De plagiarios y plagiarios

Bryce Echenique tiene a su disposición y "discrecionalmente" un modo de ganarse la vida... con el sudor de la frente de otros.
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Aceptemos que la hoy tan famosa intertextualidad sea válida como “buen plagio” en obras de ficción. Yo creo que ese sería el caso de Valle-Inclán cuando en sus novelas sobre el Marqués de Bradomín copia de las memorias de Casanova, es decir de un escritor mucho antes muerto y tan famoso que ningún lector medianamente enterado podría considerarse engañado, o cuando el mismo Valle-Inclán, en el Tirano Banderas, inserta, con mínimas variantes, un cuento del doctor Atl, para luego, en otro capítulo del mismo libro incluir al doctor Atl como personaje y con el nombre transparente de doctor Atle, dando así, voluntariamente, y si se quiere coquetamente, un indicio a sus lectores acerca de su ¿robo?. Pero Bryce Echenique plagia ensayos y artículos, que no son ficción, que son géneros de opinión personal y además son piezas de autores contemporáneos suyos, a quienes roba no sólo dizque espiritualmente sino además concretamente, puesto que no les entrega lo que cobra (que, dada su fama, no debe ser poco) por esos textos. Es decir que Bryce Echenique tiene a su disposición y "discrecionalmente" un modo de ganarse la vida… con el sudor de la frente de otros. Tal vez si de este modo se gana la vida no necesitaría el premio y debería dar el metálico a los autores plagiados, guardándose el pergamino para deleitarse leyéndolo de cuando en cuando.