda la quincena.

La serie se llama Sound Matters. Son ocho programas, todos producidos por el formidable Tim Hinman, un productor de radio danés y caudillo del proyecto Third Ear. Síganlo; escúchenlo. Mucho de lo suyo está en danés, pero lo poco que hay en inglés es un deleite. (Para conocer un poco más de su chamba y sus preocupaciones audiófilas, estas casi dos horas de entrevista con uno de los conductores de la estación de radio por internet The Lake –que también vale mucho la pena–, valen mucho la pena.)

Un podcast con principio y final, Sound Matters: ocho episodios, de unos veintitantos minutos cada uno, todos dedicados a, lo dice el título, asuntos de sonido. Comparten todos una forma: Himnan, voz grave y acentuada, de pronunciaciones puntuales, presenta para empezar una interrogante. ¿Cómo experimenta el sonido alguien qué recibe un implante coclear? ¿Cómo opera el diseño de sonido en una película sobre nuestro cerebro y nuestros oídos? ¿A qué suena un “mal” sonido; un sonido “erróneo”?, por ejemplo. No les hago justicia: escúchenlo. Porque decir que presenta la interrogante es negar todo eso que también sucede mientras habla. Sus micrófonos son generosos y al plantear el tema plantea también una ubicación. Aprovecha bien la mansedumbre de los tímpanos y los pastorea hacia un claro en el bosque, la sala de una casa, al zoológico de Dublín, al estudio de grabación o a una cámara anecoica. Paisajes sonoros para entender el paisaje sonoro que habitamos. Los oídos no tienen párpados, apuesto, será una frase recurrente cuando escuchen los ocho, con la fruición con la que ven series, en una sola caminata. Porque una vez que está planteada el inquietud, empieza la expedición. Nos acompañan una o dos guías autorizadas, relevantes. Y llegamos a un punto final por acumulación de iluminaciones no por agotamiento de pruebas. Queda la impresión de que podría, Hinman, retomar la cuestión y explorar por otra ruta, con otras voces. En otras palabras, la forma no es el hallazgo, sino la absoluta maestría con la que utiliza un molde para hacerlo contar, en este caso, ocho historias distintas sobre la vida íntima del sonido que nos rodea.

El uno, el cuatro y el siete me parecieron encantadores. Entrevistó a una eminencia y pionero del documentalista del medioambiente, a una mujer que recibió un implante coclear, a un laudero. Qué tentador dedicarle varias cuartillas a describir, por ejemplo, paso a paso, el episodio dos sobre la nostalgia, la memoria y el sonido. O el siete, sobre los sonidos de los animales que nos rodean. Pero no le haría justicia. Escúchenlos. Ninguno tiene desperdicio.

Que no tengamos modo de cerrar los oídos, de aislarnos del todo sugiere que somos casi todo oído. O pura percepción de vibraciones. Y aunque pudo, Hinman, irse por la barranca de la espiritualidad barata, por fortuna no lo hace. Las historias que cuenta en cada episodio son personales y documentadas, si no científicas, por lo menos sí sujetas a unos cuantos asideros reales. Con Sound Matters, Tim Hinmna hizo un ensayo –expansivo, conversador– en ocho tantos que dedica sus minutos a comprobar, me parece, una aseveración: para nosotros, el silencio no existe.  

 

Sound Matters, ocho capítulos.

Tim Hinman, 2016.