mezcla de testimonios reales y una historia de ficción, Yo, puta intenta abarcar los matices de la prostitución; cae, desde la primera escena, en los clichés y la doble moral que en teoría también denuncia. Ejemplo del problema: la elección de Denise Richards como álter ego de la periodista, una estudiante de antropología que moja los pies en las aguas de su investigación. Sexy y virgen a los veinticuatro años, seria pero muy arriesgada, Richards es una de las fantasías baratas que echa por tierra cualquier ínfula de investigación. La otra es Daryl Hannah en el papel de su vecina y amiga, nada menos que una puta fina con mucha disposición de ayudar. Los testimonios también tienden trampas, logradas con mañosa edición. – F.S.
Walton Ford, la resurrección del naturalista
Cuando el Brooklyn Museum abrió en 2006 una muestra del trabajo de diez años del pintor estadounidense Walton Ford (White Plains, Nueva York, 1960) dio su mejor pared a una de…
Derechos laborales
Marcelina Bautista es la fundadora de CACEH, asociación civil enfocada en la defensa de los derechos laborales de las empleadas domésticas.
Doris Lessing o la libertad de la palabra
La autora de El cuaderno dorado, que habría cumplido cien años este mes, representaba una verdadera voz disidente: militante y crítica de la izquierda, desengañada y optimista, defensora del…
La Tuta, fin del comunicado
Servando Gómez Martínez cambió la forma en que criminales y medios se relacionaban.
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES