Tomando las crisis en serio

Si está por empezar la siguiente fase de la crisis económica mundial, el margen de maniobra para México va a disminuir radicalmente. Tenemos que tomar medidas de fondo y tenemos que tomarlas ya.
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En estas latitudes, mientras las noticias han sido acaparadas por un terremoto, un huracán y la profunda tristeza por lo que ocurrió en Monterrey, el deterioro de la economía mundial continúa.

La calificadora Standard & Poor's dijo que Grecia va a declararse en suspensión de pagos antes de que termine el año, y esto parece hoy más probable que antes porque las posiciones de los países industrializados de la eurozona chocan unas con otras. Finlandia, Holanda, Eslovenia, Eslovaquia y Austria piden que Grecia dé un colateral específico, antes de recibir crédito adicional. Esto, sin embargo, provocaría un default automático debido a que Grecia ha emitido otros títulos que prohíben la emisión de deuda con colateral. Por otro lado, Alemania busca un financiamiento irrestricto a Grecia para evitar a toda costa el contagio de Italia y España. El mercado nos dice que esto es poco probable. Un bono griego a dos años, pagaba el viernes una tasa de 47%.

En Estados Unidos, Ben Bernanke hizo una tibia presentación en Jackson Hole en la que, a pesar de sugerir que es deseable continuar con un estímulo monetario, no se atreve a anunciarlo abiertamente pues sabe que la opinión se ha radicalizado en contra de este y en contra de él mismo. Se limitó a simplemente ponerle la mesa al presidente Obama para que el mes que entra anuncie su gran estrategia para estimular el empleo. Si Obama no anuncia medidas agresivas, los mercados reaccionarán vehementemente en contra. El entorno político se radicaliza cuando Rick Perry, el gobernador de Texas, se va instantáneamente al frente de todas las encuestas que lo hacen ver como el candidato que hoy tiene más probabilidad de ganar la nominación a la presidencia en el partido republicano. Esto muestra un enorme enojo del resto del país no solo contra Washington, sino contra todo lo que está entre Nueva York y Washington, desde financieros hasta políticos.

Y en el tercer frente, la empresa Roubini Global Economics dice hoy que la situación en China se está complicando. Los gobiernos provinciales tienen que pagar 140 mil millones de dólares de intereses sobre su deuda este año. Esta empresa estima que el endeudamiento interno en ese país excede ya 200% del PIB, si se contabilizan todos los préstamos que se han hecho por debajo de la mesa, y que 1.4 millones de millones de dólares se han desperdiciado al invertirlos en obras inútiles que solo se hicieron para darle una inyección de cafeína a la economía china.  Ya esta empresa había publicado un largo ensayo en el cual estiman que la deuda del gobierno chino no es 18% del PIB, como este afirma, sino 88%. China va a reventar. Lo dije en mi libro (La próxima gran caída de la economía mundial, Editorial Random House), lo repito sin duda. Quizá aguanten hasta después de la XVIII Convención del Partido Comunista el año próximo, pero no creo que mucho más que eso.

Y todos estos problemas internacionales tienen algo en común con la lucha de México contra el narcotráfico. En todos estos, se están atacando las consecuencias, pero no las causas. Los problemas estructurales siguen creciendo y todo mundo hace como si al ignorarlos estos van a desaparecer.

Según la empresa Stratfor, el ataque al Casino Royale en Monterrey tiene que ver con un cártel que trata de quitarle un sitio idóneo para lavar dinero a otro. ¿Por qué los muertos? Porque la implementación de esa estrategia fue muy mala. Si la intención era matar, los gorilas que entraron a quemar el sitio no le hubieran dicho a los empleados que sacaran a la gente. Recordemos también que quizá las salidas de emergencia del lugar no eran las adecuadas. ¿Dónde están los responsables de dejarse sobornar para dar permisos que no debieron darse? ¿De esa flagrante corrupción también se culpa a los narcos? Según Stratfor, los arrestos a los capos de los cárteles han provocado que el liderazgo de estos cárteles sea peor y menos profesional, lo cual acaba provocando estas masacres sin que sean el objetivo primario.

Pero, una vez más, al solamente mandar al ejército a golpear a estas bandas de criminales, se está simplemente combatiendo la consecuencia y no la causa. Hay que irse contra el poder financiero, cerrar toda vía para lavar dinero e irse en contra del liderazgo real. ¿A cuántos políticos y empresarios asociados con el narco se ha apresado? ¿Qué ha hecho el gobierno de México para que a los consumidores estadounidenses les caiga el veinte y se den cuenta de que las drogas que consumen probablemente le costaron la vida a alguien en el camino? ¿Dónde están las campañas de publicidad en Estados Unidos para que exista esa conciencia? Podríamos haber hecho la mejor campaña del mundo con una fracción de lo que en esta guerra se ha gastado. Más aún, ¿dónde están las campañas para que el consumo deje de crecer en México?

Ciertamente, se debe detener el tráfico de armas desde Estados Unidos, pero no es cierto que 90% de los arsenales de estos delincuentes provengan de ahí. Muchos vienen de robos de armas al propio ejército y de compras ilegales que se hacen en Centroamérica y otras regiones. Muchas de las armas incautadas (granadas de fragmentación, por ejemplo) ni siquiera se venden en las armerías estadounidenses. ¿Por qué insistimos en ignorarlo?

México tiene que hacer reformas estructurales –laboral, educativa, energética- que permitan la creación de empleos formales y la recuperación de espacios hoy en manos de la informalidad y, en el extremo, del crimen organizado de todo tipo, no solo de los narcos. Esa informalidad nutre complejas redes de autoridades corruptas y hombres de “negocios” que tienen el descaro de señalar al gobierno como el problema y señalarse a sí mismos como víctimas. Dejemos de hacernos tontos y de sentarnos a esperar que las soluciones las tomen otros. Algunas medidas son de corto plazo, pero las más importantes tomarán mucho tiempo, es necesario emprender el largo camino inmediatamente.

Si, como creo, está por empezar la siguiente fase de la crisis económica mundial, el margen de maniobra para México va a disminuir radicalmente. Tenemos que tomar los problemas en serio, tenemos que tomar medidas de fondo y tenemos que tomarlas ya.