Digitalización de emergencia

Nueva entrega de nuestro corresponsal en el futuro donde el Estado es un app.
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El origen del plan es que tanta población es insostenible. Llegado este momento crítico, el Estado, una vez unificado y privatizado, ha tenido que decidir. El Estado es una app en evolución forzada: una vez instaurada la paz perpetua kantiana hay que rematar la tarea. Mantener 8.000 millones de personas era ya imposible.

La opción del holograma personal se basa en que todo, incluyendo la vida, es información. El proyecto estaba listo hace tiempo, pero ahora es urgente. Siento repetirme, es por seguridad.

Cada persona es cierto número de bits, por citar una medida conocida: una vez hecha la transcripción, esa info puede configurarse de muchas formas y la persona sigue su vida digital.

–¿Se pierde algo en el tránsito?

–Entre un 10 y un 20%, que se valora como una ventaja: ¡al fondo hay sitio!

–¿Y la identidad?

–La identidad, concepto confuso utilizado en una etapa anterior, se compone de muchos elementos y capas de info que a veces no admiten la transformación. Hay un periodo de prueba y si no se está de acuerdo con el cambio se elimina el nuevo ente.

–¿Cuánto tiempo de prueba?

–Una hora del tiempo habitual. Aunque hay que reseñar que, como usted sabrá, el tiempo se está acelerando, así que en este momento serían 52 minutos. Hasta ahora nadie ha solicitado volver atrás. Transcurrido ese tiempo, el proceso es irreversible… excepto si la persona contrata la gama premium, que amplía algunos plazos.

–¿Qué ofrece la gama premium?

–Es una suite de opciones. La extra gold permite conservar la persona física original en una vida paralela. Se guarda en una residencia analógica residual aislada del mundo holográfico.

–En ese caso, ¿cuál de las dos personas tiene el mando?

–Lo decide el cliente en el momento de contratar. Pero se recomienda que decida la copia nueva, la holográfica.

–¿Por qué?

–Tiene más futuro. Este mundo se extingue más deprisa de lo esperado. Va a ser difícil garantizar la supervivencia de personas analógicas aun en entornos de pago.

–En esa doble vida opcional, ¿pueden interactuar las dos personas?

–No.

–¿Por?

–Ya hay bastante lío.

–¿Y la digitalización básica qué ofrece?

–Como hemos dicho, un ser humano, o un gorrión, en su formato actual, es insostenible. Es mucho más económico el estado digital, en su versión holograma.

–¿Se pierde información?

–Algo se pierde y mucho se gana.

–¿La básica es gratis?

–Es un intercambio. La persona renuncia a su presencia física. A cambio, el Estado Universal cancela las deudas si las hubiere y le proporciona el ser digital en su formato de holograma… esperamos que mejore con el tiempo. Todo es provisional, impredecible, superfluo.

–¿Qué siente la persona transformada?

–Ausencia de dolor, su dentadura a estrenar, visión perfecta, cierta ingravidez, incluso de carácter (menos ego)… ya digo que en sucesivas versiones habrá más beneficios. El adn se repara automáticamente en el propio tránsito… y una vez digitalizado se pueden mejorar todos los parámetros.

–¿Inmortalidad?

–En versiones de pago, cierta longevidad, siempre condicionada a las circunstancias generales…

–¿Qué impediría a los seres digitales vivir indefinidamente?

–El consumo. Aunque es un billón de veces menor que en los analógicos, sigue siendo excesivo. Además del holograma digital se ofrece la posibilidad de morir gratis, pero nadie la quiere.

–¿La reproducción es natural?

–Todo lo digital es natural: estos cambios son posibles porque la vida y el universo son información, de manera que la información es lo más natural que hay. Hacer copias es fácil, pero el objetivo es reducir, no reproducir.

–¿El holograma tiene tacto, gusto, etc.?

–Antes hay que completar el entorno en el que va a vivir, pero ya está cerca del 83% y va rápido. Entretanto, en las zonas predigitales puede haber disfunciones, situaciones irreconocibles y momentos de ofuscación… nada nuevo.

–¿Y las personas que no quieren transformarse?

–Hay comarcas de humanos analógicos que conservan flora, fauna y el hábitat físico actual, son como reservas de la vida anterior, pero la gente no aguanta mucho porque no hay mundo… solo hay comarca: no hay recambios, ni fábricas, ni bares, ni expectativas, ni viajes, no hay ciencia… y fuera de esas reservas todo va a ser, o ya es, desolación, ciudades vacías y plantas autosuficientes para gestión de datos. Así que las personas no soportan esa vida y enseguida solicitan la digitalización.

–¿Qué se hace con los cuerpos de las personas analógicas cuando se trasladan al mundo digital?

–Ellas mismas deciden el método para autoeliminarse.

–¿Se conservan las redes sociales?

–Por supuesto. Se incorporan al cuerpo, o sea, al holograma.

–¿Por qué hacen todo esto, hay razones ocultas?

–Este programa estaba previsto hace tiempo, se ejecuta ahora porque hay un factor que obliga a actuar sin pausa.

–¿Cuál?

–Ha sido comunicado y publicado. Como sabe, la transparencia del Estado app es inmediata y sin restricciones, es por defecto.

–Pero no me he enterado de esa urgencia… ¿cuál es?

–Desde los años setenta del siglo xx sabemos que el universo se expande. Esa expansión se ha acelerado bruscamente, lo que acelera el tiempo y la entropía. Esta aceleración y el desorden los veníamos sintiendo en los últimos años…

–Pensaba que era por los móviles…

–No hay que descartar nada. Pero la velocidad de la extinción aumenta de forma exponencial, así que…

–Encuentro algunas inconsistencias en sus respuestas.

–Intento armonizar sistemas y contextos que no siempre encajan y entiendo que usted, dado que formó parte de las primeras personas que se transformaron, fue víctima de un error de tránsito y se quedó en una fase intermedia… lo que debe de ser decepcionante…

–En efecto… pero usted todavía es analógico puro…

–Sí. Yo apagaré la luz. ¡Oiga! ¿Qué hace? ¡Socorro! ~


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