Estimado director:
He comprado algunos números de la revista y acabo de suscribirme, pero me impresiona negativamente comprobar que, por ejemplo en el número de mayo, de las 36 colaboraciones sólo cinco están firmadas por mujeres. ¿Es que no hay mujeres expertas? Hace cuarenta años, cuando yo ingresé en la Facultad de Filosofía y Letras, ya éramos mayoría en Filosofía, Filologías, Historia, etcétera. ¿Todas se dedicaron y se dedican a amamantar criaturas? Y, claro, esto es la pescadilla que se muerde la cola: nadie les publica, nadie las conoce, ergo todos seguirán sin conocerlas y sin contar con ellas para nada. Y las fratrías siguen tan contentas y sus miembros convencidos de que están ahí porque se lo merecen y de que, si las mujeres no están, será que no sirven (aunque en mis tiempos de estudiante las mentes eran brillantes sin distinción de sexos). Curioso, ¿verdad? Muy funesto, diría yo. –
El genoma humano
Hace poco más de cincuenta años, James Watson y Francis Crick realizaron uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la humanidad. Con el apoyo del…
¿Adiós a los ópatas?
En Sonora y Arizona perviven rastros de una cultura indígena abierta hasta el punto de disolverse en la asimilación.
23-F. Mitos y memorias de la Transición
Las fortalezas y debilidades de la Transición pueden dejar enseñanzas útiles para tiempos en los que las instituciones se ponen en duda.
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