Ann Hamilton, Untitled (water/neck), 1993

Notas de la “temporada alta” del arte contemporáneo en el Distrito Federal (1)

Una reseña de la nueva muestra de la colección Jumex
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––Destello, la nueva muestra de la colección Jumex––

La noche de este miércoles, mientras se llevaba a cabo la marcha contra la violencia convocada por Javier Sicilia en el Zócalo, el mundo del arte se dio cita en la inauguración de la Feria Internacional de arte contemporáneo Zona MACO. Un par de horas después, gran parte de ese público se trasladó a las instalaciones de la Colección Jumex, en Ecatepec, Estado de México, para asistir a la inauguración de su nueva muestra: Destello.

Curada por Osvaldo Sánchez ­–director del Museo de Arte Moderno, Destello intenta recuperar la sorpresa en la mirada, ese momento íntimo que trasciende el pensamiento y la razón. “Esta exposición va en contracorriente de los ánimos de intelectualización en boga, y se congratula en ello –dice Sánchez, en su texto de sala–. Destello intenta recordarnos que el gesto artístico aún detenta esa antigua especificidad poderosa: una práctica de saber adquirible en la inmanencia, la latente tangencialidad de lo que los místicos llamaban revelación.”

La exposición parece hacer tres apuestas. Una incluye a cinco artistas mexicanos menores de treinta y cinco años: Mónica Espinosa (1977), Moris Israel Meza (1978), Andrés Carretero (1981), Pablo Rasgado (1984) y Argel (1985). La obra de Pablo Rasgado, Levitación, una pluma de ave blanca que flota dentro de un frasco de vidrio con tapa metálica, destaca del conjunto.  

La otra apuesta, convocar a artistas con una larguísima y sólida trayectoria que no suelen figurar en las curadurías de “arte contemporáneo”: Antoni Tapiés y Magali Lara. Por último, y a pesar de que la propuesta curatorial podría coincidir con buena parte de su obra temprana, no hay una sola pieza de Gabriel Orozco.

Tres decisiones que revitalizan la muestra de la Colección Jumex con una frescura que pocas veces puede experimentarse. En contraparte, hay que señalar una abundancia de piezas “greatest hit” que llegan a opacar los riesgos tomados.