Vacaciones presidenciales (2)

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Sarkozy en Cap Nègre

Se escucha con frecuencia esa teoría u opinión de que cuando uno se relaja después de un largo periodo de trabajo arduo o estrés, uno se enferma, pues baja la guardia. Eso le paso a Sarkozy, quien al comenzar sus vacaciones, colapsó. Luego de los días de riguroso hospital, pidió a los medios de comunicación que filmaran y fotografiaran su salida a paso seguro de aquel lugar, como si hubiera resucitado por sí mismo. Sólo Carla lo escoltaba.

Buen inicio de vacaciones para el francés, que quiere solidarizarse con la economía tan debilitada y los empauperados. Nada de lujos, no son tiempos de prosperidad. Mejor unas vacaciones tranquilas en familia. Así que Sarko se fue a la casa de verano de sus suegros, en un lugar poco frecuentado de la Cote d’Azur: Cap Nègre. A ese lugar llegó hace 40 años la familia Bruni Tedeschi huyendo de las Brigadas Rojas. Cerca de allí se encuentra la fortificación de Brégançon, la residencia oficial de los mandatarios franceses. Chirac aprovechaba para darse baños de pueblo y asistir a misa. Sarkozy y Carla prefieren mantenerse en un ambiente familiar, y casi no se les ve. Quizá se deba a que, como algunas fotos indiscretas han dejado ver, Carla se pasea con aletas en los pies y sombrero en la cabeza, mientras Sarkozy, de diferentes maneras, deja entrever lo cansado y avejentado que esta: pronto será abuelo.

Aso en Tokyo

A mediados de agosto los japoneses, incluido el presidente, se toman un descanso. No es fácil, pues la legislación vacacional no es benévola. Pero siempre se encuentra la manera de juntar días y de hallar puentes y asuetos en agosto, y comienza la atomización japonesa: las grandes metrópolis se vacían. La gente visita a sus familiares vivos y difuntos en los poblados y cementerios repartidos por todo el país.

Pero el 30 de agosto fueron las elecciones en Japón, y Aso no se permitió ningún descanso. Su agenda lo condujo de mitin en mitin. Antes de las elecciones, su partido, el Liberal Democrático, estaba en el fondo, según las encuestas, que no fallaron: Aso abandona la oficina de Kantei.

Harper en Harrington Lake

El Primer Ministro canadiense vacaciona desde hace 50 años en el mismo lugar. Así que Stephen Harper fue también este año, y el anterior, y el anterior al cottage colonial de 5 hectáreas y media al noroeste de Ottawa, la residencia oficial de veraneo. Está frente a un lago. Según la orilla desde la que se vea, algunos lo llaman Harrington Lake, y los otros Lac Mousseau.

Los granjeros británicos y franceses del siglo XIX tenían de por medio este lago de nombre dual. La Reina lo otorgó en los años cincuenta al Premier canadiense. En verano se puede velear, nadar, asolearse, y en invierno patinar, pasear en trineo.

Brown en Lake District

Antes de ser elegido Primer Ministro, Gordon Brown acostumbraba vacacionar en Cape Cod, Massachusetts. Pero este año era obvio que no podría repetir, pues se encontraría demasiado cerca, físicamente, de Obama. Tampoco querría Brown seguir el ejemplo de Tony Blair, quien se fue con Cliff Richard a Barbados en una ocasión, y en otra a Italia con su compadre Berlusconi. No, Gordon se quiere desmarcar de su antecesor.

El Primer Ministro inglés prefiere explorar su propio territorio y hacer vacaciones locales. Ya estuvo en Bournemouth y en la costa del Mar del Norte. Pero los dos últimos años ha tenido que suspender de improviso sus días de descanso porque asuntos importantes lo han requerido en Downing Street. Y este año aparentemente quería ir a Lake District, la zona pletórica en lagos y montañas que William Wordsworth inmortalizara. Pero Gordon desapareció de pronto, y no dijo a nadie donde estaba, ni nadie lo pudo fotografiar. El arte del escapismo, ¿lo habrá llevado a Massachussetts, a L’Aquila o a Barbados?

Putin en Siberia

Del Presidente Medvedev no hablemos, sino de Putin, el Primer Ministro. Como ha sido ya su costumbre, este antiguo espía asentado en Alemania Oriental gusta de mostrar en público todas sus facetas de superhéroe puedelotodo. Bajó 1.4 kilómetros bajo el nivel del mar, hasta el fondo del lago Baikal, en Siberia, con su submarino; nadó en las aguas salvajes de los ríos siberianos; se dejó fotografiar por su cohorte de fotógrafos como leñador y rescatando una ballena. Putin, el superhéroe siberiano.

Se trata de un esfuerzo por mostrar el lado “humano” de Putin, para evitar en lo posible que la crisis económica y la crisis financiera lo perjudiquen demasiado. Por eso, la anécdota del verano es: el hijo de un pastor tuviniano se encontró casualmente con el Gran Protector, y generosamente lo invito a tomar el té a su casa. Más generosamente aún, Putin le agradeció obsequiándole su reloj de pulsera suizo, con un costo de unos 5,800 euros. Putin, el hombre generoso.

Pero ese reloj es el mismo que las cámaras captaron con minuciosidad hace dos años, cuando Putin dio su discurso muniqués contra Estados Unidos y Occidente. El reloj se había convertido ya en símbolo de resistencia. Y justo en las vacaciones, Putin tenía que deshacerse de él.

Información tomada fundamentalmente de AA.VV., “Macht Urlaub!”, Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, agosto 16, 2009.

Berlín. Agosto, 2009

– Enrique G de la G

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