Diccionario Vilnis

Ryan O'Neal
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Es una tradición de la que participan muchos escritores, yo se lo vi hacer muchas veces a Félix Romeo: utilizar el abecedario para presentar un libro o hablar de un escritor. (Hace unos meses Letras Libres publicó uno que quedó sin publicar sobre ciencia ficción.) Este diccionario sobre Vilnis, el libro de Bárbara Mingo Costales, lo hice para la presentación en Zaragoza.  

A de AVENTURA. El espíritu de aventura es lo que guía este libro que es un viaje en busca de las huellas, de lo que queda de un pintor-músico que murió en 1911 a los 35 años, Mikalojus Konstantinas Čiurlionis. Es lo que anima a la narradora a irse a Lituania a ver con sus propios ojos los cuadros de este pintor. 

B de BÁLTICO. El mar Báltico baña la costa de Lituania, y como hacen los mares da una luz especial a todo, incluso a las ciudades que se visitan aquí que están lejos de la costa. Pero eso da igual, lo que importa es que es lo más cerca que hemos estado nunca del Báltico y eso se nota. Por cierto, la narradora está a punto de ir al Báltico, a Curlandia, pero rechaza la invitación que le llega de una amiga de su hermana y se arrepiente, dice, “¿cómo pude tener la oportunidad de ir a Curlandiac y rechazarla?”

C de ČIURLIONIS y CASETE. El hombre al que Bárbara Mingo persigue, nuestro hombre. “Un pintor que primero se dedicó a la música, que llegado el momento se lanzó a pintar frenéticamente y que murió a los 35 años en 1911, dejando una mujer y una niña de seis meses a la que nunca llegó a ver, trescientos cuadros que son como estampas de un mundo esquivo y trescientas cincuenta piezas musicales que suponen la base de la música culta lituana. Quiero escribir de su vida y de sus asombrosos cuadros, y lo haré a través del viaje”. El casete es el que Bárbara Mingo compró con quince años “por lo exótico del nombre de su compositor. La casete más rara del expositor”. Le costó cien pesetas, dice. La anécdota del casete es como el libro: nos habla tanto de Čiurlionis como de Bárbara Mingo. 

D de DAINOS. Los dainos son canciones populares lituanas que Čiurlionis aprendió de su madre, y a las imágenes de algunos de esos dainos recurrió “para surtir de imágenes sus cuadros”. En el libro se recogen las letras de algunos, traducidas del lituano al inglés y que Bárbara traduce al español a su vez. Aquí una muestra: “En la otra orilla del Nemunas / tres arces verdeaban / y en esos árboles / en esos árboles renacidos / cantaban tres palomas. / Pero no eran palomas / ni tampoco grises aves / no eran más que tres muchachos / en animada disputa / a cuenta de una chica. / A la otra orilla del Nemunas / tres tilos reverdecían / y desde esos tilos / desde esos verdes tilos / tres cuclillos llamaban”. A propósito de los dainos y lo popular y las tradiciones, recuerda Bárbara una cita de René Guédon que explica que “lo popular en las tradiciones no es su origen sino su mantenimiento”. 

E de ESPEJO. “Contemplar estos espejismos me alegraba. Nuestra vida está atravesada de visiones como estas, como si nos trajesen un mensaje. Hay otros mundos, hay otras leyes, o simplemente, ‘¡Alégrate!’ o ‘¡Descansa!’ o ‘¡Mira lo que hago!’. Las cosas son bellas porque sí, y que muchas veces sean también disparatadas es un rasgo de belleza manirrota”; Un poco más adelante, en la casa donde pasó la infancia nuestro músico-pintor, la narradora entra en una de las dos habitaciones: “Un comedor con un espejo en el que me hago una foto, igual que aprovecho la vida de Ciurlionis para sacarle un reflejo a la mía propia”. 

F de FUTURO. Čiurlionis, se dice varias veces en el libro, era una especie de anticipado a su tiempo. Dice Bárbara que “se expresaba como un romántico y pintaba como un hombre del futuro”; así que es lógico que se pregunte, y se lo pregunte al biznieto, “¿cuál era su mensaje para los hombres del futuro?”. 

G de GAVIOTAS. Antes del viaje a Lituania, hay una imagen de unas gaviotas sobrevolando el puente de Segovia. Más adelante lo que aparecerán serán estorninos, pero lo que importa es que la mirada de Bárbara se posa en cosas tan extraordinarias y cotidianas a la vez como ver gaviotas, un pájaro de mar, en el centro de Madrid. 

H de HOTEL. Vilnis está lleno de hoteles: el primero es un bed and breakfast al fondo de un callejo; cuando llega allí, escribe: “Todas las camas del mundo son mi cama”. Hay un hotel que representa una piña y “tiene un aire de vanguardia mustia”; hay un hotel que se anuncia como balneario pero tiene cerradas las saunas; otro está cerca de la catedral…

I de IMPRESIONISMO. VIlnis tiene una parte muy impresionista, la que tiene que ver con las anotaciones que se hace de lo que se tiene ante los ojos y de las sensaciones que provoca ese paisaje, esa visión. Anota las impresiones como para resguardarlas del paso del tiempo y para que cuando llegue la hora de que se revele su significado se pueda volver a ellas. 

J de JONAS MEKAS. Jonas Mekas es un cineasta lituano que dejó Lituania en 1944 y no volvió hasta 30 años después. De ese viaje que rodó hizo una película, Reminiscencias de un viaje a Lituania. Pero aquí aparece como protagonista vicario de una homenaje: “Cuando yo trabajaba en una revista pusimos unos días en la web su película The Song of Avila. Mekas no quiso recibir el dinero que le ofrecemos a cambio. Nos dijo: ‘Llevádselo a una de las iglesias que en Ávila están dedicadas a santa Teresa y encended una vela en el altar’. Lo hice yo, una tarde tórrida de julio, y al meter el dinero en el cepillo susurré ‘Esto es de los cineastas’, que es lo que le dijo él a la santa cuando en 1967, durante el rodaje de la película, le dejó unas flores que había cogido por el campo”.

K de KASTUKAS. Era el nombre que le daba su familia a Čiurlionis. Es el lado íntimo, familiar de nuestro hombre. Así lo llaman sus hermanos, así lo llama su mujer. 

L de LITUANIA. Quizá la gran empresa vital de Čiurlionis fue ponerse al servicio de su país, que entonces ni siquiera existía del todo. En enero de 1906 escribe a su hermano: “He decidido dedicar mi trabajo, presente y futuro, a Lituania”. Esa dedicación le lleva a pintar más de 50 cuadros en seis meses, por ejemplo, y a montar varias exposiciones de arte lituano contemporáneo. “Después de viajar por su país, creo que lo que le pasó a Čiulionis es que se agotó por el exceso de trabajo, pero creo que durante un breve tiempo la constante exposición a los dos lenguajes, o a los dos mundos, le permitió vislumbrar la identidad de todas las cosas”. Más adelante: “Y entonces pienso que el agotamiento viene de estar sirviendo a la vez al cosmos y a la patria”. 

M de MUNDO y MAPA. Čiurlionis está entre dos mundos, o mejor dicho, es como si él fuera el intermediario entre dos mundos; por eso este libro es un mapa; o varios en realidad: el mapa de la vida de Čiurlionis que va de un sitio a otro, el mapa que tiene la narradora en la cabeza cuando traza su viaje, y por supuesto, el mapa en que pretende convertirse casi sin querer: un mapa para viajar al otro mundo que parte de este. Se pregunta Bárbara Mingo: “¿Acaso no es la vida orientarnos en una ciudad desconocida?”.

N y Ñ de niños. No hay muchos niños en este libro, pero así saltamos hasta la o. Está Kastukas, está su hija, que tiene seis meses cuando Čiurlionis, está el biznieto de Čiurlionis, que ya es un adulto pero esa condición de biznieto lo congela en una imagen de infancia. 

O de OGINSKI, duque de. Fue el primer mecenas de Čiurlionis, quien le costea los estudios de música, y a él Čiurlionis le dedicó un poema sinfónico (1903-1907), un poema en prosa (1907) y una de sus sonatas pintadas (1908), una serie indivisible de tres témperas pintadas según su sistema propio de trasposición de las formas musicales a las pictóricas que supone lo más característico de su trabajo”. 

P de PERDIDA. Es la sensación que predomina en la narradora, la de estar perdida. “Todo el mundo sabe adónde va, menos yo, me digo. Siento un desaliento desmedido. La luna llena ilumina el bulevar. Observo durante unos segundos. Entonces, como cuando aprendemos una palabra nueva, como cuando damos con la llave buena, comprendo de golpe dónde estoy, concibo la calle desde el otro sentido porque dos días antes he pasado por allí, y a la vuelta está el restaurante japonés donde cené la primera noche y dos manzanas más allá el museo del cine, pero antes hay que pasar por una tienda de medias. La confianza asoma sus orejas peludas. Me guía un perro invisible. Sabré llegar. Las propias calles me dirán por dónde ir. Me lo tomo todo como un mensaje. Y comprendo de súbito que no voy a entender nada de Čiurlionis. No me llevaré un mensaje. Čiurlionis es un mapa. Es un mapa de la vida de la imaginación. Ahora mismo da igual si solo él, a quien he venido a ver, lo es, o si lo son todos los artistas de la imaginación y la visión. Pero yo, en apariencia perdida esta noche por la Vilna más turística, y cada vez que camino por cualquier otro sitio, reproduzco el reino de la imaginación en mis pasos, en los pasos literales que damos por el mundo físico”.  

Q de QUIETUD. Es uno de los cuadros de Čiurlionis, una de las versiones la compró la señora Wolman (Ver W, de WOLMAN), con ese dinero, nuestro hombre se fue a Europa. 

R de REVELACIÓN. En realidad, todo el libro nos prepara para una revelación que se da al final: “Fue un malentendido, pero gracias a él tuve una revelación y comprendí lo que quieren decir las místicas orientales y occidentales cuando dicen eso eres tú y hablan de la identidad de todos los seres y las cosas. Y es que efectivamente no hay diferencia entre recibir claro y transparente el canto de los pájaros y nuestro propio runrún. Yo soy tú y tú eres yo y somos ese pájaro y ese árbol y las estrellas que no hemos visto y me asomé a la tarde y durante unos instantes sentí esa verdad en lo más íntimo de mi exterior”. 

S de SOFIJA. La mujer de Čiurlionis. Entregada a la causa lituana, ella a través de la lengua. Colaboró con su marido en la puesta en marcha de los proyectos de museos y fue la curadora de su obra: le ponía precio alto a los cuadros para que no se vendieran, convencida de que con el tiempo la obra de Čiurlionis se revalorizaría. Su vida de joven viuda madre de un bebé da para otro libro, quizá. 

T de TIEMPO. Todos los libros son de alguna manera un intento de atrapar el tiempo. Čiurlionis escribió: “Tengo la impresión de que el tiempo es un poema muy importante que toca una orquesta especialmente para mí. Algo me distrae y no oigo nada. Y es una lástima, porque la composición sigue adelante y probablemente no tarde en acabar. Lo que me he perdido se perderá. Esta composición es la vida y se toca una sola vez”. El tiempo es uno de los grandes temas que asoman aquí, en el sentido digamos grave, pero también en el sentido más vulgar porque la protagonista se pasa gran parte del libro haciendo tiempo; tanto que hasta bromea con ello. 

U de UN / UNA. Artículo indeterminado. Porque aquí casi todo es indeterminado: los camareros, los bares, menos Ciurlionis y sus cuadros y dos o tres cosas más, todo está un poco envuelto en un misterio fascinante. 

V de VIAJE. Vilnis es un viaje pero los viajes siempre tienen al menos dos lados: el interior y el exterior. Eso está aquí también, por partida doble además porque la vida de Čiurlionis es una vida viajera. Lo original aquí es que el resultado del aprendizaje del viaje interior de la narradora sirve de lección para nosotros también. 

W de WOLMAN. Una de sus primeras mecenas de la pintura. Es la madre de un compañero, le compra cuadros, le sufraga un viaje a Europa. A ella le dedica Čiurlionis el cuadro Amistad. En casa de Wolman Čiurlionis aprendió las técnicas de la hipnosis y cuando volvía a su casa practicaba con sus hermanos. 

X, contiene la, EXHAUSTO. Esto tiene que ver con Lituania y con el trabajo, con una vida dedicada a la patria y al cosmos. Čiurlionis tiene una crisis, ingresa en un sanatorio y el diagnóstico es que está exhausto. Viaja a Lituania pero una pulmonía acaba con él. 

Y de RAYO DE LUZ. Esto está relacionado con el impresionismo y con la voluntad de atrapar no solo el tiempo, el paisaje, también una cierta atmósfera, una luz. No sé si es contagio de la sinestesia de Čiurlionis, pero hay un ejercicio natural y hermoso de explicar con palabras la luz. “Quizá no entenderé mejor al pintor, pero he visto la luz en que se movía y los árboles que él contemplaba y he venido hasta aquí más de cien años después de su muerte, y confío en que eso dibuje un hilo entre nosotros”, escribe Bárbara Mingo. 

Z de ZARAGOZA. La obra literaria de Čiurlionis está publicada en Libros del Innombrable, una editorial zaragozana. 

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