La penúltima semana de nuestras vidas

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Muchos
venezolanos no han advertido que podrían parafrasear a
Chesterton: “No sólo estamos todos en el mismo barco, sino
que estamos todos mareados.” No es para menos. En el enero menos
aburrido y más frío de la historia reciente de
Venezuela, la emoción que suele despertar la llegada de los
Reyes Magos se desvaneció con la temperatura de las palabras
de Hugo Chávez, tanto en el acto de juramentación de
los nuevos ministros de su gabinete, como en la toma de posesión
de su período presidencial, el tercero en ocho años,
que se extenderá hasta el 2013.

En
ambos discursos, marcados por el culto a la personalidad y la
adulación al gran líder por los invitados, el
Presidente dejó de lado los ambages y la retórica de la
transición y castigó el acelerador con furia. La
palabra socialismo
dejó de ser una amenaza para convertirse en una condena sobre
una sociedad que, desde la perspectiva de un líder megalómano,
merece un castigo divino por las faltas cometidas.

Sus
manos y sus gestos revelaban el nerviosismo de un hombre que sabe que
esa semana atravesó una línea de la que pareciera muy
difícil regresar. Decretó las nacionalizaciones de la
empresa telefónica y de la eléctrica, y de los
convenios de la Faja Petrolífera del Orinoco con empresas
transnacionales. Y cultivó otra vez un deporte que hasta la
fecha no le ha reportado dividendos negativos: llamó al
secretario general de la Organización de Estados Americanos
“insulso”, “pendejo” y “virrey del imperio”. Un poco de
circo nunca está de más. Se refirió
agresivamente a Radio Caracas Televisión (Canal 2): no habló
de revocar la concesión sino de “nacionalizar la empresa”
en mayo próximo, con lo cual no sólo quitaría
del medio a los propietarios actuales de la planta, sino que estaría
sumando otro medio estatal a los seis que ya controla el Ejecutivo
nacional: Venezolana de Televisión, XXI, Radio Nacional de
Venezuela, YVKE Mundial, Vive TV y Telesur. Empresas todas que han
demostrado ser absolutamente ineficientes para el servicio público
y altamente desenfadadas a la hora de promocionar al Presidente.

Cabe
agregar que en esta semana aciaga Venezuela recibió la visita
de miembros del Comité de Protección de Periodistas
–estadounidense– y del Instituto Prensa y Sociedad –peruano–,
dos ong que defienden la libertad de expresión. Interesados en
entender todos los puntos de vista sobre el polémico caso de
Radio Caracas Televisión, se fueron sin acceder al expediente
de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones en donde se
exponen los argumentos del gobierno para nacionalizar este canal, que
ya cuenta con 53 años.

No
cabe duda que la segunda semana de enero fue agitada. La redacción
del documento para solicitar la nueva Ley Habilitante –todos los
poderes para el Presidente– culminó la noche del viernes 12
de enero, y el sábado Hugo Chávez presentó su
discurso a la nación y un balance de la gestión del año
2006. También en el segundo Consejo de Ministros se aprobó
la solicitud de poderes especiales, uno de los “cinco motores
constituyentes” con los que el Presidente profundizará la
revolución bolivariana. Los otros son: la modificación
constitucional, la educación socialista, el reajuste
territorial y el Estado comunal. En la línea del quinto motor,
Chávez felicitó la creación de 18,238 consejos
comunales, para consolidar el Poder Comunal.

Todos
estos gestos autoritarios, esta necesidad de solicitar poderes
especiales para hacer lo que le viene en gana con el país,
esta intolerancia con la diferencia, esta desmesura de sentirse
“guapo y apoyado” para arrasar con una sociedad con conceptos que
hasta la fecha lucen vacíos cuando salen de la boca del
Presidente, ha tenido como espejo a otros voceros del gobierno que
han rematado una semana que no olvidaremos fácilmente.

El
jueves 11 de enero el ministro de Telecomunicaciones, Jesse Chacón,
ofreció una rueda de prensa que, por razones inexplicables,
los medios de comunicación venezolanos apenas reseñaron.
¿Miedo? ¿Desidia? Habría que ver. Lo cierto es
que Chacón confesó que el gobierno considera
estratégicas las telecomunicaciones y por eso las eleva a
rango ministerial.

Este
nuevo ministerio tendrá bajo su responsabilidad todo lo
relativo a telecomunicaciones, informática, servicios
postales, y se traduce en el control del proyecto Satélite
Simón Bolívar, la administración de dominios de
internet, el Centro Nacional de Tecnologías de la Información
y la Superintendencia de Servicios de Certificación
Electrónica. De aquí a la intervención de
internet y los correos personales de los ciudadanos apenas cabe un
paso.

Toda
semana tiene su corolario. La que ha traumatizado la vida de los
venezolanos culminó en un domingo, el 14 de enero, en el que
el ex militar, ex senador y el ex vicecanciller William Izarra
explicó ante el país, con láminas en power
point
, los fundamentos de lo que el Presidente venezolano
llama el socialismo del siglo XXI. “Es un sistema político,
económico y social de fundamentación humanista basado
en el bien común, la producción social y la
participación directa del colectivo sin intermediación
con respecto a las decisiones que involucren el destino y la
prosperidad de la nación. No es comunismo. Es un concepto
inédito y propio de las raíces venezolanas, de nuestros
libertadores, que busca la emancipación del pueblo”, confesó
Izarra, en una entrevista que ofreció al periódico El
Universal
.

Este
político del chavismo duro, que ha impartido más de
seiscientos talleres por todo el país explicando la revolución
venezolana, piensa que la televisión no trasmite valores
consonantes con el proceso revolucionario: el estímulo del
juego, la lotería, las bebidas alcohólicas van contra
la ética moral revolucionaria. “Hay personas que salen de la
sala donde damos las conferencias convencidas de lo que decimos, pero
se impregnan otra vez de la realidad que es otra vez la televisión,
el carrito por puesto, la rutina de ir al colegio, de lavar la ropa y
esa rutina es contrarrevolucionaria. […] Hay alienación […]
incluso los caballos [las carreras de] aunque sea una industria que
permita programas sociales, es alienación. A mi juicio, el
beisbol profesional es alienación.”

Si
una semana basta para entender el mundo, nadie podrá dudar que
Venezuela extravió sus pasos en la peor de las pesadillas. Una
que se nutre de fracasos históricos descomunales y
sanguinarios, de confusiones y lecturas literales y mal asimiladas,
de resentimientos poderosos, de atavismos que nunca fueron
elaborados, de primitivismos que se encontraban simulados en una
ilusión de modernidad que la segunda semana de enero del 2007
por fin –y quizás ya irreversiblemente– ha hecho volar por
los aires en mil pedazos. ~

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