Señor director:
Resulta decepcionante constatar que el quincuagésimo aniversario del sufragio femenino en nuestro país ha pasado inadvertido en sus páginas; pero resulta aún más decepcionante verificar que, a estas mismas fechas, su revista dé cabida a textos como el del Sr. Héctor Toledano, publicado en el número 55. Quiero ser ingenuo y pensar, para no insultar así la inteligencia de miles de lectores y de lectoras, que sus argumentos, de escalofriantes tintes misóginos, no fueron otra cosa que las resultas de un tono sarcástico malogrado o bien, en el mejor de los casos, de una jactanciosa ignorancia en cuanto a teoría de género se refiere. (Uno no debería hablar sobre lo que desconoce.)
Quizá usted aún no se haya percatado, pero su revista también es leída por una nueva generación, generación de la cual formo parte: una generación informada y sensibilizada ante graves problemas sociales como la inequidad entre géneros, que generaciones de intelectuales como la del Sr. Toledano ni siquiera consideran como tal.
Las mujeres contrario a lo que piensa el Sr. Toledano en su visión androcéntrica del mundo y su indigestión de calificativos no son unas “trepadoras”, ni los espacios que ellas han ido abriéndose son graciosas concesiones de los hombres dentro de esta esfera masculina de poder; tampoco quieren “adueñarse del poder”, ni están condenadas en absoluto como ridículamente cree también el Sr. Toledano a masculinizarse, repitiendo y perpetuando así los mismos mecanismos con que el patriarcado dominante ha legitimado su tiranía.
Mujeres y hombres, en efecto, somos muy semejantes, pero conservamos diferencias elementales que son las que vuelven mucho más nutrida y polifónica la experiencia humana en su totalidad. Es una tristeza que Letras Libres con su raquítico espacio reservado a mujeres intelectuales, académicas y escritoras no lo entienda así. El cerrar los ojos de la clase intelectual mexicana ante la perspectiva de género, la vuelve a ésta cómplice del crimen más artero que la humanidad se ha infligido a sí misma: la invisibilización de las mujeres.
Muy respetuosamente,
Tryno Maldonado
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