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José María Ridao

La estrategia del malestar. El capitalismo, desde la caída del Muro hasta la crisis financiera

Barcelona, Tusquets, 2014, 272 pp.

La periodización de la historia casi siempre tiene algo de caprichoso, pero quizá resulte ineludible si queremos encontrarle sentido –otra cosa es que lo tenga– a lo sucedido en un momento u otro. Para pensar en el siglo XX, por ejemplo, es casi inevitable aludir a periodos que van del inicio numérico del siglo a la Primera Guerra Mundial, de ahí al Crack de 1929, de este a la Segunda Guerra Mundial, de la posguerra a 1968 –con las grandes protestas casi globales– o 1973 –con la crisis del petróleo–; de esos años, con el auge lento pero firme de la revolución conservadora que se afianza a principios de los ochenta, a la caída del Muro. Y de esta… ¿adónde?

Una respuesta perfectamente verosímil habría sido el 11 de septiembre de 2001, cuando los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York cambiaron la política internacional y abrieron un periodo de grandes guerras en Oriente Medio. Pero la que propone José María Ridao en su nuevo ensayo, que por supuesto pone énfasis también en estos acontecimientos, tiene todo el sentido del mundo. Para Ridao, el desplome del bloque soviético iniciado en 1989 dio pie a una era en la que la globalización, la desregulación de partes de la economía y la utilización de las nuevas tecnologías para ambas cosas se encontraron sin rival aparente; esta era inició su acabamiento –aunque no parezca que hayamos salido del todo de ahí– con la gran crisis financiera anunciada por la caída de Lehman Brothers en 2008, que demostró que estas ideas y algunas adyacentes, conocidas habitualmente como “neoliberalismo”, fueron nefastas para el bienestar en Occidente y el resto del mundo.

Para Ridao, este periodo se ha caracterizado por el desmantelamiento de los grandes logros del Estado del bienestar alcanzados tras la Segunda Guerra Mundial. La política ha dejado de basarse en la confianza en un liberalismo que poco tiene que ver con el sentido puramente económico que ahora generalmente se le otorga para pasar a depender del miedo, la competición y la tecnocracia. Así como en el siglo XX algunos Estados afirmaron que el desarrollo tecnológico conducía necesariamente a la planificación y el estatismo, la revolución conservadora señaló que las nuevas tecnologías hacían inevitable la privatización de servicios y la internacionalización de la producción y el comercio. En cierto sentido, afirma Ridao, el neoliberalismo y la globalización fueron también utopías, simétricas a las del socialismo soviético: si este no dejaba espacio a lo privado y personal, los primeros trataron, en un movimiento pendular, de privatizarlo todo, “estrangular y vaciar de contenido todo lo que era común a los individuos”. Esta es, diría, la afirmación más osada de un libro saludablemente lleno de dudas: por supuesto, es muy discutible que el llamado programa neoliberal –del que también participaron, según sus críticos, progresistas como Felipe González, Bill Clinton o Gerhard Schröder– tuviera los resultados esperados o siquiera funcionara, pero considerarlo un plan simétrico al de la Unión Soviética, con sus muchos millones de muertes deliberadas, es una exageración que va más allá de la retórica.

Sea como sea, La estrategia del malestar es un libro curiosamente omniabarcador y fragmentario al mismo tiempo. Omniabarcador porque es, a su modo, una historia de lo sucedido en los últimos veinticinco años en prácticamente todo el mundo: por supuesto están la caída del comunismo como iniciadora de la era, los grandes ataques terroristas y las guerras y la propia crisis, pero también las revueltas en las banlieus y Londres, el ascenso de Putin, la decadencia de la industria periodística, los vaivenes políticos en Israel, la llegada al poder de Obama, las políticas migratorias y de ampliación de la Unión Europea, la endémica inestabilidad paquistaní o el auge de China. Pero es también fragmentario porque está construido a partir de breves crónicas, apuntes personales, ensayos sobre ideas políticas y económicas, periodismo de hechos y también opiniones. El resultado es algo así como una “historia del presente”, un relato personal y ensayístico –Ridao invoca a Montaigne en las primeras páginas del libro– que tiene que ver, tanto en lo formal como en lo ideológico, con Garton Ash, que acuñó esa etiqueta, y su cruce de experiencias vividas, erudición política y periódicos.

La estrategia del malestar es un ensayo inteligente, razonado e iluminador que condensa en menos de trescientas páginas un cuarto de siglo de historia, y resulta un magnífico estímulo para seguir discutiendo asuntos importantes: ¿fueron los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial tan buenos, o los hemos idealizado? Si, como explica Ridao, el Estado del bienestar no es un fin sino una herramienta, ¿debemos pensar que puede sobrevivir para siempre o que las nuevas realidades demográficas y económicas lo hacen inviable a menos que inventemos políticamente nuevas formas de hacerlo sostenible? ¿Es la tecnología un aliado o un enemigo de las clases medias? ¿Qué debemos hacer con los nuevos fanatismos de la identidad? ¿Puede la telebasura herir gravemente a la democracia? Buenas preguntas para las que este libro tiene un buen puñado de respuestas. ~

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